Hoy me toca decirte adiós, y créeme que no es porque haya dejado de amarte. A veces el amor existe, pero no es suficiente para que dos personas puedan caminar juntas por el mismo camino.
Te amo, pero también he comprendido que tenemos muy poco en común, que queremos cosas diferentes y que, aunque intentemos acercarnos, siempre terminamos sintiendo que estamos viviendo historias distintas.
No quiero despedirme con rencor ni con reproches. Prefiero quedarme con los momentos bonitos, con lo que aprendí de ti y con todo aquello que alguna vez nos hizo felices.
Quizás nuestro error no fue amarnos, sino intentar construir juntos una vida para la que nuestros corazones no estaban caminando en la misma dirección.
Me duele soltarte, porque una parte de mí quisiera seguir intentando. Pero también sé que amar a alguien significa, a veces, tener el valor de dejarlo ir cuando quedarse solo nos hace más daño.
Te deseo una vida hermosa, llena de aquello que buscas y mereces. Y aunque nuestros caminos se separen, siempre habrá un lugar en mi corazón donde guardaré lo que fuimos.
Adiós, amor. No me voy porque no te quiera… me voy porque entendí que también debo aprender a quererme a mí misma.