Últimamente noto la velocidad, la rapidez, el mentado "sentido de urgencia" de las personas.
Todos tenemos prisa, tan apurados queriendo terminar con todo, como si algo nos acechara.
Quizá un monstruo.
Lleno de miedo, ansiedad y encafeinados.
Veo, atiendo, interactúo, todo con rapidez. El monstruo se queda.
De prisa, uno tras otro, todo debe ser rápido, asertivo, veloz y directo. Hay días que se siente que, si me demoro un milisegundo, el día de la persona se retrasa, por lo tanto el mío. Un problema mas a resolver.
Todos vivimos apurados, como si fuéramos tarde alguna parte. Como si de una emergencia se tratara. Necesito hacer esto rápido para que termine el día, llegar a casa rápido, comer rápido, dormir rápido. Todo con urgencia para que termine el día y volver a repetir la rutina al día siguiente, y al día siguiente, y el que sigue, sigue y sigue...
Apúrate o no llegaras...A dónde? No lo se, solo quiero que todos se apuren para irme...A dónde? No lo se, si ni en casa quiero estar, pero a donde vaya todos se tienen que apurar, si no nunca llegaré...aunque no sepa a donde, porque al final del día...el monstruo sigue ahí.