Mis ojos aún parpadean,
mi corazón aún late
junto al tuyo.
Aún somos, aún estamos.
Tu vida finita aún te pertenece.
Tu vida eterna
aún no la descubriste.
Regálame una sonrisa
que acaricie mi alma.
Regálame una canción
que arrulle mis sueños.
Regálame eternidad.
Vale Fischer
10-8-2001