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Capítulo 4: "El ciclo de la vida"

CaPitta188
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La vida... La vida es una cadena de conexiones entre los seres vivos. Estas conexiones permiten que el ecosistema de la naturaleza fluya de manera natural, equilibrada y ordenada. En la sabana…

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Kiara cortándole a Chacka con un «Ve a jugar con tus hermanas» justo cuando pregunta por la razón en particular me dejó con la misma cara que a él. Y encima la escena extra cierra con Mohatu pensando que eso tiene que quedar en la sombra. Apuesto a que lo

Kiara cortándole a Chacka con un «Ve a jugar con tus hermanas» justo cuando pregunta por la razón en particular me dejó con la misma cara que a él. Y encima la escena extra cierra con Mohatu pensando que eso tiene que quedar en la sombra.

Apuesto a que lo que colmó la paciencia de Mohatu tuvo que ver con Uru. La deja en casa con Kweli justo antes de ir a ver a Viccha y no la volvemos a ver en todo el flashback. Si es eso, entiendo perfecto por qué Kiara no se lo cuenta.

Contenido de la publicación

La vida... La vida es una cadena de conexiones entre los seres vivos. Estas conexiones permiten que el ecosistema de la naturaleza fluya de manera natural, equilibrada y ordenada. En la sabana africana, los grandes reyes del pasado han cumplido su papel protegiéndolo. Pero, ¿es realmente tan importante esta cadena de conexiones? Pues sí, sin ella no habría vida. Es un ciclo sin fin, donde cualquier cambio puede alterarlo, y el deber de un rey es protegerlo.

En la sabana africana, el sol comenzaba a asomarse en el horizonte. Las aves emprendían su vuelo, grandes rebaños y manadas se dirigían a beber agua, y el rocío de la mañana beneficiaba a la vegetación y, por ende, a los animales. Kiara se encontraba en la punta de la Roca del Rey, observando el paisaje.

Chacka, acercándose a su madre con fatiga y cansancio, dijo con voz débil:

-¿Mamá?

Kiara volvió la mirada hacia su hijo y respondió:

-Oh, hijo, ven aquí.

-Mamá, entiendo que hoy comenzábamos con mis lecciones, pero ¿por qué tan temprano? -exclamó Chacka, quejándose.

Kiara volvió su mirada al horizonte y respondió:

-El amanecer es hermoso. Marca un nuevo comienzo y te ayuda a meditar.

Chacka, con un gran bostezo, dijo:

-Yo quería seguir meditando en mis sueños.

Kiara, soltando una pequeña risa, replicó:

-¡Oh, vamos, Chacka! Hablo en serio. Todo esto es lo que te determinará a ti como futuro rey.

Luego, poniéndose seria, continuó:

-Además de ser el protector del ciclo de la vida.

Chacka, sin comprender del todo, preguntó:

-¿Ciclo de la vida? ¿Tan importante es que todos hablan de eso?

Kiara bajó la cabeza hacia su hijo y respondió:

-Oh, claro que es muy importante. El ciclo de la vida es lo que da equilibrio al reino.

Nuevamente, posando su mirada en todo el reino y en la luz del día que se reflejaba en la tierra, Kiara continuó:

-Todo lo que ves en el reino... Todo es parte del ciclo de la vida.

-Cada animal, cada planta... incluso nosotros. Todos formamos parte del ciclo de la vida y cada uno debe cumplir su rol en la naturaleza.

-¿Incluso un rey? -respondió Chacka, sorprendido.

Kiara, con una risita, asintió.

-Incluso un rey. Todo el mundo tiene algo que aportar.

Luego, sin apartar la mirada del reino, continuó:

-Quiero que observes todo esto, Chacka. Observa el reino, observa a los animales. Dime, ¿qué es lo que hacen?

Chacka dirigió su mirada a lo que su madre veía. Observó a cada animal cumpliendo un rol diferente en la naturaleza, vio los árboles, la vegetación, el agua misma, y respondió, dudando:

-Pueees... los antílopes están pastando, los elefantes bebiendo agua, los rinocerontes se guían con la ayuda de su picabueyes para avanzar.

Kiara lo miró con aprobación y respondió:

-Exacto. Todo lo que mencionaste forma parte del ciclo de la vida. Los herbívoros se alimentan de la vegetación del reino, los carnívoros se alimentan de los herbívoros, y hay animales que ayudan a otros, como el picabueyes al rinoceronte, obteniendo beneficios mutuos. Eso es, precisamente, un ciclo. Todos y cada uno de ellos son importantes y cumplen un papel diferente. Sin la regulación del ciclo de la vida, no existiría la vida.

Chacka miró a su madre y comentó:

-Entiendo su importancia, pero... eso es natural. Es decir, la vida, la naturaleza, se maneja sola, por lo que no debería haber ningún problema, ¿verdad?

Kiara, con una pequeña sonrisa, respondió:

-En realidad, no. Cualquier pequeño cambio puede modificar y alterar este ciclo para mal. Por eso, el trabajo de un rey no es solo gobernar, sino también proteger el ciclo y asegurarse de que se mantenga en equilibrio.

Dicho esto, un silencio se instaló entre Kiara y Chacka. Solo se escuchaban el canto de las aves, el chapoteo de los animales bebiendo agua, el paso de los grandes búfalos y el trote de las cebras.

Tras unos momentos en silencio, Chacka, pensativo, dirigió su mirada hacia las Lejanías. Kiara, observándolo, entendió lo que pasaba por su mente. Finalmente, él rompió el silencio con una pregunta:

-Mamá, ¿y qué hay de las Lejanías? Las hienas y todos los animales que viven allí... ¿ellos no forman parte del ciclo de la vida?

El rostro de Kiara se tornó serio antes de responder:

-Todos los animales que se encuentran en las Lejanías son aquellos que intentan desequilibrar el ciclo. Por eso fueron desterrados del reino.

-Pero... ¿por qué? ¿No deberían intentar cooperar con la naturaleza? Al fin y al cabo, son animales como todos los demás y también deben vivir...

Kiara guardó silencio por unos instantes. Luego, con una voz más tranquila, respondió:

-Chacka, para que lo entiendas mejor, te contaré una historia muy real. Sucedió hace mucho tiempo, en la época de tu tátara-tátara-abuelo y mi tátara-abuelo... el rey Mohatu.

Chacka, con una expresión de sorpresa, asintió, atento a la historia que estaba por escuchar.

Kiara comenzó a contar la historia mientras observaba el reino.

-Hace mucho tiempo, cuando Mohatu gobernaba el reino, todos los animales convivían entre sí. Incluso aquellos que ahora habitan en las Lejanías... ellos nunca estuvieron desterrados. Alguna vez también formaron parte del reino, junto a los demás animales.

Kiara dirigió su mirada hacia el gran abrevadero, donde numerosos animales bebían agua, y continuó:

-En esa época, una gran sequía azotó la tierra, reduciendo considerablemente el suministro de agua. Debido a esto, y para garantizar su conservación, Mohatu decretó una norma: todos los animales debían convivir en armonía y compartir el agua de manera moderada. Además, estaba estrictamente prohibido cazar en el abrevadero. Todo esto se estableció para poder sobrevivir a la estación seca.

-Los animales acataron la orden sin objeciones, pues temían por sus vidas y querían superar la sequía. Todos obedecieron... excepto un grupo de hienas, que desafiaron la ley del abrevadero.


Flashback

Era un día como cualquier otro en el reino. Mohatu se encontraba en la punta de la Roca del Rey, disfrutando del viento refrescante, pues el calor de la estación seca era implacable.

A lo lejos, en el horizonte de esa tarde, una silueta apareció en el cielo. Se trataba de un ave que volaba rápidamente hacia él. En aquel entonces, esa ave, llamada Tehatu, era el consejero real, tal como lo sería Zazú en el futuro.

Tehatu aterrizó cerca del rey y, con un tono de preocupación, anunció:

-Disculpe, señor, pero han llegado informes de que las hienas están violando la ley del abrevadero.

Mohatu suspiró, cubriéndose el rostro con una de sus patas. Su paciencia se agotaba.

-Esas hienas... realmente están presionando los límites -resopló con disgusto-. Saben que el abrevadero es una zona segura para todos los animales. Todo depredador lo entiende y lo respeta... incluso los cocodrilos del lugar.

Tehatu agitó sus alas, inquieto.

-Sí... y los rebaños no están contentos. La semana pasada fue una gacela. Esta mañana, dos ñus. Y hay rumores... si esto no cambia, muchos planean abandonar las tierras del reino.

Mohatu frunció el ceño.

-Y si los rebaños se van, otros depredadores los seguirán. Las hienas podrían arruinar todo el ciclo de la vida... -gruñó, disgustado.

El ave inclinó la cabeza, visiblemente preocupada.

-¿Qué vamos a hacer, su majestad?

Mohatu se quedó en silencio un instante antes de responder, dubitativo:

-No estoy seguro... ¿Qué opina Babu?

Tehatu titubeó antes de contestar con astucia:

-Bueno... él recomienda "sacar las molestias".

Mohatu entrecerró los ojos, pensativo.

-¿Exiliar a las hienas? Hmm... eso suena demasiado cruel.

Luego, tras unos segundos de reflexión, continuó:

-Tal vez debería hablar con la matriarca de las hienas, Viccha, y darles una advertencia.

Tehatu sonrió, aliviado.

-Muy justo, señor. Muy justo.

Luego, añadió con entusiasmo:

-¿Debo reunir a las leonas, señor?

-Sí -afirmó Mohatu-. Y dile a Kweli que deberá quedarse aquí con mi hija, Uru. Ella se quedará en casa.

Finalmente, ordenó con determinación:

-Diles a las leonas que se reúnan en el abrevadero lo antes posible. Quiero hablar primero con las demás manadas.

Así fue como Mohatu habló con las manadas y descubrió que la situación era tan grave como Tehatu le había informado.

Los animales, furiosos, expresaron su indignación y miedo sobre las hienas. Sus palabras estaban cargadas de enojo y desesperación. Sin embargo, Mohatu, siendo un rey tranquilo y sabio, los calmó con su voz serena. Les aseguró que hablaría con las hienas y que el problema se resolvería rápidamente.

Al finalizar la reunión, las leonas se reunieron con Mohatu y partieron junto a él para enfrentarse al clan de hienas.

Cuando llegaron, Mohatu y su grupo quedaron cara a cara con el clan. La matriarca de las hienas, con una mirada desafiante, gruñó con sarcasmo:

-Estoy aterrada... No entiendo cuál es el problema.

Mohatu frunció el ceño y respondió con firmeza:

-Tu clan ha estado violando las leyes del abrevadero, que prohíben cazar en ese lugar.

La matriarca, esbozando una sonrisa astuta, inclinó la cabeza.

-Mhm... ¿No era solo mientras duraba la gran sequía?

Mohatu apretó los dientes, su enojo aumentando.

-La ley nunca se levantó. Vi a una gran cantidad de animales conformes y en paz, tanto presas como depredadores, así que decidí mantener la ley para conservar la armonía.

Fijando su mirada en la matriarca, añadió con dureza:

-No debe haber cacería en el abrevadero.

La hiena bufó con desprecio.

-Eso es ridículo. ¿Acaso los rebaños no abusaron de la ley para estar a salvo?

Mohatu mantuvo la calma y respondió con sabiduría:

-Su naturaleza es moverse de un lugar a otro. Los animales rara vez crían en el abrevadero.

La matriarca de las hienas entrecerró los ojos y, con una sonrisa maliciosa, susurró:

-Ya veo... Bueno, consideraremos tu consejo.

El ceño de Mohatu se frunció aún más. Su paciencia se había agotado.

Con un rugido ensordecedor, gritó:

-¿Disculpa? ¡Esto no es un consejo! ¡Es la ley de las Tierras del Reino! No hay nada que considerar, te estoy ordenando que detengas esto.

La matriarca lo miró desafiante.

-¿Y quién te puso a cargo, león?

Mohatu levantó la cabeza con orgullo.

-Una larga línea de sangre de reyes y reinas. Es mi derecho de nacimiento.

La hiena soltó una risa burlona.

-¿Y quién decidió que los leones lideraran el espectáculo? Hay otros depredadores, otros animales que también quieren una parte del festín. Hay más que solo leones, ¿sabes?

Mohatu, con una mirada afilada y llena de determinación, se acercó y rugió:

-¡Los leones han gobernado estas tierras con justicia y diplomacia por generaciones! Cada animal en las Tierras del Reino ha aceptado y acogido esto. ¡Incluso tus ancestros trabajaron en armonía con nosotros! ¡Tus ancestros respetaban nuestras reglas!

La hiena matriarca soltó una risita sarcástica.

-Bueno... Tal vez la nueva generación no esté tan... de acuerdo.

Mohatu, sin inmutarse, respondió con calma:

-Los rebaños y otros depredadores parecen no compartir tu desprecio.

Pero la hiena matriarca estalló en furia, rugiendo:

-¡NO NOS MEZCLES CON LOS MÁS INFERIORES A TI, LEÓN!

-¡NO CONFUNDAS MIS PALABRAS! -bramó Mohatu con la misma intensidad-. ¡CADA ANIMAL TIENE UN LUGAR EN LAS TIERRAS DEL REINO Y DEBES ACEPTARLO!

El enfrentamiento entre los leones y las hienas se tornaba cada vez más tenso. Mohatu, manteniéndose firme, declaró con severidad:

-Las Tierras del Reino han sido aún más armoniosas desde la promulgación de la ley del abrevadero, y no permitiré que una hiena sedienta de poder arruine el equilibrio del ciclo de la vida.

Luego de un breve silencio, su mirada se endureció aún más.

-No quería llegar a esto... -suspiró con pesadez-. Pero si tú y tu clan no cumplen con la ley, se les pedirá que abandonen el reino.

Tiempo después, las tierras del reino no estaban libres de preocupaciones. Se habían vuelto un lugar peligroso, pues Viccha, la hiena matriarca, no había tomado bien la amenaza de exilio de Mohatu.

Desde el momento en que Mohatu la amenazó, sus ataques a las manadas se volvieron horriblemente despiadados. Mohatu observaba cómo el pánico se apoderaba del reino. Aunque las hienas habían dejado de cazar en el abrevadero, ahora lo hacían en grandes grupos, diezmando los rebaños. Pero no solo cazaban para alimentarse... No, las hienas estaban matando de manera masiva, estuvieran hambrientas o no.

Mohatu sabía que debía actuar. Las hienas estaban sembrando el terror entre las manadas, que, como presas, entendían su papel en el ciclo de la vida. Sin embargo, eso no significaba que debieran vivir con el miedo de ser exterminadas. Como consecuencia, muchos animales comenzaron a abandonar el reino, y otros amenazaban con seguirlos.

Finalmente, un hecho en particular colmó la paciencia de Mohatu y lo llevó a tomar una decisión definitiva: exiliar a las hienas de las tierras del reino para siempre.

-¿A dónde se supone que iremos? -exclamó la matriarca de las hienas.

-A las lejanías, al cementerio... No me importa. ¡Váyanse! -rugió Mohatu con firmeza.

Viccha gruñó furiosa, dispuesta a enfrentarlo, pero al ver a Mohatu rodeado por su manada de leonas, comprendió que no tenía oportunidad. Con gran enojo, aceptó el exilio y, junto a su clan, fue escoltada por las leonas hasta las lejanías.

Fin del Flashback


Chacka, sorprendido con la historia de su madre, comentó:
-¡Wow! ¿Cómo sabes esa historia?

Luego de una pausa, continuó diciendo:
-Mohatu era un rey muy valiente para enfrentarse a las hienas de esa manera y muy sabio para manejar la situación con los demás animales.

-Jeje, así es, Chacka. Tu abuelo me contó esa historia cuando era pequeña, como tú -respondió Kiara con una pequeña risita, aunque con un dejo de tristeza en su voz.

-Algún día quiero ser como Mohatu -exclamó Chacka con admiración y orgullo.

-Estoy segura de que lo serás, hijo... y mucho mejor -respondió Kiara, mirando con ternura y orgullo a su hijo.

Luego, su expresión se tornó más seria y continuó diciendo:
-Esa historia marcó al reino. Ese clan de hienas fue el primero en ser exiliado a las lejanías y, desde aquel momento, nunca más pudieron ingresar a las Tierras del Reino.

Chacka, pensativo, comentó:
-Ellos no quisieron cooperar...

-Así es, hijo. Las hienas tuvieron una oportunidad, pero prefirieron desafiar a su rey. Mohatu, al ver que el ciclo de la vida se estaba desequilibrando, tomó la decisión de exiliar a los problemáticos -respondió Kiara. Luego, dirigiendo su mirada hacia las lejanías, agregó con tono serio:
-¿Ahora entiendes por qué las lejanías son un lugar peligroso? Los animales que se encuentran allí representan una amenaza para el ciclo de la vida.

-Sí, mamá, ahora lo entiendo. Espero algún día ser como Mohatu, un buen rey que proteja el ciclo de la vida correctamente -exclamó Chacka, con determinación.

Kiara, muy orgullosa de su hijo, le respondió:
-Estoy segura de que así será, hijo. Poco a poco irás aprendiendo.

Tras una breve pausa, continuó diciendo:
-Tus lecciones por hoy han terminado, puedes irte.

Chacka estaba a punto de irse cuando, de repente, se detuvo y le hizo una última pregunta a su madre:
-Ehm... Mamá, por cierto, sé que Mohatu expulsó a las hienas por desestabilizar el ciclo de la vida, pero... ¿cuál fue "esa razón en particular" que lo llevó a hacerlo?

Kiara guardó silencio por un momento. Luego, con una expresión seria, respondió:
-Suficiente historia por hoy. Ve a jugar con tus hermanas.

Chacka, un poco molesto porque su madre no le respondió, no tuvo más remedio que marcharse.

Más tarde, cerca del mediodía, Chacka les contó a sus hermanas todo lo que su madre le había enseñado sobre el ciclo de la vida y la historia de Mohatu.

Shani, con un tono de preocupación, comentó:
-¡Vaya! Todo eso suena como una gran responsabilidad, Chacka.

Chacka suspiró y respondió con cierta frustración:
-Lo es... Solo espero que, cuando sea rey, pueda protegerlo.

-¿De qué hablas? -preguntó Nama, intrigada.

Chacka bajó la mirada, visiblemente preocupado.
-Mamá me contó la historia de Mohatu. Fue un gran rey, pero también tuvo que tomar decisiones muy difíciles. Ser rey no es solo un honor, también es un peso. ¿Y si fracaso?

Shani soltó una pequeña risa y le dio un leve empujón con la pata.
-¡Oh, vamos! Debes estar bromeando. Es obvio que serás un gran rey, Chacka. Eres valiente, no le temes a nada.

Luego, su expresión cambió y murmuró en voz baja, casi para sí misma:
-No como yo...

Nama intervino con firmeza:
-Además, ya tienes todo lo necesario. Eres inteligente, fuerte y capaz de lograr lo que te propongas.

Chacka sonrió con más confianza.
-Gracias, hermanitas.

El tiempo pasó rápidamente y, al notar que el sol comenzaba a bajar, Nama dijo:
-Será mejor que volvamos, se está haciendo tarde.

Las dos hermanas comenzaron a caminar de regreso, pero Chacka no se movió. Shani se giró hacia él y preguntó con curiosidad:
-¿Vienes, futuro rey?

Chacka pareció despertar de sus pensamientos. Parpadeó un par de veces y respondió, aún distraído:
-¿Eh? Oh... Emm... Sí... Adelántense ustedes, iré en unos minutos.


Escena extra #4

El pasado

El viento seco soplaba con fuerza en las Lejanías mientras las hienas avanzaban en silencio, escoltadas por las leonas. Viccha, la matriarca, caminaba con la cabeza baja, pero sus ojos reflejaban una furia contenida. Su clan había sido desterrado, despojado de su derecho a cazar libremente en las Tierras del Reino.

Cuando finalmente cruzaron la frontera, Viccha se giró una última vez y clavó su mirada en las leonas que vigilaban su partida. Su voz, apenas un murmullo cargado de rencor, rompió el silencio:
-Mohatu cree haber ganado... pero esto no ha terminado. La profecía se cumplirá.

Una carcajada amarga escapó de su garganta mientras se adentraba en las sombras del cementerio de elefantes. Las hienas la siguieron sin dudar, desapareciendo en la bruma de la noche.

Desde lo alto de una roca, Mohatu observaba la escena con el ceño fruncido. Su decisión había sido justa... pero en lo más profundo de su corazón, no podía deshacerse de una sensación inquietante. Algo le decía que ese no era el final. Mohatu miró a las hienas desaparecer en la distancia. La decisión había sido tomada, pero sabía que no podía olvidar lo que había sucedido. La razón real por la que las exilió... eso debía permanecer en la sombra, al menos por ahora.

El eco de la risa de Viccha se perdió en la distancia, pero su promesa de venganza permaneció en el viento, como un susurro que el tiempo no lograría borrar.


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    Kiara cortándole a Chacka con un «Ve a jugar con tus hermanas» justo cuando pregunta por la razón en particular me dejó con la misma cara que a él. Y encima la escena extra cierra con Mohatu pensando que eso tiene que quedar en la sombra.

    Apuesto a que lo que colmó la paciencia de Mohatu tuvo que ver con Uru. La deja en casa con Kweli justo antes de ir a ver a Viccha y no la volvemos a ver en todo el flashback. Si es eso, entiendo perfecto por qué Kiara no se lo cuenta.

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