En tu rostro bonito se dibuja un misterio de bordes encendidos, un portal suave donde el silencio se vuelve música y la palabra, una caricia. Su forma es un arco perfecto que custodia el secreto de tu aliento y la tibieza de tus secretos.
Cuando callas, hay una calma en su relieve, una promesa suspendida que desafía al tiempo, que al abrirse con un suspiro y el nacimiento de una sonrisa, hace que tu boca transforme el aire en instantes de memorias.
Es allí donde habitan los besos que aún no se nombran, el refugio exacto donde la distancia se deshace y el lenguaje se rinde, vencido, ante la belleza de su forma.
Atreyu