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EL OCASO DE LA CORONA DE DEPTOS

agustin
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La Realeza y la Corte:

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Contenido de la publicación

Drama Histórico de la Francia del Siglo XVII

PERSONAJES

La Realeza y la Corte:

  • LUIS XIV (Niño / Joven): Rey de Francia, atrapado entre las intrigas del trono.

  • ANA DE AUSTRIA: La Reina Madre y Regente de Francia, extranjera (nacida en España), orgullosa pero acorralada por la ruina del Estado.

  • CARDENAL JULIO MAZARINO: Primer Ministro de origen italiano, codicioso, maquiavélico y odiado por el pueblo.

  • DUQUE DE CONDÉ (Lois II de Bourbon): Gran militar y noble rebelde, conspirador contra la corona.

  • ISABELLE DE VALOIS: Dama de honor de la Reina, atrapada entre su lealtad al trono y la compasión por los pobres.

El Pueblo y los Rebeldes:

  • JEAN-LUC: Un veterano tullido de la Guerra de los Treinta Años, amargado y sin un solo sous.

  • MATILDE: Una panadera de París cuyos tres hijos han muerto de hambre o en las leva de soldados.

  • PASCAL: Líder de los Frondeurs (rebeldes del pueblo), orador callejero y conspirador.

  • MARIE: Hija de Pascal, lavandera que presencia los abusos de los cobradores de impuestos.

Los Extranjeros:

  • LORD BUCKINGHAM JR.: Emisario de la corona inglesa, calculador, buscando sacar ventaja de la quiebra francesa.

  • DON DIEGO DE SILVA: Embajador español, rival político que busca la caída financiera del reino.

ACTO I: LA SANGRE Y EL ORO PERDIDO

Escena 1: Las catacumbas del pueblo

(Callejón oscuro de París, 1648. Nieve sucia cae sobre cadáveres amontonados. Se escuchan lejanos cañonazos de la guerra en la frontera. JEAN-LUC, sin una pierna, intenta calentar sus manos sobre un brasero sin fuego. MATILDE recoge migas del suelo).

JEAN-LUC: (Tosiendo sangre) ¿Ves ese humo a lo lejos, Matilde? No es pan horneándose. Son los pueblos de Alsacia ardiendo. Dejé mi pierna en Rocroi sirviendo al Rey... ¡Y mírame ahora! Me alimentan con ratas y promesas.

MATILDE: (Abrazando un trapo sucio que simula un bebé) Mi hijo menor cayó la semana pasada. No por las balas de los españoles, no... ¡por no tener un mendrugo de pan duro que tragar! Mientras en el Palacio de Saint-Germain el italiano Mazarino bebe vino traído en copas de cristal de Murano, nosotros masticamos barro.

PASCAL: (Saliendo de las sombras con panfletos manchados de tinta) ¡Silencio, que los guardias reales rondan! Pero escuchen bien: la paciencia se ha terminado. Mazarino ha creado un nuevo impuesto sobre la sal y la entrada de harina. ¡Nos roban la última gota de sangre para pagar sus guerras infinitas!

MARIE: (Llegando sofocada) ¡Padre! Los cobradores de impuestos acaban de saquear la casa de la viuda Laurent. Se llevaron hasta las mantas y el caldero porque no tenía dos monedas de plata. ¡El pueblo está alzando barricadas en la Rue Saint-Denis!

PASCAL: ¡Ha llegado la hora! Que la nobleza gasta su oro en terciopelo mientras Francia se desangra. ¡Hoy París responderá con fuego!

Escena 2: El Salón del Trono en Saint-Germain

(El ambiente es opulento, lleno de candelabros de oro, pero la tensión es asfixiante. ANA DE AUSTRIA repasa papeles de deudas. MAZARINO camina de un lado a otro. El joven LUIS XIV observa desde su pequeño trono, asustado).

ANA DE AUSTRIA: (Lanzando una pila de cartas a la mesa) ¡Estamos en la quiebra, Mazarino! ¡Completamente arruinados! Los banqueros de Génova ya no nos prestan un solo escudo. Los soldados en el frente de Flandes están desertando porque llevan ocho meses sin cobrar. ¿Dónde está el dinero del reino?

CARDENAL MAZARINO: (Con acento italiano, ajustándose su sotana de seda red) Majestad, la guerra contra la Casa de Austria exige sacrificios. He ordenado incautar los bienes de los comerciantes de París y subir los tributos a la clase llana.

LUIS XIV (Niño): Madre... anoche soñé que la multitud entraba al palacio y nos devoraba. Oigo gritos desde mi ventana. ¿Por qué nos odian tanto si soy el Rey asignado por Dios?

ANA DE AUSTRIA: Porque son plebeyos, hijo mío. No entienden la majestad ni el costo de la gloria. Pero este italiano... (mirando a Mazarino) ...nos está llevando al abismo. ¡Se rumorea por los pasillos que vos os habéis enriquecido personalmente mientras las arcas del Estado están vacías!

CARDENAL MAZARINO: ¡Calumnias de los nobles rebeldes! El Duque de Condé conspira en las sombras. Si no pagamos a sus mercenarios, Condé marchará sobre París no para defenderos, sino para arrebatarle la corona al niño.

(Entra violentamente el DUQUE DE CONDÉ, cubierto de barro y sangre seca).

DUQUE DE CONDÉ: ¡Hable de mí en mi cara, Cardenal! Mis hombres se mueren de peste en las trincheras. Gané la batalla de Lens para Francia, ¿y cómo nos pagáis? ¡Con cheques sin fondo y pan podrido! Si la Corona no me entrega tres millones de libras antes del amanecer, retiraré mis tropas y dejaré que los rebeldes y los españoles entren hasta la alcoba real.

ISABELLE DE VALOIS: (Aproximándose con cautela) Misericordia, Duque. La Reina Madre hace lo que puede. El pueblo agoniza en las calles, no hay más oro que exprimir.

DUQUE DE CONDÉ: ¡Entonces empeñen las joyas de la corona! ¡Vendan los cuadros del Louvre! Francia no es un país, es un cementerio donde solo tragan los buitres de la corte.

ACTO II: TRAICIONES EXTRANJERAS Y BARRICADAS

Escena 1: Embajada Secreta

(Un rincón oscuro en un palacete parisino. DON DIEGO DE SILVA y LORD BUCKINGHAM JR. beben vino en copas de oro).

DON DIEGO DE SILVA: La trampa está servida, milord. España mantendrá la presión militar en la frontera. Mientras Francia siga gastando lo que no tiene, su economía colapsará por completo en seis meses.

LORD BUCKINGHAM JR.: Inglaterra financiará a los rebeldes del pueblo y a la nobleza de Condé al mismo tiempo. Cuanto más débil esté la Corona francesa, más fácil será para nosotros dominar el comercio marítimo. Mazarino cree que controla el juego, pero es un ciego guiando a otro ciego.

DON DIEGO DE SILVA: ¿Y la Reina Ana? Es de sangre española, mi paisana, pero prefiere ver a su pueblo morir de hambre antes que capitular.

LORD BUCKINGHAM JR.: Su orgullo será la guillotina de este reino. Vea afuera: la gente ya destruye las estatuas. Francia se está devorando a sí misma desde adentro.

Escena 2: Las Barricadas de París

(Noche. Fuego en las calles. Carretas volcadas y piedras amontonadas. PASCAL, JEAN-LUC, MATILDE y MARIE sostienen mosquetes viejos y picas).

JEAN-LUC: (Cargando un mosquetón) ¡Aquí vienen los guardias del Cardenal! ¡Apunten al pecho! ¡Por cada moneda que nos robaron, un plomo!

MATILDE: (Con una hacha de carnicero) ¡Por mis hijos muertos! ¡Por el pan que nos negaron!

(Llegan tropas reales lideradas por mercenarios. Se desata un tiroteo brutal. Gritos, humo de pólvora y sangre sobre la nieve. MARIE cae herida en el hombro).

PASCAL: ¡Marie! ¡Hija mía! ¡Resiste!

MARIE: (Sosteniéndose la herida, sangrando copiosamente) Padre... no pareis... El Rey vive en palacios de oro... mientras nosotros sangramos en la cloaca... ¡Luchad!

JEAN-LUC: (Avazando hacia las filas enemigas sin miedo) ¡Matadme si queréis! ¡Ya me quitasteis la salud, la tierra y la dignidad! ¡No me queda nada que podáis robarme!

(Jean-Luc es atravesado por una bayoneta, pero logra derribar al capitán real antes de caer inerte).

ACTO III: LA BANCARROTA Y LA HUÍDA

Escena 1: La Noche de la Vergüenza

(Galería de los Espejos, desierta y en penumbras. Mazarino empaca cofres llenos de monedas de oro y obras de arte en secreto).

ISABELLE DE VALOIS: (Descubriéndolo con una vela) ¿Qué hacéis, Cardenal? ¿Robándole al Tesoro Real en medio de la noche?

CARDENAL MAZARINO: (Sorprendido, guardando un puñal) Es para... proteger los fondos del reino, Lady Isabelle. Si la chusma entra, lo saqueará todo.

ISABELLE DE VALOIS: ¡Mentiroso! Os llenáis los bolsillos mientras el pueblo se come a sus propios perros y los soldados mueren sin zapatos. Vos habéis destruido este país.

CARDENAL MAZARINO: (Agarrándola del brazo con violencia) ¡Francia es una ilusión! Una colección de campesinos ignorantes y nobles codiciosos. Yo soy el único que mantiene este barco a flote. Si este barco se hunde, me aseguro de tener mi propia balsa de oro. ¡Un palabra vuestra a la Reina y os haré acusar de alta traición!

Escena 2: La Gran Fuga de Saint-Germain

(La Reina Ana, el niño Luis XIV y Mazarino se visten con ropas oscuras de plebeyos para escapar de París en la carruaje en ruinas).

LUIS XIV (Niño): ¿Por qué nos escondemos, Madre? ¿Por qué el Rey de Francia debe huir como un ladrón en la noche?

ANA DE AUSTRIA: (Con lágrimas de rabia rodando por sus mejillas) Recuerda esta noche, Luis. Míralos bien. Mira la mugre, escucha los aullidos de la chusma en las puertas de la ciudad. Odian a la Corona porque la pobreza los ha vuelto bestias.

LUIS XIV: (Con una mirada que se vuelve fría y de piedra) No, Madre. No los olvidaré. Hoy huyo de París en el barro y sin dinero. Pero cuando sea grande, construiré un palacio tan grande y tan lejano que ningún plebeyo pueda acercarse jamás. Y jamás... jamás volveré a depender de la nobleza ni de las arcas vacías. Les quitaré todo antes de que ellos puedan quitármelo a mí.

EPÍLOGO: LAS RUINAS DE UN REINO

(Amanecer. Las barricadas están cubiertas de cadáveres: Jean-Luc yace muerto, Matilde llora sobre su cuerpo, Pascal sostiene a Marie agonizante. Al fondo, el palacio real está saqueado y ardiendo en llamas parciales. Mazarino y la familia real han escapado, dejando tras de sí un país en la quiebra absoluta).

PASCAL: (Levantándose entre la humareda, mirando al cielo gris) Huyan, reyes y cardenales. Llévense el oro que nos robaron. Dejan un país en ruinas, sembrado de tumbas y miseria. Pero la semilla está sembrada... Hoy nos pisotean con sus caballos, pero el hambre tiene memoria. ¡Un día, Francia despertará y no habrá oro en el mundo que salve sus cabezas!

(La música sube dramática y lúgubre mientras la nieve cubre los cuerpos en la calle).

(TELÓN FINAL

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