Aún hoy, de vez en cuando,
escucho aquella vieja canción.
Aún hoy, de vez en cuando,
releo aquel viejo libro.
Aún hoy, de vez en cuando,
al despertar preparo dos tazas de café,
aunque sé que una es suficiente.
Aún hoy, de vez en cuando,
por las noches visito aquel parquecito
y me siento en aquella vieja banca,
frente al columpio.
Aún hoy, siempre,
puedo verte ahí...