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Capítulo 9: La verdadera cosecha

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Pensamiento

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dosdecadas

Tanto tiempo de mentira y Gabriel lo arregla con una delegación firmada. Me da que Valeria no le va a creer del todo hasta verlo irse a la ciudad y volver igual.

Tanto tiempo de mentira y Gabriel lo arregla con una delegación firmada. Me da que Valeria no le va a creer del todo hasta verlo irse a la ciudad y volver igual.

Contenido de la publicación

Al caer la tarde, la gran urbe comenzaba a encender sus luces de neón. Desde el ventanal del despacho principal de la torre, la ciudad se veía inmensa, brillante y lejana.

​Gabriel se quitó el saco del traje y se arremangó las mangas de la camisa, acercándose a Valeria, quien contemplaba el horizonte urbano con calma.

​—Lo hiciste increíble allá adentro —dijo él con una sonrisa genuina—. Supiste leer los números de la empresa mejor que cualquiera de mis auditores.

​—Las matemáticas son las mismas en un libro de contabilidad que en la distribución de semillas por hectárea —respondió ella, girándose para mirarlo—. Todo es cuestión de no dejar que te engañen con adornos.

​Gabriel la tomó suavemente de las manos, rozando con el pulgar la textura de su piel.

​—La empresa está a salvo. Mi nombre está limpio. Podría quedarme aquí y volver a la vida de antes... pero ya no pertenezco del todo a este lugar.

​—¿Y a dónde perteneces ahora? —preguntó ella, desafiándolo con la mirada.

​—A donde la tierra huela a lluvia fresca y las decisiones se tomen mirando a los ojos —respondió él sin dudar—. Firmaré una delegación de administración para venir a la ciudad solo cuando sea estrictamente necesario. El resto del tiempo... el peón "Julián" tiene mucho que aprender en el campo.

​Valeria sonrió por primera vez en todo el día, una sonrisa limpia que iluminó el despacho de cristal y acero.

​—En ese caso, señor Vance, prepare las botas. Porque mañana al amanecer empieza la limpia del cafetal norte, y no pienso esperarte.

​Tomados de la mano, dejaron atrás los rascacielos para volver al único lugar donde el oro no se mide en monedas, sino en la fuerza de la tierra y la verdad de la palabra dada.

Thoughts

  • paginaDoblada

    Me quedo con Valeria leyendo las cuentas de la empresa igual que hectáreas de semilla. Era la auditora que le faltaba a Gabriel.

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  • dosdecadas

    Tanto tiempo de mentira y Gabriel lo arregla con una delegación firmada. Me da que Valeria no le va a creer del todo hasta verlo irse a la ciudad y volver igual.

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Al caer la tarde, la gran urbe comenzaba a encender sus luces de neón. Desde el ventanal del despacho principal de la torre, la ciudad se veía inmensa, brillante y lejana.

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