Escucho mucha música,
mas nunca sé de qué trata.
Duermo mucho, descanso mucho,
pero cada día amanezco cansado y solo duermo más.
Me canso de ver el techo
y miro la pared.
Como mucho,
pero no quiero comer.
Pienso y pienso,
sin embargo, solo es interferencia.
No quiero traducir la interferencia,
sé qué hay detrás, ni siquiera necesito traducirlo.
Solo quiero dejar de pensar,
mas hace mucho que no pienso.
"Pienso y luego existo".
¿Y si, sin ti, no existo?
"Solo sé que nada sé".
Mentira, ni siquiera sé si nada sé.
Pensaba que sabía mucho,
pero solo sé que no sé nada.
Avanzo hacia adelante
y retrocedo,
me quedo quieto
y me muevo.
No paro de dibujar tu nombre estando dormido,
en mis sueños
y con mis manos, estando dormido.
Tu inicial aparece en imágenes sin texto.
Tu voz se asemeja a la del mudo.
Cuando alguien balbucea, es tu nombre.
Cuando alguien calla, es por ti.
Antes tú eras mi guía,
ahora solo soy una contradicción.
Todo esto es por ti,
como un sentimiento de amor,
uno muy enrevesado
y desesperado,
desesperado para que llegue a tus oídos,
unos tan lejanos, quizá por siempre.