Escucho gente muerta;
aconsejan neuronas incomprendidas.
Ningún susurro ayuda, salva, rescata.
Incapacitado psicomotóricamente.
Dios no habla, solo da señales.
Por paredes, tengo almohadas;
por abrigo, cobijas;
por incienso, cigarros;
por palabras, quejidos;
por llanto, suspiros;
por viento, respiro;
respiro aún muerto
y vivo vivo.
— Jorge Guzmán