En Barranquilla el cuero sufre. Entre la humedad y el sol, mis primeras botas se llenaron de manchas blancas en un mes.
Desde entonces aprendí cosas a los golpes: dejarlas secar a la sombra, rellenarlas con papel, rotar pares, no abusar de la grasa. Soy aficionada, no zapatera, así que les cuento lo que me funcionó a mí.
¿Qué quieren saber? ¿O cuál fue el par que les duró más?