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About Fate — A veces llegar tarde es llegar justo a tiempo

rodrigosegade1000
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About Fate es una comedia romántica que no intenta esconder demasiado aquello que quiere ser. Desde el comienzo juega con coincidencias, encuentros improbables y la idea de que dos personas pueden…

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mcastro71

Mucha gente dice que tenía que pasar justo cuando ya no hay nada que arreglar, home. Sirve para dormir esa noche. Antes de que pase, no se lo he oído decir a nadie.

Mucha gente dice que tenía que pasar justo cuando ya no hay nada que arreglar, home. Sirve para dormir esa noche. Antes de que pase, no se lo he oído decir a nadie.

Contenido de la publicación

About Fate es una comedia romántica que no intenta esconder demasiado aquello que quiere ser. Desde el comienzo juega con coincidencias, encuentros improbables y la idea de que dos personas pueden estar viviendo vidas completamente equivocadas hasta que, casi por accidente, terminan cruzándose.

Y aunque no inventa nada nuevo dentro del género, funciona porque entiende algo bastante básico de las buenas comedias románticas: no alcanza con que dos personas se gusten; primero tenemos que sentir que cada una estaba esperando algo que todavía no sabía nombrar.

Margot y Griffin, en principio, no parecen dos personas destinadas a encontrarse. Cada uno tiene su pareja, sus planes y una idea bastante clara de cómo debería verse su futuro. Pero cuanto más avanza la película, más evidente se vuelve que ambos están intentando encajar en vidas que ya no terminan de representar quiénes son realmente. Ninguno está completamente roto ni viviendo una tragedia; simplemente existe una pequeña distancia entre la vida que imaginaban para sí mismos y la que realmente están viviendo. Y a veces esa distancia alcanza para empezar a sentir que algo no termina de cerrar.

Ahí entra el destino. No como una fuerza mística demasiado complicada, sino como una acumulación de pequeñas equivocaciones, casualidades y decisiones que terminan poniéndolos en el mismo lugar. Y me gusta esa idea porque muchas veces hablamos del destino como si fuera algo enorme, casi sobrenatural, cuando en realidad puede sentirse mucho más cotidiano: una dirección mal anotada, llegar tarde, tocar una puerta equivocada, aceptar una invitación que normalmente rechazaríamos o cruzarnos con alguien en un momento donde no esperábamos conocer a nadie.

Cosas mínimas que, mientras ocurren, parecen irrelevantes.

Y después cambian todo.

Por eso About Fate funciona mejor cuando se apoya en esa sensación de que la vida puede desviarse por detalles ridículos. La película quiere que creamos que Margot y Griffin tenían que encontrarse, pero no necesariamente porque el universo haya escrito sus nombres uno al lado del otro, sino porque los dos llegan a ese encuentro en un momento donde sus propias vidas ya estaban empezando a hacer ruido. El destino puede abrir la puerta, pero si ellos no estuvieran preparados para mirar hacia otro lado, probablemente esa puerta no significaría nada.

Emma Roberts funciona muy bien dentro de ese registro porque Margot tiene algo ansioso, romántico e impulsivo que encaja perfecto con una película donde prácticamente todo puede salir mal antes de salir bien. Ella quiere que las cosas funcionen, quiere que su relación tenga cierta forma y muchas veces parece más enamorada de cómo debería verse su vida que de la vida que realmente está viviendo. Y creo que ahí hay algo bastante reconocible.

A veces no estamos enamorados únicamente de una persona. También estamos enamorados de una idea.

  • De cómo imaginábamos una relación.

  • De la historia que queríamos contar sobre nosotros mismos.

  • Del momento donde todo finalmente encaja.

Y dejar ir esa imagen puede ser más difícil que dejar ir a la persona en sí.

Griffin está en un lugar parecido, aunque su manera de procesarlo sea mucho más tranquila. Thomas Mann lo interpreta como alguien que se deja llevar por los acontecimientos hasta que empieza a darse cuenta de que quizás la vida que tenía planeada no era realmente la que quería. No necesita una gran revelación para cambiar; le alcanza con empezar a sentirse más cómodo siendo él mismo al lado de alguien que no formaba parte de ningún plan.

Eso hace que la química entre ellos funcione desde un lugar bastante clásico. Margot empuja, Griffin acompaña; ella habla demasiado, él observa un poco más. Pero lo importante es que cuando están juntos se sienten menos atrapados por las versiones de sí mismos que venían intentando sostener. Y eso, para mí, es lo más romántico de la película.

No que sean almas gemelas. Sino que juntos parecen un poco más sinceros.

La comedia también juega mucho con la incomodidad, con fingir cosas, con mantener apariencias y con situaciones donde los dos tienen que improvisar constantemente. Y eso termina sirviendo bastante bien para el tema central, porque mientras más tienen que actuar frente a los demás, más empiezan a mostrarse de verdad entre ellos. Hay algo bastante lindo en esa contradicción: una relación genuina empieza mientras están interpretando otra cosa.

Quizás por eso el romance resulta creíble dentro de una historia tan improbable. La película sabe que las coincidencias son enormes, pero en lugar de intentar esconderlas las convierte en parte de su identidad. Estamos en una comedia romántica. El destino puede tomarse algunas libertades. Y está bien.

También me gusta que la película tenga una relación bastante clara con las comedias románticas clásicas. Hay algo de esas historias donde la ciudad, la época del año y las coincidencias funcionan casi como personajes. La nieve, las luces, las reuniones familiares, los espacios decorados y esa sensación de que durante las fiestas todo adquiere un peso emocional un poco más grande. About Fate no busca cinismo y creo que eso le juega a favor.

Muchas comedias románticas actuales parecen sentir la necesidad de reírse de sus propias convenciones, como si tuvieran que pedir disculpas por querer ser románticas. About Fate no demasiado. Abraza bastante la fantasía del género. Cree en las coincidencias, en los encuentros improbables y en esa idea de que quizás estamos a una decisión equivocada de encontrarnos con algo mejor.

Sí, puede ser ingenuo.

Pero las comedias románticas necesitan un poco de ingenuidad.

El problema es que, por momentos, la película depende demasiado de esa estructura. Hay situaciones que existen solamente porque la trama necesita empujar a los personajes hacia el siguiente encuentro, malentendidos que podrían resolverse antes y decisiones que funcionan más como mecanismos del género que como comportamientos completamente naturales. Pero tampoco creo que eso destruya la película porque su fortaleza nunca está en sorprendernos.

Sabemos bastante rápido hacia dónde va.

La pregunta no es si Margot y Griffin van a terminar sintiendo algo.

La pregunta es cuánto van a tardar en admitir que las vidas que tenían planeadas ya no les alcanzaban.

Y ahí aparece para mí la mejor idea de About Fate. Muchas veces pensamos que tomar la decisión correcta significa seguir el plan: cumplir con aquello que dijimos que íbamos a hacer, llegar a tiempo, estar con la persona que elegimos, sostener la vida que empezamos a construir. Pero a veces crecer también significa aceptar que haber elegido algo no nos obliga a seguir eligiéndolo para siempre.

  • Podemos cambiar de opinión.

  • Podemos descubrir algo nuevo sobre nosotros mismos.

  • Podemos admitir que aquello que parecía perfecto desde afuera no se siente igual desde adentro.

Y eso no necesariamente significa que todo lo anterior haya sido un error.

Simplemente significa que ya no somos exactamente la misma persona que tomó aquella primera decisión.

Creo que por eso el destino de la película funciona mejor cuando no lo pensamos como una fuerza mágica que controla cada movimiento. Tal vez el destino sea simplemente eso: las posibilidades que aparecen cuando dejamos de insistir con una vida que ya no nos queda bien. Margot y Griffin se encuentran porque una cadena absurda de acontecimientos los pone frente a frente, sí, pero el encuentro sólo importa porque ambos estaban preparados, aunque todavía no lo supieran, para mirar su vida desde otro lugar.

Si se hubieran cruzado un año antes, quizás no habría pasado nada.

Si se hubieran conocido de otra manera, tal vez tampoco.

Y eso es algo que me gusta pensar sobre muchas relaciones: no alcanza con encontrar a alguien. También importa cuándo lo encontramos.

Porque hay personas que llegan cuando todavía no sabemos qué hacer con ellas. Otras aparecen cuando estamos mirando para otro lado. Y algunas llegan justo cuando una parte de nosotros ya estaba preparada para cambiar.

Por eso el título me parece bastante acertado. About Fate no trata solamente del destino como algo romántico; también habla de nuestra necesidad de pensar que ciertas cosas tenían que pasar. Que aquel error tenía un sentido. Que haber llegado tarde terminó llevándonos al lugar correcto. Que esa puerta equivocada, esa ruptura o ese plan que salió mal era parte de algo que todavía no entendíamos.

Quizás sea una forma de ordenar el caos. Porque la vida real rara vez nos explica por qué ocurrió algo. Somos nosotros los que, después, conectamos los puntos y decimos: “Tenía que pasar.”

Tal vez no tenía que pasar.

Tal vez simplemente pasó.

Pero eso no vuelve menos importante aquello que encontramos después.

About Fate no es una comedia romántica extraordinaria ni necesita serlo. Es predecible, bastante cómoda dentro de las reglas del género y por momentos demasiado dependiente de coincidencias. Pero tiene carisma, una pareja que funciona y una idea central sencilla que me gusta mucho: a veces aquello que parece desviarnos del camino termina mostrándonos que el camino que habíamos elegido no era el único posible.

Y quizás por eso perderse no siempre sea algo malo.

A veces uno se pierde porque tomó la calle equivocada.

Y otras veces porque finalmente estaba listo para llegar a otro lugar.

Thoughts

  • filologo_terco

    El inglés «fate» viene de «fatum», lo dicho, de «fari», hablar. Por eso me gusta que la reseña termine justo ahí: el destino como algo que se dice después, cuando uno conecta los puntos. El título ya traía esa idea adentro, pe.

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  • pjimenez77

    La película cuenta todo desde los dos que se encuentran. A las parejas que dejan atrás nadie les dice que era el destino, chamo: a ellos les toca la puerta equivocada sin la parte bonita.

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  • por_tras_do_veu

    La diferencia no es pequeña. Una cosa es creer que todo estaba escrito. Otra es creer que la vida sin plan puede tener sentido retroactivamente. La película dice: lo imprevisto puede volverse lo inevitable si lo miramos bien. Eso no es destino. Eso es un acto de generosidad con tu propia historia.

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  • mcastro71

    Mucha gente dice que tenía que pasar justo cuando ya no hay nada que arreglar, home. Sirve para dormir esa noche. Antes de que pase, no se lo he oído decir a nadie.

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  • Loquellevodentro

    definitivamente cierto

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  • Ovid

    La dirección mal anotada y la puerta equivocada me hacen pensar que casi todas las historias de parejas que uno escucha empiezan con un error de ese tamaño, nunca con uno grande. Apuesto a que en un reto de 365 películas esa idea todavía va a volver varias veces. Gracias por seguir con él, ya van 146!

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  • TerminosClaros

    Al final la reseña cambia de tesis sin avisar, y me parece su mejor jugada. Arriba el destino es la cadena de casualidades que pone a Margot y Griffin frente a frente; abajo es el relato que armamos después para que lo que pasó tenga sentido. Son dos cosas muy diferentes: una ocurre en el mundo y la otra en la cabeza del que cuenta, y la comedia romántica vive de mezclarlas a propósito. Yo me quedo con la segunda, que es la que la película nunca se anima a decir.

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