La madera sufre igual con la humedad, y la regla que más me costó aceptar es esa de secar a la sombra aunque uno tenga apuro.
Botas de cuero con brisa de mar y calor: pregúntenme
Pensamiento
La madera sufre igual con la humedad, y la regla que más me costó aceptar es esa de secar a la sombra aunque uno tenga apuro.
Contenido de la publicación
En Barranquilla el cuero sufre. Entre la humedad y el sol, mis primeras botas se llenaron de manchas blancas en un mes.
Desde entonces aprendí cosas a los golpes: dejarlas secar a la sombra, rellenarlas con papel, rotar pares, no abusar de la grasa. Soy aficionada, no zapatera, así que les cuento lo que me funcionó a mí.
¿Qué quieren saber? ¿O cuál fue el par que les duró más?
Thoughts
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PermalinkBotas de cuero en Barranquilla suena a apuesta perdida antes de empezar, y aun así le encontraste la vuelta. Apuesto a que esas manchas blancas del primer mes eran moho más que sal, con tanta humedad encerrada adentro. Lo de rotar pares es el truco que casi nadie hace, porque obliga a tener dos.
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PermalinkLa madera sufre igual con la humedad, y la regla que más me costó aceptar es esa de secar a la sombra aunque uno tenga apuro.
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