Author! Author! parte de un hombre que, en teoría, sabe perfectamente cómo construir una historia, pero que no tiene la menor idea de cómo ordenar la suya. Ivan Travalian es un dramaturgo neurótico que está a punto de estrenar una obra en Broadway mientras su vida personal empieza a desarmarse. Su esposa lo abandona y él termina quedándose a cargo de cinco chicos, varios de los cuales ni siquiera son biológicamente suyos.
Y ahí aparece para mí el verdadero corazón de la película: La responsabilidad y lo que significa realmente hacerse cargo de alguien. Ivan puede ser brillante escribiendo, puede desenvolverse dentro del caos creativo y dedicar toda su energía a conseguir que una obra funcione, pero cuando ese mismo caos aparece dentro de su casa ya no existe un guion que pueda corregir.
Hay algo bastante lindo en ese contraste entre Broadway y la familia. En el teatro todo puede reescribirse. Si una escena no funciona, se modifica. Si un diálogo está mal, se cambia. Si el público no responde, se vuelve a trabajar. Ivan vive dentro de un mundo donde prácticamente todo puede corregirse antes del estreno.
La vida no funciona así.
Los chicos necesitan respuestas ahora. Hay que cocinar, llevarlos de un lado a otro, escucharlos, contenerlos. No existe una segunda función en la que pueda corregir aquello que hizo mal durante la primera. Y eso obliga a Ivan a enfrentarse con algo para lo que su talento como escritor no necesariamente sirve: Estar presente.
La película gira justamente alrededor de esa contradicción. Ivan tiene que aprender a ser padre prácticamente mientras intenta aprender a ordenar su propia vida. Y lo interesante es que esos chicos tampoco aparecen simplemente como una carga que impide que el protagonista persiga sus sueños. Lentamente empiezan a convertirse en aquello que le da una estructura emocional cuando todo lo demás parece desarmarse.
Porque Gloria puede irse.
La obra puede fracasar.
Broadway puede rechazarlo.
Pero los chicos siguen estando ahí.
Y él también tiene que decidir si va a estar.
Eso vuelve especialmente importante que varios ni siquiera sean hijos biológicos de Ivan. La película podría haber utilizado eso como una excusa perfecta para que el personaje dijera “no me corresponde”. Pero hace exactamente lo contrario. La paternidad aparece menos relacionada con la sangre que con la decisión cotidiana de quedarse.
Ser padre no es simplemente haber tenido hijos. Es hacerse cargo cuando sería muchísimo más fácil irse.
Y Pacino funciona muy bien precisamente porque aparece en un registro bastante distinto al que solemos asociar con él. Ivan es ansioso, desbordado, inseguro, por momentos completamente superado por aquello que ocurre alrededor. Puede ser brillante creativamente y, al mismo tiempo, bastante torpe emocionalmente.
Hay gritos y explosiones porque sigue siendo Pacino, pero acá nacen muchas veces del agotamiento cotidiano. No estamos viendo el control helado de Michael Corleone ni la amenaza de algunos de sus personajes más famosos. Estamos viendo a un tipo intentando escribir mientras cinco chicos necesitan algo de él.
Y eso también permite ver algo muy cálido en Pacino.
Su personaje puede equivocarse, frustrarse y querer escapar por momentos, pero existe un cariño genuino detrás de todo ese caos. Ivan no se convierte de golpe en el padre perfecto porque su esposa desaparece. Tiene que aprender a cuidar mientras también está aprendiendo qué significa cuidar.
La película tampoco intenta convertirlo automáticamente en un padre ejemplar. Hay egoísmo, frustración y una tendencia permanente a esconderse detrás del trabajo y del talento. Ivan sabe escribir sobre personas y emociones, pero eso no significa necesariamente que sepa manejar las propias.
Y esa contradicción me parece de las mejores ideas de Author! Author!.
Un escritor vive observando personas.
Construye relaciones.
Escribe conflictos.
Decide qué debería decir alguien en el momento exacto.
Puede incluso encontrar la frase perfecta para explicar un sentimiento.
Pero después vuelve a su casa y descubre que entender dramáticamente una emoción no significa saber vivirla.
Ahí también entra Alice. Porque mientras Gloria representa en buena medida una vida familiar que se está descomponiendo, Alice parece ofrecerle otra posibilidad. Pero la película no puede resolverse simplemente encontrándole una nueva pareja a Ivan, porque ese nunca fue realmente el problema.
Ivan primero tiene que descubrir qué clase de vida quiere sostener él.
Y eso significa aceptar que no todas las partes de su existencia pueden organizarse alrededor de su carrera.
El título mismo termina siendo bastante interesante desde ahí. Author! Author! remite al reconocimiento del escritor, al aplauso, al momento en el que alguien desde el público reconoce quién creó aquello que acaba de ver.
Ivan quiere ser autor.
Quiere que su obra funcione.
Quiere ese reconocimiento.
Pero mientras persigue la posibilidad de ser reconocido como autor sobre un escenario, hay cinco chicos en su casa que necesitan algo bastante menos glamoroso:
que sea Ivan.
No el dramaturgo.
No el artista.
No el tipo que algún día puede recibir una ovación.
Él.
Y quizás ahí esté el crecimiento del personaje. No en abandonar su vocación ni en decidir que el trabajo ya no importa. La película tampoco plantea una oposición tan sencilla entre carrera y familia. Ivan sigue queriendo que su obra funcione y tiene derecho a quererlo.
El problema aparece cuando el talento se convierte en refugio.
Cuando ser bueno en algo permite evitar aquello en lo que uno se siente completamente perdido.
Por eso la idea que sostenía nuestra lectura original me sigue pareciendo la mejor manera de entender la película:
Madurar implica dejar de esconderse detrás del talento y aprender a estar presente en la propia vida.
Porque hay una diferencia enorme entre proveer y estar.
Entre cumplir y acompañar.
Entre asumir formalmente una responsabilidad y hacer que alguien sienta que puede contar con vos.
Ivan empieza la película intentando evitar que su obra se desarme mientras prácticamente todo lo demás se le cae alrededor. Y lentamente descubre que quizás estaba poniendo toda su energía en aquello que sabía controlar precisamente porque no sabía qué hacer con aquello que no podía controlar.
Eso hace que Author! Author! sea bastante más melancólica de lo que parece detrás de su estructura de comedia familiar. Hay algo doloroso en un hombre que de repente descubre que la vida que creía tener armada nunca estuvo tan firme como pensaba.
Pero también hay algo profundamente optimista. Porque cuando todo se desarma, Ivan tiene la posibilidad de decidir qué conserva.
Y elige a los chicos, no porque sea fácil, no porque mágicamente haya aprendido a ser padre.
Sino porque empieza a comprender que una familia quizás no sea aquello que permanece unido automáticamente, sino aquello que uno decide seguir sosteniendo incluso después de que la estructura original se rompe.
Por eso Author! Author! no termina siendo solamente una película sobre un dramaturgo tratando de estrenar una obra. Es una película sobre alguien que sabe escribir perfectamente qué deberían hacer sus personajes, pero tiene que aprender algo muchísimo más difícil:
qué hacer él cuando nadie escribió el próximo acto.