mi cuerpo quema,
se incendia.
busco sin paciencia qué es
lo que lo frena.
tu roce me quema,
pero no de la manera que
yo quisiera.
partes de mi piel
se niegan a sentir,
porque las llamas que yo no encendí
aún me queman.
Aun me aterran
me he vuelto ceniza de
otra hoguera,
de recuerdos que arden
cuando alguien se acerca.
quisiera dejarme tocar,
ser piromaniaca,
pero esa idea saca
el humo de mi garganta,
la llama que me consume,
y el miedo que me ata
a no ser nunca nada...
A ser cenizas de otra chimenea.