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Centésima quejumbrosa

writeniel
Pensamiento

Pensamiento

writeniel

Este poema está escrito en décimas, inspirado en las centésimas de Violeta Parra.

Este poema está escrito en décimas, inspirado en las centésimas de Violeta Parra.

Contenido de la publicación

Primero empiezo con uno,

segundo me sigue el dos,

tres vece' encontré tu voz,

y a la cuarta mandé un puño.

Cinco pedí un perdón tuyo,

seis ya van sin aceptarme,

siete sigues sin mandarme,

ocho sigues sin hacerlo,

nueve y sigo sin tenerlo

diez puestos van a abrazarme.


Once puestos pasarán,

doce y no me detendré,

trece partes yo corté,

catorce se sanarán,

quince y no se olvidarán

esos dieciséis lamentos.

Diecisiete es mi contento,

dieciocho son mentiras,

diecinueve es el que pillan,

veinte más son los más tercos.


El veintiuno ese soy yo:

es veintidós como el veinte,

veintitrés como la gente,

veinticuatro son el moho,

veinticinco me da tos,

veintiséis son los jarabes,

veintisiete pa’ estos males,

veintiocho más con la rabia,

veintinueve heridas: savia,

para treinta más un pare.


Treinta y un días, un mes,

treinta y dos al otro día,

treinta y tres en esta trivia,

treinta y cuatro maté res,

al treinta y cinco ya un pez,

y al treinta y seis una liebre,

al treinta y siete un buen pebre,

me han de hacer ser los treinta y ocho,

por treinta y nueve tan valioso,

quiero los cuarenta quiebres.


Cuarenta y un son amores,

cuarenta y dos pensamientos,

cuarenta y tres nacimientos,

cuarenta y cuatro pavores,

cuarenta y cinco favores,

dan cuarenta y seis de gracias,

cuarenta y siete distancias,

se forman cuarenta y ocho,

cuarenta y nueve reprochos,

de cincuenta democracias.


Cincuenta y un son los tiros,

cincuenta y dos del trabuco,

cincuenta y tres ejecuto,

van cincuenta y cuatro y sigo,

cincuenta y cinco son pillos,

no dejan a cinco y seis,

cincuenta y siete veréis,

traman a cincuenta y ocho,

cinco y nueve los enojos,

sesenta y más merecéis.


Sesenta y un son las penas,

de sesenta y dos rojeces,

que yo en sesenta y tres meses,

en sesenta y cuatro venas,

sesenta y cinco se llenan,

sesenta y seis 'tan vacías,

por sesenta y siete mías,

que rompen sesenta y ocho,

por sesenta y nueve locos,

sesenta pesá's son tías.


Setenta y un son la tuyas,

que setenta y dos al la'o,

ya hacen setenta y tres grados,

por setenta y cuatro bullas,

el setenta y cinco fuma,

setenta y seis no comprende,

setenta y siete no entiende,

tampoco setenta y ocho,

setenta y nueve llora poco,

por ochenta que es metete.


Ochenta y un sigue llorando,

ocho y dos días después,

ocho y tres días también,

ochenta cuatro está rogando,

ochenta y cinco rezando,

ochenta y seis pecador,

ocho y siete tontorrón,

por creer en ocho y ocho,

ochenta y nueve está bien loco,

por noventa rogador.


Noventa y uno en mi mente,

noventa y dos pensamientos,

dan noventa y tres tormentos,

noventa y cuatro la gente,

noventa y cinco dementes,

noventa y seis 'tá sin pilas,

mientras noventa y siete lo mira,

noventa y ocho entrá en celos,

noventa y nueve de los pelos,

miró el cien desde una esquina.


Ciento y uno visualizó

al cientos dos con tristeza;

se ha plantado la maleza

el ciento tres no contó,

el ciento cuatro lo vió,

el ciento cinco fue cómplice,

el ciento seis en el vórtice

no encontro otra escapatoria:

más que la eliminatoria

que es una de las más dóciles.


Perdones señores míos

si he perdido este conteo;

no quiero seguir punteos

ni escuchar un pío-pío.

El sonido de los ríos

me distrae de esta vida;

que un momento ella expira.

Me harto de él , de la gente

de todo lo insuficiente

deste largo día a día.


Para no seguir contando

les hablo como pastor.

Doloroso el corazón

por pasármela rimando,

y los números contando

como profe 'e matemáticas.

En las prendas hay estática

por número ciento siete;

el ciento ocho los rete

y les pege en la carátula.


Me quedé en el ciento ocho

ahora voy por ciento nueve.

El ciento diez todo puede

menos al que es morocho,

pa' morocho to' es monótomo

en su vía' e ciento once;

se sirve la cena entonces

solo para el que quiere.

Ciento doce se detiene

pues su vía' no es de bronce.


El ciento trece no escucha

límpiece bien los oídos;

si el les dice está rompido

le arman tremenda copucha;

por hablar mal le hacen lucha,

por pensar no igual se molestan,

más si a ustedes les contestan:

ciento catorce iracundo.

Ciento quince acabo el mundo

por darles una respuesta.


El ciento dieciséis tonto

por opacar a más números,

yo no quiero trapos húmedos

pa' que me den pocos montos.

Ciento diecisiete zonzo

por causarles tal afrenta;

pues grupo van en línea recta

ciento dieciocho igual,

todo resulto en tal paz

excepto por la indirecta.


Me cuesta seguir la métrica

en los versos que he creado:

los signos están echados

no les encuentro tal réplica.

En esta escacez poética

me dedico a escribir versos;

de los números adversos

me puesto a escribir hoy día,

ellos son la gente mía

por si no le dieron reverso.


Voy en ciento diecinueve

por no seguir contrapuntos;

no quiero nada conjunto

que mañana se hace jueves,

el viernes tampoco puedes

quiero to' por separa'o

en este texto bien versa'o

que se alarga más y más,

ya te dije nada a par

quiero toh' por deletrea'o.


Ya ha llegado el ciento veinte

—nada tiene solución,

pa' nada hay reparación

me lo dice de repente,

solo importa lo reciente

y lo viejo se ha olvidado,

mejor ya tiren los dados

antes que los eliminen,

sigan el paso y caminen

que ya están por ser borrados.


El ciento veintiuno yo

admirando las grandezas;

viviendo con asperezas

dice el ciento veintidós.

Al caminar demostró

el dolor que es el vivir,

el vivir para sufrir

y el dolor de estar acá.

Existir pa' demostrar

que el lloriquear es reír.


Ciento veintitrés sintió

la desesperante angustia,

de triste y lánguida mustia

que hace poco ayer yació.

Cayó en tristeza y murió

en el día más nervioso,

muy nervioso y tembloroso;

falta poco para un año.

Se sienta en unos escaños

pa' hacer el día mas odioso.


Ciento venticuatro ves

como la gente se mata

—vosotros sóis unas ratas

—eso yo muy bien lo sé—.

—¿Cuándo se acaba este mes?

—digo con curiosidad—,

algunas por la maldad

que me recorre la espalda,

no me salen las palabras

al ver esta tempestad.

Thoughts

  • dlozano92

    Yo iba contando con vos desde el uno y en el ciento seis ya me había perdido, así que cuando pediste perdón por perder el conteo sentí que no era el único. Lo de la res, el pez, la liebre y después un buen pebre me armó un almuerzo entero en cuatro versos. Y lo del pastor harto de pasársela rimando como profe de matemáticas me sacó media sonrisa antes del turno. ¿Hasta qué número llegaste al final?

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  • writeniel

    Este poema está escrito en décimas, inspirado en las centésimas de Violeta Parra.

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