Me entrego al precipicio para demostrar mi punto, me someto a la vida ingrata, convivo con la mierda y mi razón es cada vez mayor. Pero el subsuelo es peligroso y no es fácil salir. El precio de bajar es costoso pero aumenta mi consciencia al subir. Temo verter mi contenido fino y refinado en un recipiente vacío, en un frasco estéril.
Mi mente en constante juicio, la contradicción permanente en "vivir la vida" o permanecer sobrio. "Solo tienes diecinueve", "Disfruta la adolescencia". ¿Pero qué es vivir? ¿Qué es ser adolescente? Para ustedes vivir es entregarse a los placeres y a las pasiones, seguir el sentido común de la sociedad, una sociedad enferma.
Los bienes materiales y una buena economía no es felicidad. La cantidad de propiedades no equivale a ser feliz. No los considero vivos, no los considero humanos. Son animales para mí.
Lo único que nos distingue de los animales es nuestra capacidad de razonar. No los veo haciéndose las preguntas que yo sí me hago. ¿No tienen tiempo? ¿O están aterrados de sus propios pensamientos? Viven distraídos, con música en la ducha y podcasts en las caminatas. Temo no poder imitarlos, mis pensamientos son más densos que cualquier melodía. Su profunda amnesia no los deja abrir los ojos. Por más agradable y cómodo que sea dormir en la peste, deben emanciparse de la mugre. Pero nos acostumbramos tanto a ella, que olvidamos la sencillez de la vida bella.