Espero en la estación, anhelando que el autobús llegue a por mí.
No importa el clima.
No importa el tiempo.
Simplemente no importa.
¿Vas a llegar alguna vez? ¿O solo es una promesa rota, y una inevitable pérdida de tiempo?
No importa.
Omito esas preguntas, porque mi corazón sabe que no importan.
Yo te voy a seguir esperando, incluso si llueve.
Y por suerte, hoy es un día soleado.