CANCION DE LA PRISION
Presos en celdas hacinadas.
El tiempo se desliza como una sombra.
Masa de cuerpos aglutinados
en mismo lugar. Olor a culo y a sudor.
Las paredes susurran secretos,
historias de vidas perdidas,
cada ladrillo un suspiro,
cada grieta un llanto olvidado.
Miradas que se cruzan sin palabras,
deseos congelados en el aire.
El cielo es un lujo inalcanzable,
las estrellas, un mito lejano.
Los días se funden en el deseo de libertad,
la rutina se convierte en cadena.
Ríen y lloran los recuerdos,
en una danza de melancolía.
Las horas se arrastran como sombras,
la luz se fragmenta en perfiles grises.
El aire espeso y viciado,
cada respiro un desafío al destino.
Gritos ahogados en la penumbra,
entre humo de cigarrillos y droga.
La libertad se convierte en un sueño,
un espejismo que se desvanece.
Hay quienes llevan la esperanza,
en un rincón oscuro de su pecho.
Con ojos de fuego y alma de acero,
forjan su camino entre rejas.
Bailan las ilusiones en la mente,
como mariposas en un jardín marchito.
Esos instantes de lucidez,
un refugio en este mar de olvido.
Las celdas son cárceles de carne,
pero nunca de espíritu.
Los pensamientos, cohetes de libertad,
rompen el silencio, saltan la distancia.
Entre el hacinamiento, las risas,
las lágrimas trazan un río.
Cada ser humano un universo,
reducido a un rincón oscuro.
Las puertas cierran, pero no los sueños,
ni las esperanzas que brotan.
Como flores en la grieta del asfalto,
el anhelo de un mañana brillante.
Los corazones laten al unísono,
mientras el mundo gira a su alrededor.
En la noche hay estrellas, que no pueden verse
desde la oscuridad de la celda.
La vida persiste, a pesar de todo,
un susurro que nunca se apaga.
Presos en celdas hacinadas,
pero nunca prisioneros de sus sueños.
Maracaibo, 11/05/2025
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https://vkvideo.ru/video-231361250_456239122