Disfraz
Damian ha guardado la fantasía de dejarse llevar durante días, sin saber cómo pedirlo. Loures no necesita que lo pida: lo sabe, y decide vestirlo de decisión desde el momento en que le ofrece la correa. Una fiesta de Halloween, un heredero que cree que todo se compra, y una tensión que no deja de escalar los llevan de vuelta al único lugar donde las máscaras —las de cuero y las otras— terminan cayendo del todo. Una noche de control, deseo y reciprocidad, contada en tres actos: el juego, la exhibición y la entrega.
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Acto I
Los días siguientes, Damian se descubrió reprimiendo cualquier impulso de escribirle. Aquella noche había ido más lejos de lo que hubiera imaginado posible, y todavía cargaba con el placer…
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Acto II
Damian no podía pensar con claridad. No sabía si quería, no lo había pensado del todo; en ese momento la posibilidad de quedarse ni siquiera se le había planteado, ni llegaba a formularla como…
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Acto III
Llegaron al departamento. Él abrió la puerta con la llave que ella misma le había dado horas antes, sin saber todavía, en ese momento, para qué. Entraron.