Amarte sin devorarte
Dicen que la mantis ama de una forma extraña, se entrega al encuentro sin saber si sobrevivirá a él, como si la naturaleza hubiese escrito que hasta el deseo más profundo
puede confundirse con la despedida.
Hay algo en las mantis que me recuerda a nosotros, esa extraña manera que tiene la naturaleza de confundir el amor con la muerte,
como si amar profundamente fuera también aprender a desaparecer en alguien.
Y si amaras como la mantis, quisiera que, después de aquel último beso, no quedara de mí nada que el tiempo pudiera reclamar,
que me llevaras dentro de ti, no como una ausencia, sino como una parte de tu existencia.