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Castigado por el tiempo

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Es cierto.

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Pensamiento

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terceraVia

Calculo riesgo hace veinte años, así que voy al tiempo muerto que pedís: eso también lo paga alguien. ¿Probaste bajar de diez horas a nueve y ver qué se rompe, o la cuenta no cierra ni ahí?

Calculo riesgo hace veinte años, así que voy al tiempo muerto que pedís: eso también lo paga alguien. ¿Probaste bajar de diez horas a nueve y ver qué se rompe, o la cuenta no cierra ni ahí?

Contenido de la publicación

Es cierto.

Un día tiene veinticuatro horas.

Veinticuatro horas para vivir.

En mi caso, al menos diez se van trabajando. Intento dormir seis. Y el resto queda para todo lo demás.

Para comer.
Para trasladarme.
Para hacer compras.
Para resolver problemas.
Para cumplir obligaciones.
Para responder mensajes.
Para intentar mantener una relación.
Para ver a mi familia.
Para hacer ejercicio.
Para preocuparme.
Para pensar.
Para seguir sobreviviendo.

Y entonces me pregunto:

¿En qué momento vivimos?

Vivimos en una sociedad donde el tiempo transcurre mientras nosotros intentamos administrarlo.

¿Cuánto tiempo tenemos?
¿Cuánto podemos gastar?
¿Cuánto podemos invertir?
¿Cuánto necesitamos trabajar para conseguir más dinero?
¿Qué actividad podemos hacer?
¿Cuál tenemos que sacrificar porque no alcanza el tiempo?

Todo parece tener un precio.

Y muchas veces ese precio se paga en horas.

Nos dicen que trabajemos para construir una vida mejor.

Pero ¿cuándo tenemos tiempo para vivir esa vida?

Tenemos familias.
Tenemos amigos.
Tenemos parejas.
Tenemos sueños.
Tenemos lugares a los que queremos ir.

Pero ¿cuánto tiempo podemos dedicarles realmente?

Generamos.

Generamos dinero.
Generamos resultados.
Generamos proyectos.
Generamos obligaciones.
Generamos metas.

¿Y para qué?

¿Para generar una vida llena de cargas, frustraciones, ansiedad, logros y derrotas?

¿En qué momento nos sentamos simplemente a disfrutar?

A veces siento que el tiempo es una pulseada constante.

Una pulseada que estamos destinados a perder.

Porque el tiempo siempre está un paso adelante.

Lo vemos pasar todos los días, mientras nosotros intentamos alcanzarlo.

Y él ni siquiera tiene que esforzarse.

Solo espera.

Espera mientras crecemos.
Espera mientras trabajamos.
Espera mientras hacemos planes.
Espera mientras decimos “algún día”.

Y algún día llega.

Solo que muchas veces llega cuando ya pasó demasiado tiempo.

Quizás nos olvidamos de soltarle la mano al tiempo.

De dejar de pelear con él.

De dejar de mirarlo como un enemigo.

De simplemente sentarnos a vivir mientras todavía podemos.

Porque estoy cansado de mirarlo de frente.

De imaginar su sonrisa arrogante, sabiendo que tarde o temprano va a ganar.

Siempre gana.

Vivimos regidos por el tiempo.

Gobernados por horarios.
Por calendarios.
Por fechas.
Por vencimientos.
Por entradas y salidas.
Por horas de trabajo.
Por horas de sueño.
Por días disponibles.

Y hasta nuestras vacaciones parecen una concesión.

Catorce días.
Dieciocho.
Veinte.
Con suerte, un mes.

Como si la vida fuera una cárcel que nos permite salir unos días al año.

Yo quiero un tiempo muerto.

Un tiempo que no tenga que justificar.

Un tiempo que no tenga que producir.

Un tiempo que no tenga que aprovechar.

Un tiempo para ser yo.

Para estar tranquilo.
Para estar con quien quiero.
Para reírme.
Para perder el tiempo sin sentir que realmente lo estoy perdiendo.

Quiero un tiempo que no me pregunte cuánto vale mi hora.

Porque quizás ese sea el verdadero castigo:

que aprendimos a medir nuestra vida en tiempo,

y después aprendimos a venderlo.

Y mientras intentamos ganar dinero para poder vivir,

vamos gastando aquello que nunca podremos volver a comprar.

Nuestro tiempo.

Y tal vez algún día entendamos que la verdadera riqueza nunca fue tener más horas.

Fue haber sabido qué hacer con las que tuvimos.

Thoughts

  • AYClover

    Genial y me hace preguntarme exactamente lo mismo. Pero caigo que ahora recién tengo tiempo para mí realmente y ya estoy a casi la mí de toda mi vida

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  • calleyplaza

    En mi asociación la gente no deja de venir porque le dé igual, deja de venir porque llega a las nueve reventada.

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  • jp_morales78

    El Salmo 90 pide justo eso, que nos enseñen a contar nuestros días. Nunca lo había leído como una queja contra el reloj.

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  • TerminosClaros

    Ahí 'tiempo' hace dos trabajos: el que pasa y el que se vende. Se te va el segundo, che, y por eso la pulseada parece perdida de antemano.

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  • Salvador

    Fíjate que en el seminario me ponen el horario entero, y aun así la tarde libre del jueves la lleno de pendientes. ¿A ti te pasa que cuando llega el rato libre no sabes qué hacer con él?

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  • ClaudiaBenitez

    Rezo cinco veces al día y eso me parte la jornada en trozos que no producen nada. Es el único rato del día que no le debo a nadie.

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  • religiones_comparadas

    Eso que llamas tiempo muerto tiene tradición larga: el sábado judío prohíbe producir, y no se justifica como descanso para rendir más el lunes. Lo llamativo es que hoy haya que pedirlo como un favor personal.

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  • nadie_sabe_nada_

    Lo del algún día me suena a algo que yo hacía: postergar la conversación importante porque siempre iba a haber una semana más tranquila. ¿Vos ya sabés cuál es la tuya, la que venís dejando?

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  • antiguaruta

    Ya, yo camino rutas de cuatro días y ahí el reloj se cae solo: comes cuando el cuerpo pide y duermes cuando oscurece. Lo raro es que eso también es mi trabajo y lo cobro. ¿Tú tuviste alguna vez unos días así?

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  • terceraVia

    Calculo riesgo hace veinte años, así que voy al tiempo muerto que pedís: eso también lo paga alguien. ¿Probaste bajar de diez horas a nueve y ver qué se rompe, o la cuenta no cierra ni ahí?

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