Un cuento que salio en La Columna en el 77, paso por una biblioteca escolar en el 91 y por computadora en el 2002, y ahora llega aqui. Me hace pensar que cada edicion lo leyo gente de una edad distinta, y apuesto a que la de la biblioteca de la escuela fue la que mas lectores le dio. Gracias por traerlo!
CONSECUENCIAS Y...
CONSCUENCIAS Y… (Cuento)
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Un cuento que salio en La Columna en el 77, paso por una biblioteca escolar en el 91 y por computadora en el 2002, y ahora llega aqui. Me hace pensar que cada edicion lo leyo gente de una edad distinta, y apuesto a que la de la biblioteca de la escuela fu
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CONSCUENCIAS Y… (Cuento)
Aquel muchacho era: rebelde, inculto y confundido, hijo de madre soltera y como tal, víctima de la injusticia social y producto del sistema absurdo de explotación que son secuela de hambre, frustración, analfabetismo y marginamiento, que crea vicios, psicopatías y degeneración.
Pues bien, ese joven de unos 16 años, luego
de haber sido contrariado en un deseo que para él, no representaba ningún beneficio y que si afectaba o podía afectar la reputación de su madre, resolvió marcharse de su casa.
Inútiles fueron los consejos, suplicas y hasta llanto maternales, para que desistiera de la desdichada idea.
Tomo camino con intenciones de solicitar empleo en alguna de las pocas haciendas o fincas que hay en las adyacencias más o menos cerca al caserío de su origen y domicilio.
El transcurrir de los días, hacia cada vez más dramática la existencia de aquella mujer que junto al dolor moral por la actitud de su hijo, carecía físicamente de los recursos mínimos para la subsistencia, ya que la ausencia del muchacho y la carencia de cualquier otro familiar en el lugar la sometía a la cruel soledad y dejaba su manutención a merced de sus vecinos, casi tan indigentes como ella.
Esta situación, se hizo sentir muy pronto en la humanidad de la sufrida madre por lo que al cabo de mes y medio parecía no tener alternativa que la muerte.
El joven, luego de colocarse en una hacienda según su primera intención, fue transferido a otra, propiedad del mismo "patrón" y ubicada mucho más lejos que la anterior e internada en una cadena de montañas, que semejaban un "marañoso" laberinto natural, por la que la posibilidad de salir de ella, está sometida a la absoluta voluntad del "jefe".
Desde el mismo día que llego a ese lugar, una semana después de abandonar su casa, se dio cuenta que los otros que allí trabajaban lo hacían en condiciones bestiales, que eran tratados sin el respeto mínimo que la condición humana otorga, que se les daba de comer en bateones colectivos, es decir donde se les colocaba de todo junto y para todos, y en general, que la condición de esclavo en ese momento, hubiera sido una conquista para ellos.
Ese mismo día aprendió que él no era, ni iba a ser la excepción.
Tal estatus y las reservas sentimentales que poseía, fueron haciendo que uno tras otro día en su mente se agigantara la imagen de su dolorida madre y en su corazón el deseo incontenible del regreso.
La conjugación de estas circunstancias perturbaba aparentemente el estado psíquico del muchacho llegando a extremos de creer que escuchaba que los árboles, los animales, piedras y todas las cosas en general, le gritaban: "regresa junto a tu madre que muere".
Tal hecho o fantasía imposibilitaba la conciliación del sueño por lo que por las noches se paseaba por las márgenes del río cercano con la esperanza de que el susurro sereno de las aguas, la inmensa compañía de la soledad y tal vez algún rayo de luna que tras superar el espeso follaje que cubría el río, pudiera retratarse en su dinámico cristal, llevaran necesario alivio a su inquieto ego.
La noche era clara, como sentir de niño, pues la luna estaba en su fase plena, las aguas del río en su constante andar reflejaban a la luna en movimiento como si por alguna magia pudiera nadar y realizar en sus entrañas acuático ballet resplandeciente.
El sufrido rebelde, como ya era habitual con su mente lejos y melancólico paso, caminaba por las delgadas trillas que con su constante recorrer había surcado en las riberas.
Pero de repente sintió sueño y para alejarlo quiso lavarse la cara, más cuando se inclinó para con las manos en forma de "totuma" tomar agua para ese menester, vio que el dinámico y natural espejo del río, reflejaba la triste figura de su madre.
Como loco se voltea, mira a su alrededor, creyendo que aquella imagen es producto de la presencia de su progenitora a sus espaldas, pero toda búsqueda es negativa, vuelve a mirar al río y una vez más le sonríe la efigie de su madre, sin pensarlo, se lanzó al río cuya corriente lo acoge hostilmente rebatiéndolo y arrastrándolo violentamente, hasta que logra atrapar un trozo de madera, con el cual si bien no puede oponerse a la corriente, por lo menos logro mantenerse a flote y realizar algunas maniobras tendientes a salvar su vida.
En su lecho de moribunda y acompañada por los vecinos del lugar, yacía la buena mujer que de angustia y necesidad estaba llena y a cuya consecuencia fallecía sin dejar de pronunciar el nombre de su hijo, y pregonando que él era bueno, que le quería, bendecía y perdonaba.
El joven paso algunas horas aferrado al trozo salvador a cuyo destino iba unido, pero de repente al desembocar a una laguneta, perdió su ímpetu la corriente fluvial y dio margen a que el mozo a nado alcanzara una de las playas o riberas, ¡ agradable sorpresa !
El paraje le era conocido y precisamente estaba en las cercanías de su abandonado lar.
En busca del más codiciado galardón, no corrió nadie jamás como ahora lo hacia el joven, cada minuto le parecía un decenio, corría, corría.
Cuando estuvo en una colina cercana a su domicilio,
Pudo ver desde allí la calle y la casa, meta de su empeño.
Al ver que su casa se encontraba muy concurrida, fue presa integral de una triste sospecha que inyecto mmayores energías y velocidad a sus extremidades, acortando así el tiempo que le separaba del hogar que en mal momento abandonó.
Una vez llegado, pregunto a los presentes por su "vieja", a lo que lleno de consternación y pánico escucho responder que su sufrida madre acababa de exhalar su último aliento.
Si, había muerto. Se acercó a la cama maternal donde vio el cadáver de una anciana, y un rayo de esperanza cruzó por su mente, esa no era su madre, su madre era mucho más joven, no podía ser, y así lo dijo a los vecinos que piadosos y solícitos le atendían, ellos a su vez convencieronle de la triste realidad, la flaccidez y aparente vejez de la difunta era producto del dolor y las calamidades de cuatro meses de su ausencia.
Convencido ya, que aquel era el cuerpo de su madre lanzoce sobre él llorando a gritos, desesperado, creo que como nadie lo hizo jamás, sus lágrimas bañaban la cara de la muerta y penetraban en sus ojos.
Todavía no se sabe y posiblemente nunca se sabrá si las lágrimas, saturadas de emoción, de arrepentimiento, de dolor y angustia, dieron nueva vida a su mamá o si esta solo estaba desmayada y la ignorancia de los vecinos la creyó muerta.
Lo que sí se sabe y toda la comarca fue testigo, es que, repuesta la mujer, ella y su hijo tomaron un imaginario carruaje, camino a la felicidad el cual estaba tirado por dos blancos corceles llamados AMOR Y COMPRENSION.
Primera edición: Diario La Columna, 14/2/1977.Maracaibo, Estado Zulia.
Segunda edición (artesanal): Luis Ernesto Parra Nava. Junio de 1991.Maracaibo.
Para la biblioteca "Consuelo Nava Tovar", de la E.B.E. Amelia Ríos.
Tercera edición (versión para computadoras): Luis Ernesto Parra Nava, diseño musicalización y diagramación.
Wenneipher Melissa Duazka Parra Godoy, otros arreglos. Maracaibo, 23 de Julio de 2002.-
Accede a la canción, basada en este cuento, a través de los siguientes enlaces:
Thoughts
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PermalinkDel 77, fíjate. Esos dos caballos blancos con nombre son de cuando un cuento de periódico todavía podía terminar bien sin pedirle permiso a nadie.
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PermalinkUn cuento que salio en La Columna en el 77, paso por una biblioteca escolar en el 91 y por computadora en el 2002, y ahora llega aqui. Me hace pensar que cada edicion lo leyo gente de una edad distinta, y apuesto a que la de la biblioteca de la escuela fue la que mas lectores le dio. Gracias por traerlo!
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PermalinkMenos mal que despertó
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