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CAPITULO 26: EL SOLDADO Y EL PROFETA

Lukutakinoku_Takuji
Pensamiento

Pensamiento

chingolo

Ese Gallego habla de más, neta. Con lo chismoso que es, Yuan le saca todo lo de la carroza negra antes del relevo.

Ese Gallego habla de más, neta. Con lo chismoso que es, Yuan le saca todo lo de la carroza negra antes del relevo.

Contenido de la publicación

Yuan a paso lento recorría la ciudad, no sabía dónde estaba, ni para donde iba, un alma en pena que solo divagaba sin rumbo fijo. Su mente estaba cansada, vacía, sin vida. Anhelaba con todo su ser volver a aquellos momentos simples en donde lo más importante del día era haber cazado algo, sin ninguna preocupación extra, sin nadie a quien rendirle cuentas, sin la necesidad estúpida de ayudar a los demás. Pero ahora todo había cambiado y simplemente no sería lo mismo, ya no era un nadie que se la pasaba matando animales, ahora ya era un tipo que el Gremio de Ornir estaba dispuesto a matar o secuestrar para tener información, era el objetivo de una organización tan grande que daba incluso miedo nombrarla porque si. Quería escapar, iniciar nuevamente en esa playa recóndita y ser feliz a su modo, pero Ark se lo impedía, siempre lo hacía, arruinaba de formas estúpidas las nuevas vidas que estaban intentando buscar; Ser un ayudador de un contrabandista ¿Por qué no? Podía soportar a Sam con el simple hecho de salir de su casa cuando estuviera borracho, obtener grandezas controlando funcionarios públicos con el poder de aquel colmillo, carajo una bendición ¿Cuál fue su respuesta? " Es estúpido y sin sentido si no tienen la voluntad de hacerlo por si mismsos" y ahora esto, una nueva oportunidad, un nuevo lugar donde cazar, totalmente desaprovechada por un deseo estúpido de asesinar a un idiota que controla la gente.


"Si tanto deseas ayudar a los demás, arréglatelas tú solo, no voy a estar contigo para ayudarte"


Avanzaba sin más, peleándose con el agua que caía a borbotones por toda la ciudad, estaba completamente empapado, temblando de una forma exagerada por el frío tan penetrante que sentía en aquel instante.


Gente a su alrededor se desplomaba en el suelo tras salir de las tabernas completamente borrachas. Otros al igual que él, caminaban perdidos de la vida, abandonados por todo ser, solos, aterradoramente solos como cualquier persona en Lino Blanco.


En medio de tal abandono, Yuan los odiaba aún más — ¿Que tienen ustedes para que yo les de mi ayuda? ¿Qué hay de mí si yo también he sufrido? Si es verdad que existes y eres tan misericordioso ayúdanos tú— Dijo mirando al cielo—  ¡Ten el valor y háblame!—  Gritó sin obtener respuesta alguna- ¿Pero qué estoy haciendo? ja, me estoy volviendo loco al igual que Ark.


No pasó ni un segundo antes de que su mente se nublara por completo.


— ¿Enserio este hijo de puta estaba caminando tan tranquilo por este lugar?— Dijo alguien en tono sarcástico y burlón- Se nota que no es de por aquí. Toma todo lo que encuentres y vámonos de aquí rápido.


"Malditos idiotas" Fue lo último que pensó antes de caer inconsciente.


***


—¿Qué haces Yuan?—  Le habló una voz que casi no pudo entender, pues apenas estaba volviendo en sí.


— ¿Qué haces Yuan?

 


Volvió a decirle, pero esta vez la había escuchado mejor, aquella voz era imponente, pero tranquila, severa como una tormenta, pero relajante como el mar en calma, destructora como un ejército, pero pacificadora como el amor.


— ¿Dónde estoy?—  Se preguntaba al intentar levantarse—  ¿Quién eres?


Yuan hablaba sin fuerzas, como si aquel golpe le hubiera drenado toda su energía.


— EL ser supremo, el creador de los cielos y de la tierra, el amo y señor de los monstruos legendarios de los mares y las plantas ancestrales de los valles.


— No puede ser— Yuan se dio la vuelta quedando boca arriba Con que eres tú el protagonista de las estúpidas emociones de Ark.


— Al menos si te contó de mi...Ese muchacho.


— ¿Que es este lugar?—  Preguntó mirando al cielo donde se divisaban todas las estrellas, constelaciones y nebulosas.


— Un plano astral al que traje tu espíritu.


— Con que estoy muerto. Quien pensaría que moriría por unos ladrones.


— No precisamente, solo te traje para que respondieras mi pregunta ¿Qué hacías Yuan?


— Creo que estaba intentando huir.


Yuan miró a un lado, divisando hasta el horizonte una pradera sembrada en puras flores blancas. No quería mirar al creador, de cierta forma le tenía resentimiento y lo mejor que podía hacer era darle la espalda.


— ¿Intentabas escapar del camino al que te asigne?


Yuan arrancó una de las flores que tenía cerca y la olió. Aquel aroma era tan agradable, que toda su nariz, toda su mente, todo su ser, se destapó para poder apreciarlo completamente.


— Ni siquiera sé porque nací en este mundo, no tengo idea de quién soy, y no quiero saberlo, lo único de lo que estoy seguro es que no quiero ayudar a nadie.


— ¿Por qué?—  preguntó el Creador tiernamente como un padre que habla con su hijo.


— Porque son tontos, imbéciles, malos, idiotas, inhumanos que no son capaces de hacer algo por nadie, que solo se llenan de riquezas para sí mismos, aberraciones que solo buscan complacerse sin importar que le suceda a los demás, monstruos sin sentimientos que se divierten con el dolor ajeno, escorias que abusan de los más débiles sin que nadie diga algo, pero que discuten entre sí si otros lo pueden hacer o no, hipócritas que dicen querer hacer el bien, pero que abandonan a quienes los aman, mentirosos que buscan decir de todo para conseguir lo que quieren. No los quiero ayudar, porque todos ellos somos nosotros; el santo el pecador, todos dentro somos aberrantes llenos de lo más inmundo.


Yuan que siempre mantuvo hablando mientras le daba la espalda a la luz todopoderosa, se da la vuelta y la ve por unos instantes.


—No los quiero ayudar, porque todos nosotros somos tú, tu creación. Tu imagen y semejanza.


El Creador; sabio y lleno de amor, no lo vio con odió, eso sería lo último que él haría. Él, la luz del mundo, el camino verdadero, él que era, él que es y él que ha de venir, solo pudo hacer algo, una cosa que rompe cualquier corazón. Le sonrió con amor.


— ¿Entonces no has sanado todavía? No quieres ayudarlos, porque saben que no lo merecen, sin embargo tú tampoco lo mereces. Tu al igual que todos han sufrido, te han juzgado, te han golpeado, te han menospreciado. Sentiste de todos, de absolutamente todos, incluso de Ark, una falta de amor que solo una chica te dio.


Yuan como todo un altanero que cree tener siempre la razón basándose en su lógica humana, recibe una dosis incalculable de dolor, no físico, sino mental, pues tras cruzar dichas palabras con el ser Supremo, tuvo en su mente un oleaje de recuerdos de su niñez, su pobre, desgarradora y despreciable niñez.


— No por favor, allí no...


— Aquella noche, la más fría, dolorosa y desesperanzadora que has tenido, dónde pequeño supiste que ya la habías perdido y que nunca jamás la ibas a volver a recuperar.


Yuan se puso de pie — Cállate...—  Dijo en un susurro.


— Cuando la viste caer al suelo atravesada por una flecha, cuando viste que abusaban de ella mientras se desangraba sin que nadie la ayudara, cuando escuchaste sus gemidos no de placer sino de dolor.


— Cállate


— Cuando viste que se burlaban de ella y de lo que era; mi seguidora, cuando escuchaste sus últimas palabras "Creador, protege a mi hijo por favor" En aquel instante, perdiste la fe en mi. Vives resentido de ese momento, como si yo fuera el culpable.


— Es que es tu culpa—  Gritó como liberándose de una carga—  Todo lo que me ha pasado, todo lo que me ha sucedido, es porque mi madre creía en ti, un ser que no fue capaz de protegerla cuando ella más te necesitaba, la dejaste morir, la dejaste sufrir, cuando ella era una de las mujeres que más te amaba.


Yuan se puso a llorar como si fuera aquel niño chiquito que vio morir a su madre; sus ojos rojos, su nariz llena de mocos, su pelo alborotado y aterrado.


— Yo cumplí mi palabra, te protegí y lo sigo haciendo, yo no quiero que sufras, solo déjame sanarte.


En aquel momento tan desesperanzador, tan doloroso, tan horrendo, Yuan siente como un ente de luz lo abraza con aquel amor que siempre recibía de su madre.


— ¿Qué quieres de mí? Solo soy un imperfecto que te aborrece.


— A Ark lo elegí para que liberara al reino de cualquier yugo que lo oprimiera, a ti para que mantuvieras en orden esta nación, tu eres su intermediario, tú eres el pacificador, tu eres el amor que mantendrá unido toda la división. Tu eres...Mi hijo.


Todo alrededor de ellos va desapareciendo lentamente como las cenizas en el fuego; Las estrellas, las flores, el creador. No queda nada, solo Yuan en una oscuridad aterradora.


Tras acabar aquel encuentro celestial que purgó su corazón del odio, que lo llevó a conocer aquello por lo que su madre murió, Yuan vuelve poco a poco en sí como si de un sueño se tratase. En medio de la noche, con agua cayendo en su rostro, ve la silueta de la espalda de Ark.


— ¿Qué pasó?— Preguntó Yuan desorientado.


— Al fin despiertas—  Dijo Ark mientras lo arrastraba de las piernas— El Creador me dijo que te encontraría en ese lugar, veo que no fue mi imaginación.


Yuan bosteza cansado. No intentó levantarse, se quedó quieto mientras la arena se pegaba a su cabello y algunas rocas golpeaban su cabeza.


— Al parecer te golpearon en la cabeza, tienes un gran bulto en un costado.


—Si dejas que me levante para que no me siga golpeando contra las rocas, creo que no lo tendría.


—Pues perdón por no traerlo en su carroza de roble jalado por dos grandes y fuertes caballos— Ark le suelta los pies—  Entenderé que ya no quieres seguir acompañándome, pero al menos asegúrate de llegar vivo a un lugar donde puedas descansar.


Yuan guardó silencio mientras se ponía de pie, luego sacudió la arena de su cuerpo.


— Vete a la mierda.


— Ya estamos en ella.


Ark estira su mano y demuestra que ya están en la playa donde montaron la tienda improvisada.


Yuan suspira — Creo que voy a tener que seguir aguantándote.


Sin más que decir, porque no tenía ganas de explicar lo que había experimentado, ni tampoco entendía bien lo que vio y aun dudaba si eso era real o una mera alucinación por el golpe que había recibido. Yuan caminó bajo un cielo plagado de estrellas y un mar brillante de medusas, una escena cargada de arte que demostraba lo hermoso que el Creador podía pintar sus obras.

 

***


Hoy era miércoles, un miércoles apasionado que daba aires de grandeza. El alba brillaba con fuerza, despejada de cualquier nube que intentara ocultar su encanto. El mar estaba en calma, totalmente limpio y puro, bañado de un color azul claro con destellos de colores producidos por sus arrecifes en las profundidades. Una mañana maravillosa si le preguntaras a dos cazadores que solo se la han pasado mirando árboles.


— El día está hermoso ¿no crees Yuan?


— Si, hoy todo se ve diferente, hoy todo tiene encanto. Que porquería.


— Tengo que hablar contigo Yuan.


Ark le dio unas palmadas en la espalda y se alejó hacia la fogata. Yuan suspiró y caminó detrás de él.


En el fondo Yuan no sabía qué pensar, había pasado toda la noche intentando descifrar sus propios sentimientos. Tras aquella reunión con el Creador, algo en él ya no era igual y eso le asustaba, porque aunque todavía seguía sintiendo dolor y odio, una pequeña parte de su ser sentía calidez, como si algo se hubiera restaurado. No pensaba cambiar de golpe, pero si paulatinamente al igual que un caracol que camina sin prisa hacia la hoja que va a comer.


Al estar los dos cerca de la fogata, Yuan le preguntó.


— ¿De qué quieres hablar?


— Tu ya sabes lo que quiero hacer ¿verdad?—  Respondió tirando leña a la fogata.


— No entiendo que es lo que te impulsa a matar esta clase de gente, de ayudar a estúpidos sin remedió, pero si el Creador tuvo el tiempo de llevarme hacia un lugar hermoso y hablar conmigo, me imaginó que lo que vas hacer debe de ser algo importante.


— ¿Entonces...?


— Te ayudare


— Bien, me alegra escuchar eso de ti. Tu eres mi único amigo y probablemente mi única familia, eres la primera persona que recuerdo que ha estado a mi lado y no me gustaría obligarte hacer algo que no quieras. Sé que he hecho cosas raras y sin sentido, así que pido que me perdones, yo no he valorado tu amistad y mucho menos me he preguntado lo que piensas, siempre me sigues en lo que me propongo y eso no está bien. Sé que eres...


— Ya cállate y no nos pongamos tan sentimentalistas, pareces idiota pidiendo disculpas. Mejor pongámonos a hablar de cómo lograremos lo que te propusiste.


Ark lo miró con una sonrisa


— Tienes razón.


— Siempre la tengo.


Ark se agachó y agarró dos piedras; una plana y un pedernal. Seguidamente las chocó, intentando obtener alguna chispa que prendiera la leña.


— Tenía pensado seguirlo a todos lados para aprendernos su rutina; donde va, con quien va, sus amigos, su vida privada, sus contactos con la corona, etc. Pero no podemos hacerlo los dos juntos, sería desaprovechar la oportunidad de que tu o yo hagamos otra cosa, por lo que nos rotaremos para hacer esto y compartiremos la información que consigamos.


— Suena bien ¿Qué hará el que no lo siga?


— No sabemos si el Gremio de Ornir ya esté en esta ciudad y nos esté buscando, así que el otro tendrá que mantenerse al tanto de lo que ellos hagan. Por el ejército Real no nos preocupemos tanto, al final de cuentas no creo que intenten estorbar a los del Gremio.


— ¿Cuándo iniciamos?


— Hoy mismo. Los dos iremos a la casa del Creador ahora en la noche, pues según el folleto que me dieron al ingresar, los miércoles a las 7 tienen una reunión, por lo que podremos seguir la carroza en la que se valla Maldini para su casa.


Después de un buen rato y gran esfuerzo, Ark logró por fin prender la fogata con una tenue llamarada "Enserio necesito aprender las oraciones del fuego para hacerme la vida más fácil"


Yuan lo miraba con los brazos cruzados y con una señal de desaprobación.


— Te tardas demasiado en hacer algo tan simple como darle vida a una fogata.


— Entonces hazlo tú si eres tan bueno—  Respondió enérgicamente en un tono alegórico.


— Lo haré para el almuerzo.


***


Vamos hacer un salto en el tiempo para evitarme tener que escribir estupideces de relleno ¿qué les parece? Así vamos directo a la trama sin perder la continuidad de este arco tan maravilloso y profundo.


Simplemente di que eres flojo Takuji y que te da pereza darle esa relación y profundidad a los personajes. Sin duda eres un vago de la escritura ¿Y así quieres lograr el éxito? Desquiciado.


Ey eso dolió, pero tienes razón, aunque ya he construido una buena relación y profundidad en el resto de volúmenes.


Eso no te lo puedo negar.


Volvamos al tema principal y deja de estarte metiendo en lo que nadie te pidió opinión.


Al caer la noche, Yuan y Ark se subieron al caballo para ir hacia su objetivo planeado. Las noches en las calles de The Uty eran muy frías y movidas por las personas que volvían hacia sus hogares para descansar después de una jornada ajetreada. Los faroles iluminaban su paso mientras los soldados iban apareciendo de vez en cuando haciendo su patrullaje habitual. En el rostro de las personas se notaba el cansancio y la desesperación por el deseo de ir a bañarse tras estar sucios todo el día. Aunque esto paulatinamente fue cambiando mientras se acercaban al distrito religioso. Aquí las personas ya no se veían tan miserables y en sus rostros se notaba un gozo un tanto peculiar.


— Oye Ark ¿Tendrías la decencia de contarme lo que sabes de la persona cuyo desprecio ganó de ti?


— Verdad que no te he dicho nada de él. Pues bien, como sabrás se llama Maldini y es el líder de una gran iglesia llamada la casa del creador, la cual queda en un distrito un tanto extraño; todas los templos aquí son diferentes aunque predican al mismo Dios y todos sus feligreses se visten diferente, pero no se si se odiaran mutuamente, yo creo que sí, aunque solo es una conjetura precipitada que estoy haciendo.


— Ya veo.


— Mira es aquí.


Ark le muestra el hermoso templo que describí páginas anteriores; Redondo, hermoso y puro por fuera.


— Es hermoso—  Dice Yuan—  Y veo que si le predica a multitudes.


Un comentario rápido a la cual llegó tras ver a cientos de carrozas parquearse cerca y a miles de personas entrando en el auditorio.


«¿Vas a volver a entrar? Que valiente eres, yo no hubiera regresado después de lo que viste, con razón te amo tanto, eres tan osado»


Los dos entraron junto a ellos, como dos sombras divinas en medio de oscuridad, porque eso era verdaderamente lo que se representaba en el mundo espiritual. Obviamente no podemos ser objetivos con todas las personas, así que diré que también habían algunas personas santas y buenas para los ojos del creador que simplemente tenían  la desdicha de pertenecer a una casa un tanto descarriada, aunque si me preguntas a mi, estas personas son las que más buscan al creador con la pasión de seguir la verdad, unos corderos que sí saben amar al prójimo como así mismos, personas que soy incapaz de juzgar y solo puedo admirar.


Se sentaron en un lugar equilibrado, ni tan lejos como para no ver al que predica, ni tan cerca para que los reconocieran. Estrategias que solo pertenecientes a mega iglesias o grandes catedrales conoce.


Al igual que el domingo en que Ark llegó por primera vez, las luces se apagaron en todo el auditorio y la reunión comenzó con la banda de la iglesia tocando.


Las canciones eran diferentes pero con el mismo significado.


La multitud aplaudía con el son del compas. Yuan hizo lo mismo para mezclarse entre ellos — Veo que les gustan los pascales, con tremendas referencias que se avientan en medio del coro, es raro de ver cómo gente canta con tantos ánimos querer vaciar sus bolsillos.


La alabanza menguó y Maldini llegó a la tarima con una entrada triunfal.


— Buenas noches mis amados—  Dijo alegre a la multitud


— Buenas noches—  Le respondieron


— Espero que se encuentren muy bien—  Maldini pone un libro en un atril y lo abre—  Esta noche quería leerles algo "Por eso, todos los ancianos del pueblo se acercaron al profeta y le dijeron: Es un hecho que tu ya eres viejo, y que tus hijos no siguen tu ejemplo. Por lo tanto, escógenos un rey como lo tienen todos los reinos de la tierra. Más al profeta no le agrado esta propuesta de dar al reino un Rey que lo gobernara, entonces oró al Creador y Él le respondió: Tú atiende sus peticiones, pero aclárales todos los inconvenientes y muéstrales cómo los tratará quien llegue a ser su rey." Esta es una palabra santa—  Dijo al final con fuerza.


— Al igual que tu presencia—  Respondió la multitud al unísono.


— Lo que hemos leído, es una clara exhortación para estos tiempos de revuelta—  Maldini comienza a caminar por el altar—  Saben, el hombre no es perfecto, siempre va a tener un margen de error por el cual se puede desviar y el creador lo sabe, por algo nos advirtió de ello. Es una pena que el pueblo no pueda soportar lo que pidieron, pero ¿Por qué no pueden?—  Hizo una pausa para luego hablar nuevamente—  Por la avaricia. El hombre por naturaleza desea poseer más que todos los seres. Miren a Timitry, sumergida en caos y desolación. Se alzaron en armas para tomar la región, ¿Y que hicieron? ¿La liberaron? Claro que no, solo hicieron que más gente sufriera, y todo por la avaricia.


«Ese pasaje que dijo Maldini está incompleto» Interrumpió Canaly.


— ¿Eh?—  Dijo Ark


«Cuando el Creador le respondió al profeta, lo primero que le dijo fue "Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; Porque no ten desechado a ti, sino a mi me han desechado para que no reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que he hecho desde que los liberé del yugo de sus opresores, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así también han hecho contigo" Está ocultando una importante parte del mensaje para que no afecte lo que intenta impartir. Ahet-Mit no sirve a dioses ajenos, se sirven a ellos mismos sin importarle a los demás, se creen dioses cuando no son nada, piensan que no necesitan creer porque razonan que lo que están haciendo es lo correcto, que si ellos son felices es lo que importa, cuando  en realidad, su felicidad está tan lejos de la verdad, que da risa ver su infortunio»


—Primera vez que escucho algo sabio de ti Canaly. Que interesante forma de ver lo que sucede.


La chica se sonroja «Bueno... Podre ser un poco pegadiza, pero todavía tengo la sabiduría con la que el creador me formo»


— ¿Con quien hablas Ark?—  preguntó Yuan.


— Con nadie—  respondió un tanto avergonzado—  Creo que estás interpretando las palabras de las demás personas como si fueran las mías.


Maldini siguió hablando


— Tomaron tierras, hogares, ganado, cultivos, ¡gente! Solo ayudaron a Timitry a aumentar su yugo, no hicieron nada más. Esos revolucionarios que tanto se jactan de traer un nuevo cambio al reino, son en realidad un grupo de pobres ambiciosos que buscan pascales sin importarles el orden de un sistema hecho para vivir en paz, en todas las noticias que encuentres sobre los revolucionarios, no encontrarás en ninguna que un rico inconforme con el reino, se halla levantado en armas y amenace con tomar tierras. Eso solo lo hacen gente pobre y con resentimiento guardado en su corazón.


Alguien en el auditorio se levantó de golpe y gritó "Predicado" Todas las demás personas motivadas por aquel hombre, comenzaron a aplaudir.


— Ese argumento es muy estúpido ¿Qué clase de rico sabiendo que la corona protege sus intereses pretende ir en contra de ella?


— El Creador me está hablando ahora—  Maldini comenzó a moverse rápidamente por todo el altar—  Siento su presencia en este lugar, siento el fuego caer en todos lados. Orrobadaquesalivitash, Terradebidamol chaleco. Vamos muévanse todos, ayúdenme a predicar, ore, ore, ore.


La gente se levantó de sus sillas y comenzaron a clamar en susurros, luego en llantos.


— El Creador me ha hablado, me dijo que aquí en The Uty hay un gran espíritu de avaricia y debemos de acabar con él.


Nuevamente comienza hablar extrañamente.


— ¿Qué es lo que habla?—  Preguntó Ark


— Ni idea, parece ser un idioma bien extraño.


«Está intentando hablar el lenguaje celestial» Habló Canaly con sus brazos cruzados apachurrando sus senos.


— ¿Qué dice?


«No se, simplemente está fingiendo hacerlo para llamar la atención de los otros.»


— Ya el Creador me dijo que hiciéramos. Traigan sus pascales al frente del altar—  Maldini se bajó del altar y se acostó en el suelo—  Cubran mi cuerpo con sus pascales, es necesario que ustedes demuestren que no tienen el espíritu de la avaricia y dejen todo su dinero cubriéndome a mi para que les ayude a combatirla, utilicen mi cuerpo como catalizador de todo lo malo.


Yuan se rió — No creo que la gente sea tan estúpida.


En ese instante, cantidad de personas corrían desesperadas a toda prisa delante del altar para tirar con entusiasmo y amor sus pascales encima de Maldini, como si se tratase de una fuente sagrada capaz de conceder deseos.


Ambos cazadores observaban a todos lados esperando no ser los únicos en rehusarse hacer eso, más lo que veían era muy deprimente, no había nadie detrás de ellos, todos se encontraban amontonados al frente, peleando con todas sus fuerzas para avanzar y tirar sus pascales al cuerpo de Maldini.


Una señora de 60 o 70 años se les quedó viendo, como esperando a que ellos también hicieran lo mismo que ella ya había hecho, pero Ark y Yuan simplemente salieron de sus cómodas sillas y caminaron por el corredor hacia la salida. Cuando le dieron la espalda a la señora, esta les gritó con toda la fuerza de sus pulmones "Herejes"


Salieron del lugar caminando a toda prisa con la idea de que aquellos fieles a Maldini podrían ser capaces de hacerles algo tras desobedecer a su líder.


— Bueno, tendremos que esperar a que salga para seguirlo—  Dijo Ark apoyándose en un farol.


—Esa gente está loca y da hasta miedo.


—Si. Estaban muy desesperados por cumplir lo que se les pedía, incluso se podían matar entre ellos con tal de avanzar.


A Ark le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo.


Tras una buena noche de negocios en los cuales obtuvo una gran cantidad de pascales, Maldini entraba feliz a su oficina por la parte administrativa de la iglesia. En el transcurso se topó con Helena, la madre de Stephan. Una señora de unos 40 años que rebosaba de juventud, se veía hermosa pese a su edad. Tenía el cabello negro como su hijo mayor, unas curvas cuasi perfectas aunque un tanto deteriorada por los partos que habia tenido, estaba llena de alhajas religiosas enfocadas en el amor de la crucifixión.


—Hola mi líder. Ya recogimos todas las ofrendas de la noche, hoy hubieron más de lo común, la gente si que ama entregarle todo al Creador, estoy tan feliz de ver cómo la gente poco a poco deja las cosas del mundo y se enfoca más en agradar al Creador.


Helena hablaba con una sonrisa en el rostro, no parecía ser mala, en vez de eso, era como una niña la cual había sido engañada por un demonio.


— Si Helena, a mi también me llena de felicidad ver cómo la gente va cambiando. Ven pasa a mi oficina.


— Claro que sí— Respondió animada—  ¿Cómo le ha ido a Stephan en las reuniones que tiene con usted? Él no me ha querido contar, pero supondré que ha sido fantástico, desde el día en que usted me dijo que mi hijo tenía talento para las cosas espirituales, sentí como mi linaje era escogido para cosas grandes, como las promesas que el Creador me había dado se manifestaban no en mi sino en él, en Stephan.


Cuando entraron a la oficina, Maldini cerró la puerta.


— ¿Oliver te está esperando?


— No creo, mi esposo debe de estar orando con los ujieres para cerrar la noche.


—Te quiero decir algo muy importante.


— Dígame mi líder.


Maldini la miró con ternura, sin mostrar ninguna malicia en su rostro, era como ver a un ángel caído del cielo para ayudarte.


—Lo que te voy a contar es algo fuerte, pero que sin duda será de gran bendición. Cuando yo estaba en el altar y el fuego del Espíritu caía sobre toda la iglesia, el Creador me dijo algo fabuloso sobre ti.


— ¿Enserio? Cuénteme por favor.


— Me dijo que de ti y de mi iba nacer un hijo con el potencial de ser el heredero de todo esto.


Una pequeña lágrima salió de los preciosos ojos de Helena.


El descaro de Maldini era fabuloso. Que te digan que debemos de tener un hijo nacido de una infidelidad para que se haga cargo de toda la iglesia. Por favor. Nadie se creería ese cuento, eso es simplemente macabro y sin  ambición alguna, es manipulación a niveles extraordinarios.


— ¿Un hijo de usted y yo?


— Te lo digo a ti, porque sé que Oliver aún no tiene ese nivel mayor de comprensión y razonamiento que tú has alcanzado aquí en esta casa—  Maldini tomó las manos de Helena y las acarició con amor—  Tu debes de entenderlo ¿verdad? Un hermoso niño nacido del Líder principal y de la líder con la red más grande de la congregación. Sin duda el niño tendría un potencial muy grande para liderar este rebaño que hemos formado con tu ayuda y de los demás líderes menores.


— Pero...¿Cómo le haríamos para que mi marido no se entere?


— Eso déjamelo a mi, solo tendremos que planear un encuentro para concebir al niño, así que no te preocupes ahora, sin embargo, tendrás que mantener a Oliver feliz y que crea que ese niño que espera es de él, cuando nazca yo lo guiaré al igual que Stephan y los dos serán grandes hombres que lideraran todo esto cuando los dos partamos hacia la presencia del Creador.


— Ese futuro suena muy hermoso. Está bien, yo lo buscaré a usted el día en el que me encuentre más fértil y le inventaré una excusa a mi marido para escaparme con usted a algún lado ¿Suena bien?


Maldini lamía sus labios con la lengua pensando en todas las cosas que le podría hacer a su discípula en ese hermoso y sensual día.


— Me suena de maravilla.


— Así quedamos entonces.


Helena se para de la silla lista para abandonar la oficina.


— No le valla a decir nada a mi marido y  tampoco se crea mucho con lo que le voy a decir Maldini pero... Siempre quise estar con usted.


Con una pequeña risita, Helena salió del lugar.


— Ja, de tal palo tal astilla. Tan fácil de convencer como al hijo—  Frotó sus manos excitado—  Si sigo así cumpliré mi fantasía de hacer un trío con la madre y el hijo, simplemente tendré que jugar mejor mis cartas para cuando lo pida.


Maldini se sienta en un sofá que tenía cerca y mira hacia el techo.


— Ay padre, si vieras lo que hago estarías muy decepcionado de ser llamado tu hijo, pero si no lo hiciera ¿Qué sentido tendría vivir como santo al igual que tu? Tan aburrido eras que el rey te mato jajaja. Y a mí su hijo me respeta e incluso me ayuda. Yo si supe moverme de tal forma que volví su concubina más preciada en mi amante loca y amorosa.


***


— ¿Por que tardara tanto en salir?—  preguntó Yuan aburrido mientras observaba a lo lejos la iglesia—  Ya se está muy tarde y puede que nos roben, podrá ser esto un distrito religioso, pero eso no lo salva de los ladrones.


— De seguro se quedó dormido debajo de tantos pascales.


— Ojalá yo pudiera hacer lo mismo que él, pero en vez de pascales, que sean mujeres.


«Oye Yuan, eso está muy mal, no puedes denigrar así a una mujer, es muy asqueroso y repulsivo»


— Tienes razón, sería fantástico.


«Tu no lo apoyes idiota. Solo yo puedo estar encima tuyo»


A eso de las once de la noche, cuando ambos ya se estaban quedando dormidos, el galopar de unos caballos jalando una carroza los despertó. Al frente de ellos, la misma carroza que había recogido a Maldini aparecía ante ellos. Maldini salía de la iglesia y a paso lento recortaba la distancia entre él y la hermosa carroza.


— Por fin, ya me estaba dando un calambre de estar aquí totalmente incomodo.


De inmediato se alistaron y comenzaron a seguir la carroza subidos en el caballo que habían obtenido de Lucy.


Durante treinta minutos siguieron la carroza por las silenciosas calles de The Uty, eran los únicos en la avenida solitaria, no había ningún caballo o carroza aparte de ellos, por lo que era muy fácil pensar que los estaban escoltando o siguiendo. El lugar donde ahora se encontraban era un barrio tranquilo, lleno de árboles y algunas flores. Las casas eran enormes y de segundo piso, pintadas de color blanco, negro o gris, cada una de ellas tenían sus propios jardines. Era como ver la parte norte de Zetex con la diferencia de que el ambiente no era muy colorido, además, algunas casas tenían estatuas de dioses ajenos a los cuales se les prendían velas. Todo aquí  era hermoso a su manera y aunque la infraestructura era igual, las diferentes culturas que habían en The Uty le daban un toque único a cada casa.


—Yuan, creo que deberíamos de dejar el caballo por aquí, si seguimos siguiéndolo podríamos crear muchas sospechas.


— Concuerdo contigo, lo amarraré a ese poste y seguiremos a pie.


Con el caballo amarrado, siguieron la carroza hasta que se detuvo en lo que al parecer era la casa de Maldini. A pesar de ser igual a las demás, tenía de decoración cosas relacionadas al Creador como estatuas de ángeles de las jerarquías mayores tallados en mármol en el patio. Solo eso y nada más, algo triste, casi plano, vacío e incluso grotesco para un artista cuya habilidad sea decorar con sentimiento cada lugar.


— ¡Papi!—  Gritaron dos niños; chico y chica.


— Hijos—  Respondió con amor bajándose de la carroza.


Los dos niños corrieron hacia Maldini con intenciones de abrazarlo.


— Ya volví mis amores ¿Dónde está mamá que no salió a saludarme?


Maldini se había arrodillado y estaba abrazando a cada uno. El niño con el brazo derecho y la niña en el izquierdo. Les daba besitos en la frente y los apretaba con fuerza, era sin duda un padre muy cariñoso.


— Está en la cocina preparando la cena—  dijo el niño.


— Hoy hizo carne de res a la plancha—  Complementó la niña.


— Que rico. Espérenme un momento, tengo que despedirme de Tentualko. Oye Tentualko, muchas gracias por traerme.


El hombre de la carroza responde con gesto alegre y se va.


Ark y Yuan que estaban siendo cubiertos por la carroza, quedan a la simple vista de Maldini que los mira por unos segundos hasta perder el interés en ellos, ya que sus hijos lo estaban amando y eso era más importante que observar a dos extraños.


— Ahora si entramos, estoy antojado de la deliciosa carne a la plancha que su madre sabe hacer.


Maldini entra a la casa llevando a sus dos hijos agarrados de las manos.


«Para ser un interesado, se ve que es buen padre»


Tras perder de vista a Maldini, ambos observaron a sus alrededores para ver si había soldados cerca. El lugar estaba despejado, ni un alma en pena por las dos direcciones de la calle. Sin hacer ruido ambos caminan a la parte trasera de la casa. Notan que hay ventanas, pero todas estaban cerradas.


— No podemos entrar, tu que opinas Yuan ¿Las rompemos?


— Claro que no, devolvámonos y otro día intentamos entrar. Ya sabemos donde esta su casa y con eso basta.


Ambos decidieron marcharse, no sin antes ver a Maldini que le daba un beso a una hermosa morena pálida más alta que él y con busto grande, se veía joven, aunque su rostro ya demostraba madurez, su cabello era rizado y caía hasta su espalda. Vestía de forma hogareña, cargando en sus manos una bandeja con carne mientras besaba a su amado esposo.


— Hola amor como estas—  Le escucharon decir antes de marcharse.


— Muy bien, hoy fue un día muy próspero y lleno de bendiciones para las personas.



***


Una hora después de montar a caballo, Ark y Yuan llegaron por fin a la playa a eso de la 1 de la madrugada. Los dos estaban cansados y con ojeras. Ninguno de los dos se despidió del otro, ni le deseo buenas noches. Simplemente caminaron a rastras hasta la tienda improvisada y se tiraron a la arena. Canaly al ver a su amado tan cansado, puso sus muslos cerca de él y recostó su cabeza en ellos para que descansara más plácidamente. Más la dicha de dormir no le duró mucho. A eso de las cinco de la mañana, Canaly intento levantarlo, primeramente como las caricias de una madre que procura no molestar en nada a su hijo; susurros suaves y cálidos seguido de una caricia en la mejilla, pero con este método Ark no se levantaba y en vez de despertarlo, hizo que se sintiera más cómodo, por lo que comenzó a menearlo fuertemente.


— ¿Qué pasa?—  Dijo con los ojos cerrados.


«Tienes que dejar de dormir»


— No quiero, estoy muy cansado y tengo sueño.


«Deja de ser caprichoso, dijiste que ibas a seguir a Maldini todo el día y durmiendo no lo vas hacer»


— Déjame aquí.


Canaly al ver que Ark no quería obedecer, se levantó rápidamente haciendo que la cabeza de su amado cayera y se golpeara con la arena.


— Es muy temprano—  Dijo con sueño mientras se limpiaba la arena del rostro. Su joven cara revelaba un gran cansancio, y con la iluminación de la Luna golpeándolo de lleno, lo hacía ver como un niño recién levantado, pues todavía lo era en mente y en cuerpo.


«¿Cuantos años tienes Ark?»


— Creó que diecisiete, ¿pero eso qué tiene que ver?


«No me había fijado que todavía eres muy joven, pero aun así, debes de cumplir con tu palabra»


— Si ya lo sé, iré a levantar a Yuan.


A un pasó muy lento se acercó donde dormía su amigo.


— Yuan levántate—  Lo meneo sin fuerzas como si fuese a caer encima de él.


— ¿Qué quieres?—  Le respondió con un tono aún más cansado que él.


— Debemos de continuar persiguiendo a Maldini.


Ark lo seguía agitando aun cuando le hablaba.


— ¡Ay! Pero tengo sueño y hambre, hagamos eso mañana y no hoy.


Con un poco más de insistencia, Ark logró hacer que Yuan se levantara y ambos salieron a la fría y solitaria playa que estaba siendo iluminada pacíficamente por la Luna. Unos minutos después, luego de asimilar la cruda realidad que los atormentaba, prendieron la fogata y prepararon cangrejos para desayunar.


Ninguno estaba de mal humor por tener que madrugar, ni por haber dormido tan solo cuatro horas, en vez de eso se veían muy activos como si hubieran descansado bien. Luego de la comida, hablaron un poco sobre qué harían cuando estuvieran en la ciudad; acordaron que Yuan conseguiría información sobre Maldini, mientras que Ark recopilaría todo lo que pudiera acerca de sus identidades con respecto al Gremio y de lo que la gente decía sobre Timitry.


A las seis y media de la mañana ambos ya estaban en la ciudad. Ark, que iba a caballo, dejó a Yuan cerca de la casa de Maldini y se marchó para iniciar su labor.


Yuan ahora se encontraba solo por las prestigiosas calles por donde vivía Maldini, estaba muriéndose de frío ya que no contaba con un abrigo adecuado. Las primeras horas de la mañana en The Uty eran casi iguales de frías a las de Rimbrin, aunque no contaba con esa característica especial de la capital, la cual es que el frío es tan revoltoso y desquiciado que, si no te abrigas bien, logra penetrar hasta los huesos.


—¡Qué frío hace aquí!—  Dijo temblando- No entiendo como me deje convencer de Ark.


Mientras renegaba de su infortunio, notó que al otro lado de la calle había un soldado muy bien abrigado durmiendo plácidamente en una banca. En menos de nada a su mente le llegó una idea trivial y muy vulgar, así es, pensó en desnudar al pobre tipo y hacerse con sus ropas.


A paso lento se acercó al sujeto, cuidando siempre a que nadie lo viera. Al llegar donde el tipo, sus pesadas manos cayeron encima del pobre muchacho de una forma tan brusca y poco ética que lo despertó casi de inmediato.


— ¿Qué sucede?—  preguntó somnoliento, pero al ver que Yuan le estaba quitando la camisa y ahora le estaba desabrochando el pantalón. se sonrojo un poco y luego se asustó—¿Eh?—  Fue lo único que pudo conjugar antes de ser noqueado por el fuerte puño de Yuan.


Con el acto ya cometido y la vestimenta en su poder, Yuan procedió a desvestirse a mitad de la calle para ponerse su ropa nueva.  Tres señoras pasaron al otro lado de la calle; una anciana, su hija y su nieta, todas divinas y muy elegantes, las cuales lo miraban con descaro y poca decencia, más que nada la anciana que no podía contener sus deseos reprimidos por la edad "¡Como me gustaría ser joven de nuevo!" Pensaba mientras veía aquel jovencito con una musculatura tallada por los mismos ángeles.


Yuan se sintió un tanto acosado que cubrió sus pectorales para no deleitar más la vista de esas pícaras señoras.


Tras finalizar de vestirse, escondió su túnica en el interior de su abrigo de color Vinotinto opaco, muy tradicional de los soldados, pues entre mayor viveza tuviera tu uniforme, más alto en la escala militar te encontrabas.


El uniforme de soldado que portaba no era tan diferente como el que usó en Zetex; Simple, anticuado y común, eso sí, este era más lanudo y grueso.


—¿Que haces ahí haciendo nada idiota? Nos van a regañar—  Gritó un soldado al otro lado de la calle donde anteriormente habían pasado las pervertidas señoras.


—Perdón, es mi primera vez por aquí- Dijo Yuan asustado tras recordar sus horribles experiencias en los días en que estuvo portando el uniforme de soldado.


— ¿Qué hacías al lado de ese tipo desnudo? ¡Ah!—  dijo haciendo una cara lasciva- Estabas jugando con él, si que eres un picaron.


— No le estaba haciendo nada.


— Si el sargento se diera cuenta de que aparte de no estar haciendo nada, estás manoseando a hombres, nos cuelga a los dos, a ti por raro y a mi por permitírtelo.


— Perdón—  Contesto Yuan con la cabeza gacha y rascándose la mejilla.


— Bueno, espero que no sigas haciendo estupideces ¿Cuál es tu nombre novato?


— Soy...


Yuan no sabía que decir, por un lado si decía su nombre verdadero podría traerle problemas en el futuro si Ornir decidía compartir la información con el ejército, por otra parte debía de inventar un nombre que sonara convincente o de lo contrario parecería muy sospechoso.


— ¿Qué pasa chico, se te comió la lengua el ratón? Ya veo, estás muy nervioso, tranquilo, a mi me paso igual cuando entre al ejército.


— Soy Heleno de Zetex.


— Mucho gusto Heleno, seré tu compañero de patrulla hoy.


El soldado estira la mano  y le da un fuerte apretón a Yuan. De cerca se notaba más sus rasgos físicos, y su gran carisma, era joven de unos 25 años, tenía el cabello plateado, muy bien organizado y peinado hacia arriba formando así dos montañas y un pequeño e insignificante valle en su frente, no era blanco totalmente ya que su piel estaba tostada por pasar mucho tiempo debajo del sol. Su rostro era bello, dotado de una gracia parecida al de un noble.


Los dos empezaron a caminar rodeando la manzana en donde vivía Maldini.


— Con que eres de Zetex, el pueblo del campesino, un lugar para crecer fuertemente pues nunca falta la comida. Tengo varios amigos por halla y todos son casi iguales a ti, fuertes y vigorosos, se nota que está en sus genes desarrollarse así.


— Muchas gracias señor.


— ¿Cómo qué señor? No me digas así, yo soy joven al igual que tu o sino mira mi encanto, habla por sí solo—  Dijo mientras pasaba su mano por la mitad de su cabello, dándonos una pequeña pista de porque tenía el cabello de esa forma.


"Tampoco eres tan guapo, bájale a tus humos"


El Soldado sacó de su uniforme un peine y comenzó a arreglarse nuevamente el cabello. Tras acabar, se acordó de algo y con un tono condescendiente le dijo


— ¿Pero dónde están mis modales? Soy Gallego, Gallego Murcia para ser más preciso, vengo de los barrios pobres de Rimbrin.


— Otro loquito de la capital—  Habló Yuan bajamente para que no lo escuchara.


— ¿Qué dijiste?


— Eh... ¿Cómo fue que lograste entrar al ejército? Un hombre con clase como usted no debería de estar por aquí.


Gallego halagado con el comentario, respondió con una sonrisa y con la mano aun recorriendo todo su cabello.


— Me alegras que te hayas dado cuenta de mi porte Heleno, aunque no lo creas por como me veo, mi familia no es de muchos recursos, así que cuando cumplí 16 y era yo todo un guapo, galán, muy amado por las mujeres e incluso parecido al hijo de un Marqués, mi papá me entregó al ejército porque no me podía mantener a mi, a mis hermanos, a mi madre enferma y a su muy guapa amante que me presentó un día a los 12 años sin que él quisiera y sin que mi madre supiera—  Dijo con total serenidad como si de una simple anécdota se tratara—  Hice mi entrenamiento en las montañas alrededor de la capital y al terminarlo me mandaron por todo el reino, he visitado Ornir, La ciudad de Ahet, Timitry, Mali y ahora estoy aquí en The Uty patrullando la casa de gente rica.


— ¡Oh!—  Contestó Yuan fingiendo sorpresa—  Esa si es una gran historia de superación señor Gallego.


— ¡Que no me llames señor!—  Le dijo irritado—  Si tu plan es mostrar respeto, mejor llámame superior Gallego u oficial Gallego.


Aunque tenían la misma altura, la masa muscular de Yuan era muy superior a la de gallego, que parecía ser mucho más flaco y raquítico que Ark. Se notaba en su figura que había pasado hambre y que apenas se estaba recomponiendo de ello.


— Oficial Gallego ¿De quién es esa hermosa casa adornada con ángeles?—  Preguntó Yuan mientras señalaba la casa de Maldini.


En dicho lugar, la hermosa esposa de Maldini había salido con los niños probablemente a comprar algo para el almuerzo.


— ¿Esa casa? Te llamó la atención la señorita que vive ahí ¿Eh?


Gallego empezó a darle suaves golpes con el codo para incomodarlo. Su tono era pícaro y guardaba poco respeto.


Y aunque Yuan lo dijo para saber qué era lo que sabían las demás personas sobre Maldini, no podía negar que el sensual y muy cuidado cuerpo de la muchacha no le había llamado la atención. La forma en que se vestía, sin provocación alguna, ni intentando mostrar algo de piel, solo la hacía ver más agraciada y única, como si fuera una princesa que robaba la mirada de todos.


— Bueno, eh...


— No puedes, es la esposa de un Pastor llamado Maldini y los niños con los que va de la mano son los frutos de ese matrimonio.


— Ah que lastima—  Respondió Yuan para seguirle el juego.


— Aunque no te desanimes tanto, ese Maldini es un hombre muy ocupado, vive pendiente de una congregación de unas cincuenta mil personas, por ende casi nunca se la pasa en casa, sale a las nueve de la mañana y vuelve bien tarde de la noche. Si sigue así, podrás aprovechar el aburrimiento de su esposa al estar tan sola, si quieres yo te enseño unos métodos para que ella caiga.


"Eso es muy macabro incluso para mí" Pensó mientras lo observaba con desconfianza y una pizca de negación en su rostro.


— ¿No crees que estaría mal hacer eso?


— De hecho hay rumores que dicen, dicen por las calles que Maldini tiene un Harem de mujeres y hombres en el cual va a desahogarse de su monótona vida, a mi personalmente me parece una estupidez, porque con la semejante mujer que tiene como esposa sería un idiota si la engañara, pero bueno, cada quien es libre de hacer lo que quiera y al final de cuentas son solo rumores, además que Maldini cuenta con mucho respaldo de la ciudad ya que es muy respetado, así que dudo que alguien se crea ese rumor.


Siguieron caminando por todo el sector. Los dos debían de patrullar un área de dos manzanas que llegaba a los límites del prestigioso barrio en donde se podía observar de frente una de las grandes avenidas que había en la ciudad.


— Y hablando del rey de Bornia, mira, ya llegó la carroza por él.


Una hermosa carroza de color negro con un aspecto más afilado y temerario entró en el barrio y se dirigió hacia la casa de Maldini. Esta carroza daba miedo, fácilmente podrías aterrarte con ella al pensar que te secuestrarían o que un grupo de asesinos saldría de ella para matarte. Era como si fuera el transporte preferido de un jefe de mafia o de un luchador clandestino cuya única forma en que lo respetan es aterrando a los demás. Su forma era como la de un lobo oscuro, el terror de la noche hecho transporte, la pesadilla andante.


Esto era raro, ¿Acaso Maldini contaba con dos carrozas? ¿Una para su vida pública y la otra para su vida privada? Quien sabe, una duda totalmente válida que atormento a Yuan como un pequeño alfil que pincha constantemente tu cuerpo. Quería salir e investigar más a fondo, pero no podía, pues al haberse infiltrado sin querer como soldado, debía de respetar las normas si no quería traer sospechas, provocando así que más soldados vigilaran el lugar con la intención de buscarlo.


— Oficial Gallego ¿Hasta qué horas debemos de patrullar?


— No te hagas ilusiones de salir temprano, tenemos que estar aquí probablemente hasta la noche cuando vengan a relevarnos.


"No puede ser" El rostro de Yuan se puso pálido por estas palabras.



***


Por otra parte, Ark se encontraba recorriendo la ciudad montado al fiel caballo que Lucy les había dado, pues por obvias razones, era muy complicado llevar aquel animal a bordo de un barco, más aún si su misma dueña se subía de forma cuestionable.


No había avanzado mucho desde que dejo a Yuan, iba lento y atento mientras grandes grupos de carrozas y gente atravesaban al igual que él, una de las avenidas de The Uty más importantes. Esto era raro de ver en la ciudad, el orden aún presente, se veía extraño con tanta gente intentando respetarlo. Ark, acostumbrado siempre al desorden y a aprovechar las situaciones que el desespero generaba en los demás por intentar avanzar, se encontraba frustrado al tener que respetar el paso lento. Las veces en que había avanzado por la avenida de Timitry junto con Sam, su jefe siempre intentaba atravesarse o generar alguna abertura que le permitiera salir del lugar, pero aunque lograba avanzar, se veía nuevamente detenido por otros idiotas que hacían lo mismo.


—Qué pereza esta forma tan lenta de avanzar, he pasado esta avenida varias veces para salir de la ciudad, pero esta es la primera vez que la veo tan llena.


«Si te fijas bien y entiendes las dimensiones de la ciudad, entenderás que esta avenida es la más cercana al puerto, por lo que es la vía principal para sacar la mercancía que llega de otras naciones. De seguro hoy llegó una gran flota mercante y es por eso que esta avenida está tan llena, deben de estar a tope todas las carrozas intentando sacar todo lo que se va a vender»


Ark suspira — Tiene sentido, aunque es muy frustrante tener que esperar 10 minutos solo para avanzar una calle, en la próxima intersección me meteré y me adentraré un poco más a la ciudad.


«Oye Ark ¿Qué piensas hacer esta tarde?» Preguntó Canaly apareciendo y abrazándolo por la espalda.


— Tenía pensado buscar en los carteles de "Se busca" Mi figura y la de Yuan, al final de cuentas es Ornir quien nos está buscando ¿no?


«No creo que aparezca tu imagen, si es Ornir quien te busca, pondrán una recompensa en las sedes que tengan en la ciudad para que te capturen, así evitaran que otras organizaciones ajenas a ellos te encuentren»


— No tiene mucho sentido—  Respondió mientras cabestreaba el caballo fuera de la avenida—  Si ellos saben que fuimos nosotros que matamos al gobernador de Timitry, se lo harán saber a la familia real y ellos dispondrán de todos los medios para atraparme.


«¿Y de que les serviría que todos lo sepan? Ellos deben de mantener un prestigio y lo mejor sería negar información para poder atraparte y llevarse todo el crédito»


Canaly lo había dejado de abrazar y ahora tenía sus manos rodeándole el cuello.


— Tienes algo de razón, entonces ¿Cómo investigaría para obtener más información sobre lo que saben de mi?


«La estrategia más confiable de todas, preguntar en tabernas frecuentadas por aventureros o comerciantes, incluso mercenarios, intelectuales también te podrían servir, pero dudo que puedas entrar a una reunión de esas»

 

— Listo, nuevo plan trazado, iré a una taberna.


«Solo hay un pequeñito problema»


— ¿Cuál?


«Necesitarás dinero para sobornar y obtener algo de información, así que esta opción también está fuera de tu alcance ¿Porque no mejor dejas esto para otro día y vamos a un lugar donde estemos los dos solos como la última vez?»


Canaly le preguntó esto último en un susurro cercano al oído, para luego lamerle la oreja y probar en su lengua algo desagradable.


«Que asco» Dijo con una mueca de disgusto «lávate las orejas»


Estaba furiosa, quería ser romántica y coqueta con su amado, pero éste resultó ser un desaseado tremendo.


— Perdón, es que no me he bañado desde hace tiempo.


«Sabes que, mejor deberías de irte hacer eso, no puede ser que el hombre escogido por el creador para liberar este reino de cualquier yugo, mantenga siempre sucio»


Ark se rasco la cabeza con vergüenza, Canaly tenía razón y no podía refutar su comentario. Hace rato que no se bañaba, pero no debido a que no le gustara, simplemente se le olvidaba al tener en su mente otras cosas que tratar, por lo que al finalizar el día, se bañaría en el hermoso mar que tenía al frente de donde dormía, además de todo, andar limpio no solo sería bueno para su presentación personal, sino que le ayudaría a atrapar a sus presas al no tener un olor tan fuerte que lo delatara.


Avanzaron por unas calles más hasta llegar a otra avenida, esta estaba tranquila y mucho más fácil de transitar.


«¿Para dónde vamos?»


— Antes de devolverme para la playa quisiera ir a una tienda de profetas a ver si encuentro algo que me interese.


«¿Para luego robarlo?»


— Claro que no, simplemente lo analizaré y consultaré con el vendedor diciéndole que lo comprare luego.


Tras cruzar varios edificios, tiendas y parques, por fin lograron llegar a un local que tenía características proféticas; Su techo semi oscuro con tonalidades moradas en donde colgaban algunas hierbas, gemas de distintos colores y uno que otro cartel. Muy básico, pero sumamente diferente y especial, cualquier persona que caminara cerca diría "Ese edificio es de profetas" o "Ahí suceden cosas raras"


Ark entró y una campanita sonó encima de su cabeza. El lugar estaba lleno de libros ya sea empastados o como pergaminos, habían también pociones aunque en pequeñas cantidades, además contaba con una variedad un tanto amplia de planos espirituales, los cuales Ark no tenía ni idea de para que funcionaban. El suelo era de madera, una madera que chirriaba al caminar por ella. Las luces no iluminaban mucho y eran de un color rojizo opaco que le daba al lugar una especie de ambiente sangriento. Aparte de Ark, solo habían dos personas más; el que atendía y una especie de profeta de fuego, esto debido a que de sus orejas colgaban unos aretes con gemas rojas y aunque no vestía con las prendas normales de un profeta, sino más bien que parecía ser un luchador cuerpo a cuerpo de esos parecidos a Raen, se notaba a leguas que algo especial tenía, además de que su cabello denotaba una agresividad bien ordenada.


Sin mostrar una pizca de miedo, Ark caminó casual por el local como si de un paseo por el parque se tratase. Aquel profeta estaba ojeando un libro y no le prestó atención alguna.


— Hola buenos días, ¿tendrá usted algún libro teórico sobre las profecías?—  Preguntó Ark al hombre que atendía detrás del mostrador.


— Si tengo algunos—  Respondió— Tengo de varios elementos que profundizan aún más las oraciones ¿Busca de algún elemento en específico?


— Pues la verdad...


Ark intentó terminar la oración, pero no pudo, aquel instinto de supervivencia que tanto había desarrollado en Lino Blanco se despertó de inmediato y agitaba con fuerza dentro de su pecho, algo le incomodaba más no sabía que era. Por casualidad miró a su lado y notó que el profeta ya no estaba, levantando en él sospechas de que sucedía algo. En medio de un silencio, escuchó el zumbido de una ola de calor a toda velocidad, sus piernas entendieron de inmediato lo que estaba pasando y se movió a un lado de una forma tan rápida, que terminó cayendo al suelo.


— Mira nada más a quien me encontré, el hombre que tantos problemas le ha causado a Ornir—  Dijo el profeta acercándose lentamente hacia Ark.


Ahora que avanzaba de frente, Ark lo pudo mirar de mejor manera. Los ojos del tipo eran cafés, pero con una ligera llamarada dentro de sus pupilas. Su traje no era refinado, como lo había dicho anteriormente era parecido al de Raen, con la diferencia en que estaba ligeramente quemado en las puntas. Su cabello era color rojo anaranjado aunque parecía estar encendido aún más debido a la luz que alumbraba el local. En sus manos llevaba un collar el cual estaba enredado en su brazo y sujetaba con la mano, de su otra mano una llamarada se iba encendiendo poco a poco.


— Creo que te estás confundiendo—  Dijo Ark mientras intentaba levantarse.


— Yo no me confundo, tu eres el que busca Ornir, tu eres mi ascenso en la orden de profetas.


Ark se sorprendió un poco, pero no lo suficiente para desconcentrarse, con paciencia miró a su alrededor buscando una ruta de escape y salir sin causar muchos problemas.


— No creo que pase nada si te llevo con algunas quemaduras.


De la mano del profeta una bola de fuego se formó y sin pérdida de tiempo la lanzó donde Ark. Esta bola era rápida y se desplazaba con movimientos aleatorios que la volvían difícil de predecir, por tanto era complicado esquivar. Sin más opción, Ark desenfundó su espada y la puso de frente contra la esfera de fuego. El choque generó un gran forcejeo entre dos poderes distintos; uno nacido de la esencia espiritual que había en los alrededores y el otro de un poder inmensurable que no podía librarse del todo bien. La espada logró contener aquella oración indomable, pero aun así, Ark tuvo algunas quemaduras y su alrededor se prendió en llamas.


«Nadie lastimara a mi amado delante de mi» Grito Canaly, aunque claro, solo Ark podía escucharla.


— No pueden pelear aquí dentro, me causaran muchos daños—  Dijo el encargado muy temerosamente.


Al profeta se le dibujó una sonrisa en el rostro, tras ver que su rival aun seguía en pie — Veo que no eres tan débil después de todo.


Ark se puso en su clásica postura de combate; El cuerpo agachado mientras con su mano derecha llevaba la espada hacia atrás y sus piernas listas para dar un salto horizontal lo bastante rápido para acortar distancias.


Tal como su postura le permitía, de un salto corto la distancia entre ambos y con la velocidad del impulso, realizó un rápido corte horizontal con el objetivo de cortar en dos a su rival, pero el profeta se movió lo suficiente para esquivarlo, así que Ark dio otro golpe mucho más lento que el primero y fue esquivado nuevamente.


— Es verdad lo que dicen, eres un espadachín muy lento, que hasta das lastima.


Ark siguió intentando conectar un golpe mientras le gritaba -Cállate-


— ¿Qué clase de estilo de combate manejas? No pareces tener la fuerza para ser el del fuego y eres muy tosco para manejar el del agua.


— No se de que me hablas.


Entre su práctica, el profeta tuvo tiempo suficiente para alejarse tan solo un paso de Ark y poder realizar una oración silenciosa que hizo aparecer una especie de dagas hechas con fuego a su alrededor, cinco en total, tres arriba de su cabeza, una a su izquierda y otra a su derecha. Dichas dagas fueron con total violencia donde Ark que, logró bloquear dos que iban a su cabeza y derecho a su corazón, la tercera golpeó en su pierna, la cuarta pasó rozando su estómago y la quinta no le dio. Pero como dije anteriormente, el profeta no se había alejado demasiado de Ark, por lo que aprovecho para insertar un golpe con sus puños directo en la cara y lo alejó varios metros, dando así un reinicio en la pelea.


«Que haces idiota, no puedes simplemente golpear su rostro, me le dañaras su hermosa cara» Gritó Canaly con enojo «¿Estas bien?»


— Creo que sí.


«Entonces levántate y sigue luchando»


Con una sonrisa burlona el profeta veía a Ark malherido. Su rival no le había hecho ni un rasguño y eso lo llenaba de orgullo, pues según lo que le habían contado, aquel tipo que tenía al frente era un espadachín lento pero muy poderoso, capaz de pulverizar a cualquiera que tuviera al frente, además de que era un asesino muy escurridizo que podía fácilmente escapar de cualquier situación. Su primera batalla con él, no le había dejado un mal sabor de bocas, lo logró contrarrestar y eso era algo muy valioso, aunque ciertamente le genero una pequeña duda al pensar de que, tal vez este no era el sujeto que estaba buscando su grupo de profetas aquí en The Uty.


—Por lo general un profeta perdería contra un espadachín si este se encuentra lo suficientemente cerca, pero para mi este caso no aplica, entrene mi cuerpo para luchar contra todos los estilos de combate y lograr salir ileso, aunque de nada sirve esquivar tus ataques, si cada vez que yo ataco, tu espada absorbe la mayor parte del daño.


— Sabes, yo si pude descubrir la forma de derrotarte.


— ¿Enserio? Espero ver eso- Contestó con una sonrisa amplia.


Ark vuelve a tomar su postura, pero esta vez se notaba algo diferente; Sus ojos iban cambiando de forma a una pequeña llamarada, mientras que la espada comenzaba a brillar más de lo habitual y se iba prendiendo en llamas poco a poco. Partículas de luz salían de todo lugar para dirigirse donde Ark. El suelo debajo de sus pies comenzaba a lacrarse igual como en la playa. Fuego y más fuego aparecía por todos lados, era como ver el infierno manifestándose en la tierra.


«Ahora sí les mostrare el verdadero poder que tiene mi amado»


El profeta sonrió de agrado, aunque en sus adentros tenía miedo de lo que sucedería a continuación. El atendedor del local al ver lo que sucedía, no tuvo más opción que cubrirse lentamente detrás del mostrador con una expresión de miedo absoluto en su rostro.


Todos estaban preparados para ver una gran muestra de poder, todos estaban atentos para deleitar la vista con lo que sucedería, todos en ese local, en lo más profundo de su ser, deseaban ver destrucción y dolor, sin embargo.... No sucedió nada, porque Ark simplemente salió corriendo del lugar como un cobarde que huye por su vida.


— ¿Eh?—  Dijo el profeta pasmado al ver un cambio tan drástico en el ambiente- No huyas de mi idiota.


Y totalmente desanimado, el profeta salió del local en pos de él.


— ¿Qué pasó?—  Dijo el atendedor del local tras ver que todos se iban y que no había pasado gran cosa. Estaba extrañado de esa calma tan rara que había llegado, le pareció raro que no hubiera sucedido nada después de haber presenciado con sus propios ojos como un chico volvía su local en unos instantes, la misma casa de lucifer.


Mientras tanto, Ark corría a toda prisa hacia su caballo para comenzar la huida.


«¿Qué haces Ark? Debemos de pelear, tenías todo en tus manos para ganar»


Él no respondió, estaba enfrascado en llegar a su caballo.


«Si que eres un cobarde, tanto para pelear como para las mujeres»


— ¡Oye tú vuelve aquí!—  Gritó el profeta para luego comenzar a lanzar fuego hacia Ark, aunque no le dio ninguna, si pasaron muy cerca de él causando que se asustara y corriera más rápido.


¿Enserio tachas a tu personaje principal como un mero cobarde? Que bajo has caído Takuji, ni para hacer peleas épicas sirves.


Ey, ey, la trama esta buena y es lo que importa, además, Ark es un completo cobarde que huye de todo ¿Para que pelear si puedes correr?


Cuando logró subirse al caballo, Ark lo agitó con todas sus fuerzas logrando así que galopara con fuerza y violencia.


— No creas que huirás de mí tan fácilmente. Oh lluvia de cenizas nacientes de las mismas profundidades del abismo, salgan hoy y acaben con lo que hay debajo del cielo, Lluvia ígnea, ¡haz tu aparición!


En el cielo se comenzó a divisar cenizas que caían como si de nieve se tratase, aunque el área donde caían era muy pequeño, a lo mucho cubriría tan solo una calle. Nada especial sucedió al principio, pero al pasar diez segundos un gran relámpago cruzó las nubes alrededor y activó la oración, ya que empezó a caer fuego en todas las direcciones incendiando así casas y locales en la pequeña área donde la ceniza caía. Una de esas llamaradas alcanzó a golpear la pata del cabello, haciendo que este se descontrolara y aventara a Ark al suelo.


No había acabado de recuperarse cuando el profeta lo embistió, propinándole así un golpe en el rostro.


— Eres muy escurridizo, ya veo por que no te podían atrapar, si hubieran tenido un profeta Servil del fuego como yo, te hubieran alcanzado fácilmente.


Ark se levantó y tomó su espada listo para pelear.


— ¿Todavía quieres seguir?—  Suspiró—  No tengo fuerzas para esto, aquella oración gastó toda mi energía vital, por lo que te tendré que noquear rápidamente.


Sin previo aviso y en mitad de la conversación, una flecha cargada de poder penetrante y de una luz brillante paso zumbando al lado de ellos. Aquella flecha tras golpear algo iluminó todo el lugar, cegándolos como la varita de Lucy. Cuando el efecto cegador paso, Ark y el profeta se veían rodeados por varios soldados mientras que un Guardia Real les apuntaba con un hermoso arco alargado de color rojo y de aspecto semejante al de un dragón que expulsa fuego. Tenía cargada una flecha blanca, la cual era rodeada por una especie de energía blanca que se iba incrustando en una espiral, dando la impresión de que cargaba la flecha con algún poder.


Quien manejaba el arco era un hombre flaco y casi sin musculatura general, pues solo sus brazos se veían fuertes. Vestía una armadura ligera con el clásico color Vinotinto que tanto caracteriza el ejército del Reino. Su mirada era de una atención absoluta y no desviaba sus ojos de Ark y el profeta. En su cintura llevaba una pequeña daga con el mismo estilo de su arco. El cabello era clásico e igual a cualquier persona con la característica peculiar de ser blanco, aunque su rostro y mentón parecía ser un poco más afilado de lo normal.


— Ustedes dos han hecho un buen escándalo en este día y han atemorizado a las buenas personas de esta ciudad ¿podrían decirme el por que de sus acciones?—  Dijo el Guardia Real aun con el arco tensado preparándose para dispararles.


El profeta fue el primero en responder alzando sus manos.


— Lo siento, no era mi intención hacer tanto desorden, es que con mi amigo estábamos resolviendo unas cuentas pendientes que teníamos, prometo que no volverá a pasar.


— ¿Es eso verdad?—  Le preguntó a Ark aun sin bajar la guardia.


Ark no sabía qué responder, si decía que eso era mentira y que lo estaba persiguiendo para secuestrar, lo más probable que pasaría es que aquel profeta lo delataría diciendo que era un enemigo de Ornir y lo detendrían, por ende la opción más acertada que tenía a disposición era aceptar las palabras del profeta.


— Así es Guardia, simplemente no nos entendimos a la hora de pagar unas cosas, yo intente escaparme, pero mi amigo no me dejo.


— Bueno—  El guardia bajo el arco—  Si ese es el problema yo propongo una solución sencilla, como veo que no hirieron a ninguna persona y que el fuego que cayó del cielo no fue para nada poderoso.


El profeta hizo una mueca de disgusto tras el comentario tan hiriente a su orgullo por parte del Guardia.


— podrán solucionar sus problemas dialogando dentro de una celda todo el día. Soldados, llevenlos al calabozo de la comisaría y suéltenlos en la noche.


— Sí mi señor.


— Esperen, tengo unos amigos que podrían hablar con usted, no veo el motivo de la prisa—  Dijo el profeta nervioso mientras los soldados le ponían las esposas y se lo llevaban.


«Ya ves, eso sucede cuando en vez de utilizar el poder que te brindo, sales corriendo. Aunque no veo la situación tan mala, tendremos tiempo para estar juntos»


— No puede ser ¿Por que acabe así?—  Se quejó Ark como un niño chiquito.


Thoughts

  • chingolo

    Que el Creador conteste toda la rabia de Yuan con una sonrisa pesa más que cualquier pelea del capítulo. Por qué cuidar de otros también está en El eco del corazón, de Filodeacero.

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  • chingolo

    Ese Gallego habla de más, neta. Con lo chismoso que es, Yuan le saca todo lo de la carroza negra antes del relevo.

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  • novelaacuestas

    Otra serie del grupo que avanza por temporadas: DESAPARICION DE DULCE, donde Norma, Zoe y Sandra siguen una pista tras otra. Quien sigue a Yuan puede disfrutarla.

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  • novelaacuestas

    El Creador le dice hijo a Yuan en la pradera de flores blancas y esa misma noche aparece Maldini besando a sus críos en la puerta. Me da que el capítulo le pone delante un padre de verdad y uno de mentira, y el de mentira me asusta más por lo bien que le sale en casa.

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Yuan a paso lento recorría la ciudad, no sabía dónde estaba, ni para donde iba, un alma en pena que solo divagaba sin rumbo fijo. Su mente estaba cansada, vacía, sin vida. Anhelaba con todo su ser…

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