Te quería escribir algo solo porque salieras del escondite. A veces se necesita un empujón.
Att: Una amiga.
Te quería escribir algo solo porque salieras del escondite. A veces se necesita un empujón. Att: Una amiga.
Te quería escribir algo solo porque salieras del escondite. A veces se necesita un empujón.
Att: Una amiga.
Nunca disfruté jugar a las escondidas, pero ahora solo me encuentro en un constante escondite.
Me escondo para que nadie me vea, pero también me escondo para evitar preguntas.
Me oculto para que nadie me juzgue y me oculto para desaparecer.
Me escondo para que nadie me regañe; asimismo, me escondo para no mostrar lo que siento.
Me oculto para no ver miradas confusas y me oculto para desahogarme.
Me escondo porque me duele; igualmente, me escondo porque me cuesta estar bien.
Me oculto porque estoy roto y me oculto porque no me tienen paciencia.
Me escondo para no escuchar palabras que me hieran, así como me escondo para que no me vean llorar.
Al final, me escondo porque nadie me entiende y tal vez nunca lo harán.
Lo que queda es la frase del final. Esconderse de las preguntas o de los regaños todavía tiene vuelta atrás. Pero cuando ya diste por hecho que nadie te va a entender, el escondite deja de ser refugio y pasa a ser domicilio. ¿Tienes más textos por acá?
Eso
Suena como que lo que más duele es todo lo que esto se llevó por el camino. Tiempo que no vuelve.
La diferencia entre las escondidas de la infancia y esto es que ahí alguien eventualmente te encuentra. Acá uno ya sabe que se queda.
La diferencia entre jugar a las escondidas y esto. Gracias por compartir.
Los primeros renglones dicen todo. Uno reconoce el momento exacto en que la calma se rompe.
Uf.
El que dice que lo que duele es lo que deja huella. ¡Esto quedó!
Te quería escribir algo solo porque salieras del escondite. A veces se necesita un empujón.
Att: Una amiga.
Esperar a que algo termine para poder confiar en ello. Yo llevo dos años esperando que una historia mía siga sola y ahí sigue, a medias. Entiendo el escondite.
Hoy llegué y no te vi, entonces el vacío de pecho me recordó que ya no te tengo. Miré el calendario para solo rememorar los días que ya no estamos juntos. Tu fantasma me persigue en mi memoria y en…
Nada mejor que fingir estar bien cuando por dentro estás hecho pedazos. Habita una desolación muda, una falta de coraje para ponerle palabras al desastre.
Odio que te hayas ido sin despedirte, pero te odio más por dejarme aquí solo y sin ninguna instrucción.
Hoy no quiero ser fuerte, hoy quiero llorar hasta quedar sin lágrimas, poder desahogarme y sentir que me quito un peso de encima, pues es agotador.
Me perdí en el sendero de la cordura y solo encuentro maleza y espinas que me hieren. Sin embargo, a veces quiero salir y otras veces quedarme.
¿Te acuerdas cuando la cantamos juntos?
Aún recuerdo la noche que volvimos a hablar después de nuestra primera discusión. Me estabas acompañando a mi paradero. Yo estaba nerviosa. ¿Cómo tenía que actuar?
No sé qué me pasa.
Nunca disfruté jugar a las escondidas, pero ahora solo me encuentro en un constante escondite.