El narrador discutiendo consigo mismo en plena huida, justo cuando le reclaman que no sabe describir la pelea del bar, me hizo pensar en esas series que uno sigue en parte porque siente al que escribe sentado al lado. Apuesto a que a más de un lector esa interrupción le saca una risa en el peor momento para Ark y Yuan.
CAPITULO 19: HUYENDO DEL CAOS
No hay nada más aterrador que caminar bajo un manto de oscuridad del cual eres consciente plenamente, y sabes perfectamente que fueron tus acciones el motivo por el que llegaste allí. En la ciudad…
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El narrador discutiendo consigo mismo en plena huida, justo cuando le reclaman que no sabe describir la pelea del bar, me hizo pensar en esas series que uno sigue en parte porque siente al que escribe sentado al lado. Apuesto a que a más de un lector esa
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No hay nada más aterrador que caminar bajo un manto de oscuridad del cual eres consciente
plenamente, y sabes perfectamente que fueron tus acciones el motivo por el que llegaste allí.
En la ciudad de Timitry, esta sensación se veía muy palpable en cada persona que habitaba en
ella, pues era muy hipócrita saber que, aunque la ciudad siempre se encontraba iluminada, las
mentes y acciones de sus habitantes, se encontraban abarrotadas por la oscuridad de sus
propias almas.
Ark caminaba como una sombra invisible por sus calles, mientras que Yuan, desprendía una
cierta irritación por la aparente tranquilidad de su amigo.
—¿Qué fue todo eso?— Preguntó Yuan.
—¿Que cosa?— Responde Ark
—¿Por qué no las ayudaste?— Yuan agarra el hombro de Ark y hace que lo vea de frente.
—Ya te lo dije, el plan está completado.
—No es cierto, dijiste que antes de marcharnos, hablarías con Rebeca para...para...— Yuan
comenzaba a caer en cuenta de lo que verdaderamente quería hacer Ark, como su mejor
amigo, tenía alguna idea de lo que pasaba por su mente —Querías asesinarla... querías ser tú
quien le quitara la vida.
Ark suspira —Ella sabía sobre nosotros y si alguien la hubiera interrogado, habría dicho
quienes éramos, tal cual como sucedió.
—Ella te amaba y aun así pensabas asesinarla ¿Qué clase de héroe haría algo así?
—Ninguno.
—¿Entonces?
—Me estás confundiendo con uno, yo no soy eso.
Yuan se quedó congelado con esas palabras, las acciones y los motivos que Ark había
mostrado decían totalmente lo contrario. ¿Quién era este que tenía al frente? ¿Qué persona
sería capaz de querer matar a un ser que lo ama? Eso solo podía ser una sombra salida del
mismísimo infierno como lo era Lino Blanco. Y fue aquí donde nos demuestran quien era
verdaderamente bueno entre estos dos.
Incluso Canaly se veía horrorizada por la respuesta de Ark. Ninguno de sus anteriores dueños
había sido como él; Dartaron el grande, había sido un muchacho muy enmarcado por la
justicia social hace unos mil años, cuando ningún reino actual existía, Wilgot el gran maestro
de la espada, amaba incansablemente a su reino que, para los ojos del creador era justo sobre
las demás naciones que habían en ese tiempo, por ende le dio el poder para que defendiera a
su tierra de las invasiones de los reinos isleños en el oriente, de todos sus portadores, él fue el
que supo aprovechar el máximo poder de la espada, tanto así que llegó a pensar que era su
propia habilidad la que lo había llevado a la cima, despreciando de gran manera a Canaly. El
último de sus poseedores había sido el Conquistador Goten hace unos 250 años, cuando
Ahet- Mit apenas y era un reino formado solo por la provincia de Timitry, él era un chico
dulce y muy carismático, ganándose el amor de todo el pueblo que le dio el título de
conquistador continental, y si le preguntaras a Canaly, diría que fue el más especial de los
tres, él que más la hizo sentir amada, y eso es un gran decir ya que el Creador dispuso que
amara a sus portadores con todo su corazón.
Ahora tenía a Ark como su portador, él muchacho que menos esperaba que fuera el elegido
después de haber sido empuñada por esas tres leyendas de este mundo. Un chico insípido, sin
amor, sin devoción por algo, sin emoción, ni pasión, un chico que necesitaba dirección del
Creador para hacer medianamente lo correcto, porque ni siquiera lo hacía completamente
bien cuando se lo pedían. Una escoria que no era capaz de salvar a gente que lo amaba, un
malandro de La Hoja Marchita, un chiste en lo Espiritual porque a nadie le importaba, nadie
sabía de su existencia. Ark Ni siquiera se comparaba con los inicios de los otros tres que, al
comienzo de sus aventuras, siempre le daban a Canaly aires de convertirse en grandes héroes
con o sin su ayuda, en cambio Ark le traía aires de traición, de destrucción y de convertirse en
un gran villano si le dieran poder. Sin duda era el menos apto para llevarla en su espalda, pero
bueno, así son siempre los planes del Creador.
Ark siguió caminando cuando vio que Yuan se había quedado quieto por su respuesta —Iré a
buscar un lugar donde pasar la noche, tengo en mente el parque donde estuvimos la tarde en
que Rebeca fue a visitarnos junto a su hermana Chloe—
—Te sigo— Dijo Yuan con inconformismo en sus palabras, ya que de hecho, no lo quería
seguir.
Un silencio incómodo y una tensión palpable invadió su caminata. Ninguno de los dos quería
decir algo, era como si se hubieran vuelto dos desconocidos que caminan hacia el mismo
lugar.
Gritos y lamentos resonaban por toda la ciudad. Los rebeldes estaban haciendo de las suyas,
matando y acabando con toda resistencia por parte del ejército. Los quejidos de moribundos,
el sonido de ríos de sangre desbordándose por todos los lugares y la sensación de que
cualquier cosa podría pasar, traía como siempre, los recuerdos de Lino Blanco.
Canaly que notaba toda la tensión formada entre ellos, decide hablar con Ark suavemente.
«Ark, tengo una pregunta»
No le contestó nada
«Sentiste algo cuando viste morir a Rebeca»
—Creo que no—
Yuan lo mira raro, no sabía por qué decía eso después de no escucharlo hablar por casi media
hora.
Canaly se estremeció por la respuesta tan seca y directa que Ark le había dado. En todas las
aventuras que había tenido con sus anteriores portadores, las únicas veces que había
escuchado una respuesta así, era por parte de los villanos que derrotaba junto a su amado de
ese tiempo.
Al cabo de unos 20 minutos más, llegaron al parque donde pasaron la noche durmiendo en las
bancas más duras que existían, incluso el propio suelo era más blando que esas porquerías de
asientos
***
La hermosa mañana llegó después de una terrible noche de caos en la ciudad. Yuan fue el
primero en levantarse totalmente adolorido por la mala noche que había pasado en esa banca,
él se sobaba el cuello mientras se intentaba despertar completamente, a su lado se encontraba
Ark durmiendo como un bebe recostado sobre una cuna de oro.
—No entiendo cómo alguien como él puede dormir tan plácidamente después de todo lo que
paso—
Yuan observa a su alrededor y nota algo extraño, algunas personas con armas ensangrentadas
pasaban por el parque a toda prisa y apuradas, otras cargaban a sus amigos heridos por cortes
hacia algún árbol para hacerlos descansar.
—Ustedes malditos rebeldes vuelvan aquí— Gritó un Guardia Real que no vestía con
armadura, sino con la túnica de mago color Vinotinto, clásica de los profetas pertenecientes a
esta rama del ejercito - Agua hermosa que moras en mí, vuélvete afilada como una navaja y
atraviesa a mis enemigos con la rapidez de un río desbordado, corte dulce vuélveme guerrero.
Un rápido oleaje se dirige hacia los muchachos heridos como un corte diagonal que deseaba
destruir lo que quedaba de sus espaldas, de la nada sale de la pradera un espadachín que corta
en dos el agua deseosa de matar.
—Veo que los rebeldes no dejan de aparecer, ya he perdido la cuenta de cuántos de los que
llegan de la nada a impedir la muerte de sus compañeros he matado.
—Conmigo será la excepción— Contesta el tipo arrogantemente mientras preparaba su
espada para atacar.
—No te hagas tantas ilusiones chico— Se prepara para realizar su próxima oración.
El espadachín se pone analizar la situación, para encontrar alguna estrategia que lo haga
ganar "Es un profeta maestro del agua que tiene distancia sobre mí, claramente estoy en
desventaja"
El profeta lanza sus ataques igual que el primero; cortes de agua que intentaban acabar con su
enemigo de un tajo. El espadachín esquiva algunos y con los que no puede, utiliza su espada
para bloquearlos. Un ataque veloz como las avalanchas le hace perder el equilibrio, cayendo
así al suelo, pero rápidamente se levanta y se incorpora nuevamente a la pelea.
"No ganaré si no me acerco, tendré que encontrar el momento justo y adelantarme tan rápido
que no le de tiempo de reaccionar"
Fue así como hizo; después de que el profeta mandara sus oraciones, tuvo la oportunidad de
moverse por debajo de un corte de agua y con la fuerza de sus piernas, se impuso tan rápido
que al profeta no le dio tiempo ni siquiera de cubrirse, siendo cortado en dos sin mucho
preámbulo en la batalla.
El espadachín guardó su espada con aires de grandeza, para luego ver que Yuan estaba
mirándolo.
—¿Qué quieres?— Preguntó amenazantemente.
—Nada, yo y mi amigo ya nos íbamos- Yuan agarra de la capucha a Ark y lo hace caer al
suelo- Vámonos Ark, aquí ya comenzaron a matarse.
Ark todavía dormía mientras era arrastrado por Yuan que, al final termina desesperándose por
la tranquilidad de su amigo.
—¡Oye Ark ya levántate!
—Duerme un poco más, así evitamos desayunar algo— Contestó mientras bostezaba.
-Que miserable eres, yo hoy te invito- Saca de su túnica un pascal de plata.
Ark que apenas se estaba levantando del suelo, escucha el sonido del metal y le pregunta
—¿Como conseguiste aquel pascal?
—Digamos que Chloe me lo dio por amor.
—¿Se lo robaste?
—Nop, me lo dio como propina por haberla llevado a la muerte.
—No entiendo.
Yuan suspira —Me lo dio por haberla llevado a su casa en medio de la noche, por si no lo
sabes, alguien me pidió que llevara a dos lindas chicas a un lugar para asesinarlas.
—Ahhhh, ya entendí. Y ¿Qué tenía que ver que te lo diera por amor?
—Déjame ser romántico de vez en cuando.
Ambos avanzaron hacia la salida del parque, para luego recorrer las calles de la ciudad que
sorprendentemente se encontraban vacías; no habían borrachos en las calles, ni niños
merodeando por los rincones, ni prostitutas semi desnudas saliendo de casas, todo se veía
tranquilo, aunque esta tranquilidad no duró mucho, pues el sonido de una bomba retumbó por
todo el lugar, dibujando en el cielo de Timitry cortinas de humo gigantes que se levantaban y
cubrían todo.
—Creo que haber apagado la ciudad trajo un poco de desorden— Dijo Yuan observando el
cielo.
—Si, la verdad es que no pensé que la falta de luz podría hacer tantos estragos en una noche.
—Oye Ark, después de comer ¿Hacia dónde iremos?
—Creo que sería buena idea ir hacia el sur del reino, en la parte norte casi no hay nada, solo
Ornir y el puente que conecta a Ahet-Mit con el gran continente, y dudo que tu sepas más
idiomas aparte del que ya hablamos como para aventurarnos por allá.
—Tienes razón, entonces tomemos la avenida hacia The Uty y compremos por allí algo de
comer, no creo que cierren toda una avenida para investigar lo que sucedió ayer, sería
contraproducente sabiendo el estado en que se encuentra la ciudad, además dudo que esté
llena después de lo que hiciste.
Los dos caminan hacia dicha avenida, pero lo que no se esperaban, era que sus calles
estuvieran tan abarrotadas de gente que intentaban salir de la ciudad. Miles y miles de
carrozas se apañuscaban entre sí para poder andar por la enorme avenida que, sin duda, ante
esta situación se veía pequeña. Las personas se apretaban entre sí, dificultando enormemente
el paso y ayudando a que los ladrones pudieran robar más a gusto sin ser descubiertos.
—Y dijiste que estaba vacía.
—Bueno, no creí que la gente de Timitry fuera tan cobarde como para huir por un simple
asesinato.
Ark y Yuan todavía no comprendían del todo bien lo que verdaderamente estaba sucediendo
en la ciudad, el caos que los rebeldes estaban formando por todo el norte de Timitry, pues
pensaban que eran los bandidos generando el caos por el apagón de la noche.
Aparte de las personas, la avenida estaba llena de carteles que anunciaban la muerte del
gobernador y de una invasión sangrienta por parte de los enemigos de la corona. Repartidores
de periódicos gritaban a los cuatro vientos y a todo pulmón "Asesinan al gobernador en pleno
discurso. La luz lo trajo y la oscuridad se lo llevó. Compre lo más reciente, miles de rebeldes
entran y matan a todos los que vean"
Nuestras dos sombras caminaban por medio de la multitud con sus capuchas puestas para
generar miedo entre las personas y así los dejaran pasar más fácilmente.
—Mantente alerta Yuan, no vaya ser que nos roben como lo solían hacer en las fiestas de la
Hoja Marchita.
—Si tienes razón, todavía tengo malos recuerdos de lo que nos pasaba, siempre unos tipos de
manos suaves llegaban a robar sin que uno se diera cuenta.
—Pon un rostro serio para que no nos hagan nada.
Sus semblantes cambiaron de inmediato, ahora denotaban aún más terror y respeto, era como
ver demonios que caminando entre los mortales, y aunque sus rostros casi no se veían, las
personas que lograban ver algo de este solo observaban un disgusto generado por el hambre,
ya que lo único que deseaban estos dos, era probar un bocado de algo.
Caminaron sin interrupciones por la avenida, buscando con la mirada algún local para poder
comer, pero los dos sintieron algo. Una sensación que siempre los acompañaba en todo
momento cuando dormían en Lino Blanco
"Alguien nos está siguiendo" Pensaron saltando en ellos el instinto de supervivencia que
tanto habían formado en aquel gran bosque.
Ark voltea para ver a sus espaldas, más no vio nada fuera de lo común, solo personas
hablando e insultándose entre sí. Yuan hizo lo mismo, pero este si alcanzó a divisar entre las
multitudes, dos hombres con aspectos de mercenarios deteriorados por la experiencia. Yuan
entonces golpea a Ark con el codo, y con un movimiento de su cabeza señala la ubicación de
los hombres. Ark no voltea a ver, entendiendo de inmediato la situación en la que se
encontraban. Buscó entre los locales algún sitio decente donde ocultarse, pero solo vio bares
y bares, sin más que hacer, entran a uno con la intención de zafarse de sus aparentes
perseguidores.
Entraron en un local repleto de hombres bebiendo mientras tenían sobre sus piernas a mujeres
con poca ropa, y aunque por lo general Timitry siempre se encontraba de fiestas en lugares
como estos, este bar era la excepción; en vez de estar alegres y bailando, estaban tristes y
melancólicos, todos callados atentos a sus mesas o dejándose besar en el cuello por sus
mujeres, algunos bebían a borbotones como intentando olvidar las penas causadas por el día.
Sin duda algo grave les había sucedido.
—No puede ser que lo haya perdido todo en una sola noche- Un tipo puso sus manos en la
cabeza mientras observaba con impotencia la mesa.
—Mi familia...Mi familia...— Lloraba un tipo
Se sentaron en una mesa redonda semi escondida detrás de un grupo numeroso de aparentes
aventureros que, apenas los vieron, sintieron la gran necesidad de darles la mirada más
amenazante, fría, seca y aterradora posible, la cual era suficiente para hacer llorar a un niño
del miedo. Tenían sus armas regadas por todo su cuerpo; Dagas, espadas, hachas, flechas,
bastones proféticos y algunas flechas especiales que soltaban algunas chispas de color rojo.
Ark y Yuan no pidieron nada, solamente se quedaron observando la mesa sin molestar a
nadie.
—¿Crees que los habremos perdido?- Pregunto Ark
—Espero que si, esos tipos se veían aterradores- Contesto Yuan mientras su cuerpo temblaba.
Pero no fue así, aquellos mercenarios los habían visto entrar en aquel bar y los siguieron.
Dos tipos de contextura fuerte y entrenada aparecieron en la puerta. La sola presencia de
ellos, hizo que todos en el bar sintieran miedo por sus vidas, las mujeres dejaron de acortejar
a los hombres y se sentaron como delicadas damas que ven a su madre llegar. Los tipos que
bebían sin parar, dejaron sus lamentaciones y se empezaron a portar como hombres para que
no les hicieran nada. Los aventureros no podían sostener la mirada, sentían pánico de solo
verlos. El mercenario jefe (un hombre de unos 30 años que portaba en su cintura una espada
negra como la noche) Observo el lugar buscando a sus presas, las cuales vio escondidas
detrás de patéticos aventureros que se creían rudos solo por mostrar deliberadamente sus
armas entre las personas del bar.
Los mercenarios caminaron despacio hacia donde estaban Ark y Yuan, nadie se interponía en
su camino, incluso un borracho que andaba coqueteando con una mujer llego a tropezar con
ellos y los insultó sin verlos, pero cuando miro de quienes se trataban, simplemente pidió
perdón atemorizado como el cobarde que era y se apartó de ellos. Instantes después se
sentaron en la mesa de quienes buscaban.
—Venimos por parte de los comerciantes de Volto, ustedes intentaron matar a nuestra patrona
y encima se robaron algo que le pertenece— Habló el jefe con una voz tan filosa como una
espada
Todas las personas del bar voltearon a mirar qué sucedía, no podían perderse ni un solo
momento de aquella situación que estaban viviendo. Sus ojos estaban bien abiertos y su
curiosidad al pendiente de todo.
Ark y Yuan se quedaron callados.
—No hagan esto difícil, solo entreguen el colmillo y no les haremos nada.
En ese instante más mercenarios entraron al bar.
—No tienen oportunidad alguna si tratan de resistirse.
"¿Qué hago? Si intentamos escapar no dudaran en matarnos y no veo posible ninguna ruta de
escape, tendré que entregarles lo que me piden. ¡No!, sería muy estúpido hacerlo después de
todo lo que tuvimos que hacer para recuperarlo. Ni modo, tendremos que pelear."
Ark pellizca a Yuan debajo de la mesa.
"¿Que quieres ahora idiota? No ves que tus estupideces de: quiero recuperar el colmillo, no
podemos dejar que ninguna mala persona lo tenga, nos metieron en esto. Entrégaselo de una
maldita vez Ark."
Ark comienza a hacer números con su mano, el dos, el uno y nuevamente el dos.
"Él 2-1-2- Ahg, quieres escapar. Ni modo de convencerte de entregarlo, vamos pues."
Los mercenarios se quedaron confundidos observándolos, no se cruzaban ninguna palabra,
pero parecía ser que estuvieran conversando entre ellos sin la necesidad de hablar. El
compañero del jefe un tanto inseguro por aquello, comienza a mover lentamente su mano
derecha a su cintura para desenfundar una navaja. Pero todo cambió cuando ya finalizada la
supuesta conversación, Ark tira encima de la mesa el tan preciado colmillo.
—Me gusta que sean unos chicos listos— El jefe mueve lentamente su mano para tomar el
objeto que brillaba de color morado— No teníamos necesidad de pele....
Pero antes de que el mercenario tomará el colmillo, Ark agarra la cabeza de este y la golpea
salvajemente contra la mesa. Yuan sin quedarse atrás empuja la mesa haciendo que el otro
mercenario cayera al suelo.
Con la pequeña ventaja de tiempo que habían obtenido, Ark desenvaina su espada y
comienza una pelea contra los otros mercenarios que habían llegado, aunque ninguno murió,
ya que Ark no atacó con ánimos de matar, sino de huir después de lanzar sus golpes.
Entonces para efectos dramáticos, prácticos Y cómicos solo diré que las personas que estaban
fuera del bar, vieron como este era iluminado por destellos de luz roja, para luego observar
como un tipo musculoso era arrojado por una ventana, y seguidamente ver a dos tipos
saltando por la ventana ya rota y corriendo a toda velocidad por la avenida.
Oye escritor, solo di que no tienes la suficiente imaginación para describir el ambiente de una
pelea, nadie te va a juzgar.
Oigan a este, por que se como ambientar una pelea, es que llegue a la conclusión de que
esta escena quedaba perfecta para la trama.
En menos de nada ya se había formado una persecución en medio de las multitudes que eran
hechas a un lado por los fuertes mercenarios y los desafortunados cazadores. Cinco personas
seguían a Yuan y Ark ferozmente.
—No entiendo por qué no utilizaste el colmillo para hacer que nos obedeciera— Dijo Yuan
agitado mientras corría por su vida.
—La verdad es que no se me ocurrió— Respondió Ark casi sin poder hablar por la falta de
importancia que su cerebro le daba al habla, cuando lo único que necesitaba era que las
piernas del imbécil que dominaba, tuvieran el suficiente oxígeno para que funcionaran lo
mejor posible.
Uno de los mercenarios que los perseguían era un profeta de la tierra Santo, por lo que,
aprovechando su poder da la siguiente oración.
“Santa tierra creada por ti, te ruego como hijo que me ayudes a moldearla para que mi
enemigo tropiece y me quedé yo con la victoria”
Cientos de piedras arrancadas de las casas son arrojadas hacia sus víctimas, luego lacra y
moldea los caminos que Ark y Yuan recorrían con el objetivo de hacerlos caer o tropezar,
pero ellos con su gran habilidad de Parkour, saltaron huecos, trozos de tierra flotantes en el
aire, esquivaron piedras y se columpiaban con lo que tenían a su disposición, logrando así
imponerse ante todos los mercenarios que sufrían atravesando lo que su compañero profeta le
estaba causando al entorno.
Debido al gran espectáculo que la persecución estaba haciendo, algunos soldados que
patrullaban la zona, se dieron cuenta rápidamente de lo que sucedía por el crujir de grandes
rocas desprendiéndose de algo. Curiosos se acercaron donde sus orejas los guiaban, para ver
como siete tipos corrían a toda prisa por una avenida que se estaba desmoronando pedazo a
pedazo. Se unieron sin pérdida de tiempo a la persecución, no sin antes dar aviso de lo que
sucedía a sus demás camaradas, mediante el sonido agudo de un silbato.
Ark y Yuan corrieron sin descanso hasta los límites de la ciudad donde grandes caravanas,
carrozas y aventureros, se alistaban para salir de Timitry hacia el sur del Reino. Entre todos
ellos, se encontraba una chica blanca, de cabellos dorados y con rasgos no pertenecientes a
Ahet-Mit, alistando su caballo.
Sin tiempo para pensar en más opciones, Ark corre hacia donde la chica, haciéndola a un lado
bruscamente para subirse en el caballo, luego corta la soga que ataba el caballo al poste con
su espada e inicia a espolearlo. Yuan que estaba unos pasos atrás de Ark, toma de la cintura a
la joven y se sube al animal. El caballo al ver que le estaban exigiendo severamente que
corriera, arranca a toda prisa por un camino de tierra. La chica sin saber qué era lo que
sucedía, daba gritos sin sentidos a todo pulmón.
—Ahí van— Dijo el mercenario jefe con la nariz rota por el golpe que Ark le había dado
contra la mesa.
Cuando intentó correr junto a sus hombres detrás del caballo, fueron rodeados por un grupo
de soldados.
—Imbéciles, me están haciendo perder al objetivo— Desenvaina su espada y se pone en
postura para defenderse.
Más soldados fueron llegando listos para comenzar una evidente pelea, pero el Mercenario al
ver que eran tantos y que habían unos Guardias Reales entre ellos, deja caer su espada y pone
las manos en alto. Sus subordinados hacen lo mismo.
—Soy un Mercenario de comerciantes de Volto, déjenme ir—
Pero el oficial no le cree ni una sola palabra, sometiéndolo de rodillas —Pues bien, dile eso a
mi jefe— Lo esposa y se lo lleva.
Thoughts
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PermalinkPobre Yuan.
-
PermalinkTreinta y un minutos repartidos en dos días de comida. Ya había anotado que entregaban el colmillo y me ganó el 2-1-2.
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PermalinkEl narrador discutiendo consigo mismo en plena huida, justo cuando le reclaman que no sabe describir la pelea del bar, me hizo pensar en esas series que uno sigue en parte porque siente al que escribe sentado al lado. Apuesto a que a más de un lector esa interrupción le saca una risa en el peor momento para Ark y Yuan.
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PermalinkMirá, lo que más me pesa es Canaly haciendo la lista: Dartaron, Wilgot, Goten, y ahora este pibe que dice que no sintió nada viendo morir a Rebeca. Una espada obligada a amar a quien la lleva, cargando con alguien que no quiere a nadie. Yo apuesto a que el primero en quebrarse va a ser Yuan, que ya camina detrás de Ark sin ganas de seguirlo, y que Canaly lo va a ver venir antes que nadie.
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