Cortar un capítulo es la parte que más me cuesta y la que más rápido delata a quien escribe.
El corte fácil existe: alguien abre la puerta y no dices quién es. Funciona una vez. A la tercera el lector ya sabe que le estás escondiendo algo a propósito y deja de jugar.
Los cortes que a mí me hacen seguir son otros: el capítulo termina en una frase normal que, con lo que acabas de enterarte, significa otra cosa. No esconde nada. Reordena.
Lo malo es que ese corte necesita que el capítulo entero esté construido para eso, y no siempre me da el material.
¿Con qué cortas tú? ¿Hay algún corte que te haya hecho abandonar un libro?