Che, el nene y la fruta.
Capítulo 71: Piso 5 (2)
El tiempo pasa rápido.
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Che, el nene y la fruta.
Contenido de la publicación
El tiempo pasa rápido.
Cuando vuelvo a mirar hacia arriba, el contador está cerca de llegar a su final.
[Tiempo restante para la apertura del piso 5]
[1 minuto.]
Me encuentro nuevamente frente a la grieta.
La misma instalación.
Las mismas luces.
Pero el ambiente es diferente.
El cuarto piso todavía pesa sobre nosotros.
Para el resto pasaron poco más de tres meses desde que entramos en La soledad.
Para mí, más de cuatro mil quinientos años.
Aun así, vuelvo a estar frente a una entrada de la Torre.
Como si todo aquel tiempo no hubiera sido suficiente para alejarme de ella.
Miro hacia atrás.
El equipo está reunido.
Mujin lleva el escudo sujeto a la espalda.
Jiwon revisa por última vez los suministros médicos.
Doyun comprueba las flechas espirituales dentro del carcaj.
Seolhwa sostiene el hacha sobre el hombro.
Kwon permanece con las manos dentro de la capa.
Eunbyeol abraza el Libro de los siete frentes.
Hejin ajusta el Monóculo de la contradicción absoluta.
Todos están preparados.
Hejin es la primera en hablar.
-¿Está seguro de volver a entrar después de tanto tiempo, capitán?
Su pregunta no contiene miedo.
Es una pregunta lógica.
Una persona que acaba de pasar milenios dentro de un piso individual quizá debería mantenerse lejos de la Torre durante más de un mes.
-Me falta bastante emoción en la vida -respondo con ironía.
Kwon gira hacia mí.
-Está buscando demasiada adrenalina, capitán.
-¿Qué querés que te diga?
Sonrío.
Kwon me observa durante un momento.
-Eso fue una sonrisa.
-No.
-Todos la vimos.
-Concentrate en la grieta.
Seolhwa se ríe.
Jiwon niega con la cabeza.
Al menos la tensión disminuye un poco.
[Tiempo restante: 10 segundos.]
El interior de la grieta cambia.
La oscuridad desaparece.
En su lugar surge una luz amarillenta, parecida a la de un amanecer cubierto por polvo.
No puedo ver qué existe al otro lado.
-Espero que nos encontremos adentro -digo tranquilamente.
No sé qué reglas tendrá el piso.
Pero la frase es suficiente.
Mujin inclina la cabeza.
-Nos encontraremos al terminar, capitán.
[3...]
[2...]
[1...]
[ANUNCIO MUNDIAL]
[EL PISO 5 HA SIDO ABIERTO.]
Una nueva ventana aparece frente a todos.
[Condición de ingreso.]
[Se permite un máximo de cuatro integrantes por grupo.]
Todos nos miramos.
Kwon es el primero en reaccionar.
-¿Cómo nos organizamos?
Ocho integrantes.
Dos grupos.
Durante los últimos pisos, Eunbyeol habría analizado estadísticas, compatibilidades y posibles escenarios antes de tomar una decisión.
Esta vez tomo la iniciativa.
-Voy con Kwon, Eunbyeol y Hejin.
Kwon levanta las cejas.
Eunbyeol no parece sorprendida.
Hejin ajusta el monóculo.
-Entonces Mujin, Jiwon, Doyun y Seolhwa irán juntos -continúo.
Es una división equilibrada.
Mi grupo tendrá análisis, estrategia e infiltración.
El otro tendrá defensa, sanación, ataque a distancia y fuerza de ruptura.
Además, Mujin puede impedir que Seolhwa destruya algo importante.
Probablemente.
-¿Están de acuerdo? -pregunto.
-Estoy de acuerdo -responde Kwon.
Eunbyeol asiente.
-La división tiene sentido.
Hejin mira al segundo grupo.
-Tienen una mayor capacidad defensiva.
-Y ustedes tienen al capitán -dice Mujin-. Es suficiente.
Jiwon me señala.
-No utilice ninguna habilidad peligrosa sin consultar primero.
-Eso será difícil si estamos en grupos distintos.
-Encuentre la forma.
Seolhwa golpea el suelo con el extremo del hacha.
-Nos veremos afuera.
Doyun asiente.
Nadie protesta.
-Está bien -digo-. Ahora entremos.
La ventana se actualiza.
[¿Desea ingresar al piso 5 con los siguientes integrantes?]
[Kim Cheonro.]
[Kwon Taesung.]
[Kim Eunbyeol.]
[Lee Hejin.]
[Y/N]
Presiono Y.
Los demás hacen lo mismo.
[Grupo registrado.]
[Preparando transporte.]
La luz empieza a cubrir nuestros cuerpos.
Antes de desaparecer, observo al segundo grupo.
Mujin mantiene la vista sobre mí.
Jiwon parece a punto de recordar otra advertencia.
Seolhwa sonríe.
Doyun levanta una mano.
Después las figuras se vuelven borrosas.
[Bienvenidos, cazadores.]
El suelo desaparece.
No siento caída.
Solo una presión breve alrededor del cuerpo.
Después todo cambia.
Mis pies tocan tierra.
No piedra.
Tierra seca.
El aire es cálido y contiene una gran cantidad de polvo.
Frente a mí aparece un camino lleno de carros, animales de carga y personas caminando en ambas direcciones.
Kwon está a mi derecha.
Eunbyeol aparece detrás.
Hejin surge unos metros más lejos, manteniendo una mano sobre el báculo.
Los cuatro estamos juntos.
Eso es lo primero que confirmo.
Después observo el resto.
Nos encontramos dentro de un pueblo enorme.
No.
Una ciudad en construcción.
Edificios de ladrillo rojizo ocupan ambos lados de las calles. Algunos están terminados. Otros permanecen cubiertos por andamios y rampas.
El olor a humo proviene de cientos de hornos.
Trabajadores introducen bloques de arcilla en las llamas y retiran ladrillos endurecidos.
Otros mezclan una sustancia negra dentro de grandes recipientes.
Betún.
Lo utilizan como mortero.
No hay grandes canteras alrededor.
En esta llanura, la piedra es escasa.
Por eso fabrican aquello que necesitan.
La ciudad se extiende hasta perderse en el horizonte.
Pero nada de eso consigue mantener mi atención durante demasiado tiempo.
En el centro se levanta la torre.
Miro hacia arriba.
Y continúo mirando.
La estructura es tan grande que al principio no consigo comprender su escala.
Su base ocupa una parte considerable de la ciudad. Varias terrazas inmensas se elevan una sobre otra, unidas mediante escaleras, rampas exteriores y plataformas de carga.
Miles de andamios cubren sus paredes.
Carros completos ascienden por caminos construidos alrededor de la estructura.
La cima atraviesa las nubes.
No puedo verla.
No sé si ya está terminada.
Tampoco dónde finaliza.
El cielo parece dividido por su presencia.
-Eso es demasiado grande -murmura Kwon.
-Todavía está en construcción -dice Hejin.
Activa Cálculo mágico.
El monóculo brilla.
Durante varios segundos analiza las líneas de energía que atraviesan los ladrillos.
Después su expresión cambia.
-No debería mantenerse en pie.
-¿Por el peso? -pregunta Eunbyeol.
-Por muchas razones.
Hejin señala diferentes sectores.
-La presión sobre la base es absurda. Los materiales no soportarían esa altura. Tampoco existe una distribución uniforme del peso.
Sus ojos siguen las líneas mágicas.
-Pero la estructura no depende únicamente de los ladrillos.
Observo con mayor atención.
Entre las juntas negras existen corrientes de diferentes colores.
Verde.
Azul.
Rojo.
Plateado.
Dorado.
Cada una proviene de un sector distinto de la ciudad.
-Está vinculada con quienes la construyen -digo.
Hejin asiente.
-Miles de conexiones. Tal vez millones.
Kwon mira alrededor.
-¿Quiénes son exactamente quienes la construyen?
No son solo humanos.
Entre los trabajadores observo elfos transportando largas estructuras de madera viva.
Sus troncos no están cortados. Las ramas se doblan y crecen alrededor de los andamios, reforzándolos.
Más lejos, enanos golpean placas metálicas y las colocan dentro de la base.
Hombres y mujeres humanos organizan carros, listas y equipos.
Personas con rasgos animales tiran de poleas enormes.
Seres cubiertos de escamas alimentan los hornos con fuego expulsado desde sus bocas.
Criaturas aladas vuelan entre las terrazas superiores, transportando herramientas y mensajes.
También hay gigantes.
Pequeñas especies que apenas alcanzan la altura de mi rodilla.
Seres de piedra.
Otros que parecen formados por agua contenida dentro de cuerpos transparentes.
No conozco a todas las razas.
En mi vida anterior nunca las vi reunidas de esta manera dentro del quinto piso.
-Capitán -dice Eunbyeol-. Todos se comprenden.
Un enano le grita una orden a un elfo.
El elfo responde.
Un humano discute con una mujer cubierta de plumas.
No utilizan el mismo idioma.
Sus bocas producen sonidos distintos.
Aun así, entiendo cada palabra.
El sistema no está traduciendo únicamente para nosotros.
Ellos también se entienden entre sí.
Un niño elfo corre detrás de un carro y le grita algo a un hombre lagarto.
El hombre se ríe y le devuelve una pieza de fruta.
No existe una barrera lingüística.
Eso ya es diferente.
En mi vida anterior, Babel era una prueba de comunicación.
Los participantes tenían que impedir que los habitantes fueran separados cuando sus lenguas se dividieran.
Esta vez no.
Las palabras siguen unidas.
La ventana aparece.
[Bienvenidos al piso 5.]
[Torre de Babel.]
El título flota sobre la estructura.
Después se despliegan las condiciones.
[Misión principal.]
[Evite la destrucción de la Torre de Babel.]
[Tiempo restante antes de la destrucción.]
[28 días.]
La ventana desaparece.
No explica cómo será destruida.
Tampoco quién intentará hacerlo.
Kwon mira la torre.
-¿Tenemos que defender eso?
-Sí -responde Eunbyeol.
-¿De un ejército?
-Todavía no lo sabemos.
-¿De un monstruo?
-Tampoco.
Hejin continúa observando la energía.
-Quizá de sí misma.
La miro.
-Explicá.
-Las conexiones no solo aportan energía.
Señala las diferentes corrientes.
-Cada especie sostiene una parte distinta.
El verde de los elfos se extiende por las estructuras de madera.
La energía rojiza de los seres de fuego mantiene endurecidos los ladrillos.
Las líneas plateadas de los enanos refuerzan la base.
La energía azul circula a través de canales construidos por las criaturas acuáticas.
Las especies aladas mantienen barreras alrededor de los sectores superiores.
Los humanos conectan cada red mediante una estructura central.
No es una torre levantada por muchas especies.
Es una torre que existe gracias a todas ellas.
Si una parte deja de colaborar, la estructura perderá una función completa.
-Entonces debemos descubrir qué va a separarlos -dice Eunbyeol.
La palabra resulta adecuada.
Separarlos.
La historia original terminó de esa manera.
Una misma humanidad dejó de comprenderse.
Abandonó la construcción.
Se dispersó.
Pero este lugar ya empezó con múltiples razas.
Y todas pueden hablar entre sí.
La Torre necesita otra forma de dividirlas.
Una campana suena desde el centro de la ciudad.
El sonido es tan profundo que siento la vibración dentro del pecho.
Los habitantes se detienen.
Después empiezan a sonreír.
Muchos abandonan momentáneamente sus tareas.
-¿Qué ocurre? -pregunta Kwon.
Un anciano humano que pasa cerca nos escucha.
-La ceremonia -responde.
Nos mira como si fuera extraño que no lo sepamos.
-¿Qué ceremonia? -pregunta Eunbyeol.
-La Ceremonia del Nombre.
El anciano señala la torre.
-Hoy la ciudad elegirá el nombre que será llevado hasta los cielos.
Miro la estructura.
La frase coincide demasiado bien con lo que recuerdo.
Construir una torre.
Alcanzar los cielos.
Crear un nombre.
Evitar la dispersión.
-¿Un nombre para quién? -pregunto.
El anciano sonríe.
-Para todos.
Abre los brazos.
-Humanos, elfos, enanos, hijos del fuego, nacidos del agua, alados y bestias. Cuando el nombre llegue a la cima, dejaremos de ser pueblos separados.
Su sonrisa contiene orgullo.
-Seremos los habitantes de Babel.
Después continúa caminando.
Kwon observa su espalda.
-Eso suena demasiado feliz para un piso que será destruido en veintiocho días.
-La caída todavía no comenzó -responde Hejin.
Una segunda campana resuena.
La gente empieza a dirigirse hacia una plaza situada frente a la torre.
Eunbyeol abre el libro.
-Necesitamos observar la ceremonia.
-Primero encontremos un punto alto -digo.
Kwon mira las azoteas.
-Eso puedo hacerlo.
Activa Paso de sombra menor y desaparece entre la multitud.
No utiliza el Manto del nombre borrado.
No hace falta.
La ciudad está demasiado ocupada para prestar atención a un extraño.
Mientras esperamos, una pequeña ventana aparece frente a mí.
No frente a los demás.
[Información histórica reconocida.]
[Estado del escenario: antes de la dispersión.]
Otra línea aparece.
[Lengua común: estable.]
[Comprensión entre especies: estable.]
[Propósito común: inestable.]
Mi expresión cambia.
Eunbyeol lo nota.
-¿Viste algo?
-El sistema confirmó que el problema no será el lenguaje.
-¿Qué será?
-El propósito -respondo.
La tercera campana suena.
Kwon encuentra una azotea desde la que podemos observar la plaza.
Cuando llegamos, miles de habitantes ya están reunidos.
Las diferentes especies no se encuentran separadas.
Humanos junto a enanos.
Elfos al lado de seres escamosos.
Niños de varias razas sentados sobre los hombros de adultos que ni siquiera pertenecen a su pueblo.
En el centro de la plaza hay una plataforma circular.
Sobre ella descansan siete piedras grandes.
Cada una posee un color diferente.
Verde.
Rojo.
Azul.
Plateado.
Dorado.
Blanco.
Negro.
Representantes de las siete especies principales permanecen alrededor.
Un humano con túnica clara ocupa el centro.
Levanta ambas manos.
La multitud se queda en silencio.
-Durante generaciones construimos separados.
Su voz se escucha por toda la plaza.
No utiliza magia visible.
La torre la amplifica.
-Cada pueblo levantó sus propias murallas. Cada especie protegió su propio nombre. Cada raza miró a las demás como extrañas.
Los representantes colocan una mano sobre sus respectivas piedras.
-Pero aquí, sobre la llanura de Senaar, encontramos un propósito común.
La multitud responde con gritos.
-¡Babel!
-¡Babel!
-¡Babel!
El sacerdote sonríe.
-Levantamos ladrillos donde no había piedra.
Los hornos de la ciudad rugen.
-Utilizamos fuego para endurecerlos.
Las criaturas ígneas levantan las manos.
-Unimos cada bloque con betún.
Las juntas negras de la torre brillan.
-Construimos una ciudad para no volver a dispersarnos.
La gente levanta banderas con símbolos mezclados.
-Y una torre cuya cima alcanzará los cielos.
La estructura emite un sonido grave.
-Hoy elegiremos un nombre que no pertenecerá a una sola especie.
El sacerdote mira las siete piedras.
-Un nombre que nos convertirá en un único pueblo.
La multitud contiene la respiración.
El sistema aparece frente a nosotros.
[Evento histórico iniciado.]
[La Revelación de la Cima.]
Hejin se tensa.
-Hay una alteración mágica dentro de la torre.
Las siete corrientes de energía cambian.
Hasta ahora ascendían juntas.
De pronto empiezan a separarse.
No se cortan.
Se alejan unas de otras.
Como ríos obligados a seguir direcciones distintas.
-¿Podés detenerlo? -pregunta Eunbyeol.
-No desde aquí.
La cima oculta entre las nubes emite un destello.
La luz desciende.
Alcanza las siete piedras al mismo tiempo.
El sacerdote abre la boca para anunciar el nombre.
No consigue hacerlo.
Sus ojos pierden el enfoque.
Lo mismo ocurre con todos los humanos de la plaza.
Los elfos quedan inmóviles.
Los enanos.
Las bestias.
Cada especie recibe algo diferente.
No son palabras pronunciadas en el aire.
Son revelaciones.
Las siento intentando entrar en mi mente.
[Revelación humana.]
[La torre fue construida para preservar a la humanidad.]
[Las demás especies desean apropiarse de su obra.]
[Solo el nombre humano merece alcanzar los cielos.]
Reconozco la interferencia.
Pero Kwon también ve el mensaje.
Sus ojos se estrechan.
-Eso no tiene sentido.
Eunbyeol lleva una mano a la cabeza.
-Yo también lo escuché.
Hejin observa a los demás habitantes.
-Ellos no recibieron lo mismo.
Un elfo grita desde la plaza.
-¡La semilla del Árbol Primordial se encuentra en la cima!
Los demás elfos reaccionan.
Algunos lloran.
Otros miran la torre con devoción.
Un enano responde:
-¡Mentiroso! ¡La cima contiene la Primera Forja!
Los enanos empiezan a golpear sus armas contra el suelo.
Una mujer con alas extiende los brazos.
-¡La torre fue construida para devolvernos el cielo que las razas terrestres nos robaron!
Las criaturas aladas gritan.
Los seres escamosos rugen.
-¡La llama original nos pertenece!
Las especies acuáticas retroceden.
-¡La torre secará los mares para alimentar los hornos de las razas de tierra!
Los humanos empiezan a discutir.
-¡Nosotros diseñamos la ciudad!
-¡Sin nuestras forjas no existiría la base! -responden los enanos.
-¡Sin los árboles vivos, la torre habría caído hace años! -gritan los elfos.
Todos hablan el mismo idioma.
Todos comprenden perfectamente las palabras de los demás.
Pero ninguno cree que las otras revelaciones sean reales.
Para cada especie, su mensaje no parece una opinión.
Es una verdad absoluta.
Una certeza colocada directamente dentro de la identidad.
-Están convencidos de que los demás mienten -dice Eunbyeol.
La plaza se divide.
No por incapacidad de comprender.
Por incapacidad de aceptar que otra persona pueda haber recibido una verdad diferente.
El sacerdote humano intenta recuperar el control.
-¡Escuchen! ¡La torre nos ha mostrado la traición!
Un representante elfo lo señala.
-¡La única traición es que intenten ocultar la semilla!
El enano golpea la piedra plateada.
-¡La Primera Forja pertenece a los hijos de la montaña!
Las siete piedras empiezan a alejarse.
No físicamente.
Sus energías dejan de conectarse.
Hejin mira la torre.
-Las líneas están rompiéndose.
Una ventana aparece.
[Índice de propósito común.]
[100 % → 83 %]
La estructura completa vibra.
Un bloque se desprende de una terraza superior.
Cae durante varios segundos antes de estrellarse contra un edificio vacío.
El impacto levanta una nube de polvo.
La multitud grita.
-Ya empezó -digo.
Otra ventana aparece.
[Estado de la Torre de Babel.]
[Integridad estructural: 99,7 %.]
[Vínculos raciales activos: 7/7.]
[Propósito común: deteriorándose.]
Eunbyeol mira la plaza.
Las especies empiezan a agruparse.
Humanos con humanos.
Elfos con elfos.
Enanos con enanos.
Amigos que hace unos minutos trabajaban juntos ahora se observan con sospecha.
Un niño humano intenta acercarse al hombre lagarto que le entregó fruta.
Su madre lo toma del brazo y lo aleja.
El hombre lagarto no protesta.
También retrocede hacia los suyos.
-¿Qué ocurre si una especie abandona la construcción? -pregunta Kwon.
Hejin no necesita revisar el sistema.
-La torre pierde aquello que esa especie sostiene.
-¿Y si todas se separan?
Miro la cima.
-Se destruye.
La analogía es clara.
En la historia que recuerdo, la confusión del lenguaje obligó a las personas a dispersarse.
Aquí, el lenguaje permanece.
Las palabras siguen siendo comprensibles.
Pero el significado dejó de ser compartido.
La Torre no necesita impedir que hablen.
Solo necesita convencer a cada especie de que las demás mienten.
Eunbyeol abre la Página del octavo frente.
-Tenemos veintiocho días para unirlas otra vez.
-No exactamente -responde Hejin.
Señala las corrientes mágicas.
-No basta con impedir una guerra.
-¿Por qué?
-La torre está construida sobre un propósito común.
Las siete energías se alejan cada vez más.
-Si obligamos a las especies a trabajar juntas sin recuperar ese propósito, las conexiones no volverán.
Kwon observa las discusiones.
-Entonces tenemos que convencer a siete razas de que la revelación que recibieron de una torre mágica es falsa.
-No necesariamente falsa -digo.
Todos me miran.
Las visiones pueden no ser simples mentiras.
Quizá la cima contenga una semilla.
Una forja.
Una llama.
Un cielo.
Una salvación.
La Torre podría haber creado siete verdades parciales.
Verdades incompatibles solo porque cada especie cree que debe poseerlas por completo.
-Puede que cada revelación sea cierta -continúo-. El problema es que les mostraron solo una parte.
Eunbyeol comprende primero.
-Entonces no debemos demostrar que se equivocan.
Cierra el libro.
-Debemos demostrar que ninguna especie puede alcanzar su promesa sin las demás.
Un nuevo bloque se desprende.
Esta vez de una zona más baja.
La torre tiembla.
[Índice de propósito común.]
[79 %.]
La multitud empieza a abandonar la plaza.
Cada grupo toma una dirección diferente.
Los humanos hacia el distrito central.
Los enanos hacia las forjas.
Los elfos hacia los jardines vivos.
Las especies aladas vuelan hacia las terrazas superiores.
La ciudad acaba de empezar a dividirse.
Kwon mira el caos.
-¿Por dónde empezamos?
Observo las siete piedras de la ceremonia.
Una de ellas está agrietada.
La humana.
Dentro de la grieta veo una oscuridad demasiado similar a las marcas de los cultos.
No sé si está relacionado.
Pero la Torre rara vez presenta coincidencias.
-Por descubrir quién inició la revelación -respondo.
Hejin dirige el monóculo hacia las piedras.
Eunbyeol empieza a registrar cada reacción.
Kwon desaparece entre las sombras del tejado.
Yo miro la cima.
En mi vida anterior, Babel destruyó la comprensión.
Esta vez hizo algo más peligroso.
Permitió que todos continuaran hablando.
Y después les dio una razón para no escuchar.
Thoughts
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PermalinkMe encantó que en esta Babel todos se entiendan y aun así la plaza se rompa en cinco minutos. Me suena a cualquier grupo de chat donde todos leen lo mismo y cada uno sale convencido de otra cosa. La piedra humana agrietada me hace pensar que Cheonro va a tener que mirar primero a los suyos. Gracias por el capítulo, @NicolasPeanl!
-
PermalinkChe, el nene y la fruta.
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