Solo el que tiene el intelecto necesario para cruzar la puerta lo hará. Las industrias hoy en día solo buscan el endulcorante obsoleto de la juventud mal versada donde el acoso, la humillación y la vulgaridad sexual son premiadas con las firmas cinematográficas.
¿Qué tanto puede resistir la mente de un ser humano antes de fragmentarse ante la realidad sin filtros?