De día, una sonrisa,
un cuerpo lleno de fuerza,
una mirada de amor
y palabras llenas de esperanza
disfrazadas de felicidad.
De noche,
bajones emocionales,
ruidos en la cabeza,
tristeza,
dolores y cuestionamientos.
Escucho llantos a las 00:00
de una mujer que lo da todo
día tras día.
Para mí, una heroína.
Me gusta verla brillar,
pero me duele verla triste.
Ella se merece más.
Ella se merece vivir en paz.
Está cansada, lo sé.
Vive destrozada,
con el alma cortada.
Vive aferrada al mañana,
a ese día en que todos
ya no la necesitemos.
Pero ya está cansada de vivir,
de no conseguir ni dos pesos.
La vida duele, sí,
pero duele más
cuando se te va
y tienes que seguir
hasta que ya no quede nada
y tu cuerpo sea cenizas.
Cenizas que pueden significar algo:
amor,
comprensión
y mejora.
Puede ser una flor marchitándose,
o un árbol que perdió todas sus hojas.
Solo estás ahí,
esperando tu final.
Pero siempre habrá alguien
que quiera abrazarte.
Espero poder verte
y llevarte a un lugar
donde ya no llores
y solo vivas.
La vida que siempre quisiste.