Aquella alma ahogada en una honestidad que mató con unas palabras a aquel ser que decía amarla.
Culpabilidad, eso siente aquel ser humano cuando en su desesperación trata de recuperar aquella persona que algún día fue su refugio y ahora es su cárcel de ilusiones.
Refugio o cárcel de ilusiones, no sé, aunque duele lastimar y ser lastimado.
Irónicamente, el ser humano entiende ambas partes, aunque su alma luche por ser correcta.
Miedo tiene el autor inseguro al no saber qué hacer o, bueno, cobardía.
¡Cobarde! grita el alma al ser humano.
El ser humano levanta el arma y dispara palabras de sinceridad, dejando un herido más en el camino de ilusiones.
Innumerables cuerpos tirados en el suelo son aquellos que murieron por ilusiones y honestidad bruta.
Es decir que el ser humano es un asesino y el alma una ilusa.
Iangby