Le había escrito tantas veces a un Dios que no conocía, del que tantas cosas se decían... Sobre todo buenas. Pero él no dejaba de tener interrogantes, cuestionamientos, muchos por qué sin respuestas.
Buscó, una vez más como tantas veces, en el buzón, a ver si alguna vez ese Dios se dignaba a contestarle una de sus tantas cartas.
Tomo algunas cosas y salió al anda, cansado de esperar, a buscar a ese Dios.
Por el pueblo se empezó a rumorear que andaban dos changos bien juntos: Dios y el Diablo habían elegido el pueblo para pasar unos días por ahí.
Encabronado los buscó y buscó, preguntando por doquier. Y en el pequeño bar de la esquina los vió, imposible no reconocerlos: uno canoso, alto, de colores claros new age, detalles de cuero, de mirada tranquila, en la fina línea de que todo le chupe un huevo; el otro con media sonrisa, obviamente negro (porque el discurso rasista no se creó en vano), mirada pícara vestido de rojo y pantalones deportivos.
Lo encaró de una, el supuesto Diablo ni se metió, quedó como observador de una escena de peli bizarra.
En qué te puedo ayudar? - le dijo Dios
Ayudar? De verdad me estás haciendo esa pregunta? - le dijo.
Te escribí tantas veces esperando que me ayudes y nada. Te escribí preguntándote por qué tu iglesia nos niega, nos cancela, nos avergüenza, como si ser putos nos hiciera menos humanos...
No es mi iglesia, es la ustedes. Ustedes la crearon con sus condiciones - interrupió Dios
Yo soy inclusivo, eh. Los acepto y me gustan todos, todas y todes. -sumó su cuota el Diablo.
Te escribí preguntándote por qué permitís las guerras en tu nombre, por qué no haces nada contra los genocidios, dónde estás ante tanta crueldad?
Son ustedes los que crean las guerras en mi nombre y cada forma de matarse unos a otros - justificó Dios
Para mí hay que hacerlos mierda a todos esos hijos de yuta. Al final la yuta se va a ir con Dios, parece que manejan la misma moral - se adjudicó el Diablo
El Diablo empezaba a caerle tan bien, como si se estuviese encontrando con un amigo de toda la vida que hace tiempo no veía.
Te escribí tantas veces intentando entender las enfermedades si estamos hechos a tu imagen y semejanza...
Ustedes se olvidaron que están hechos a mi imagen y semejanza y que pueden curarse a ustedes mismos si me buscan dentro de sí - recordó Dios
Eso es un re laburo. La vida es tan corta como para andar desperdiciándola en tremendo viaje. Disfrutenla con todo. Encima me hechan la culpa a mi de las enfermedades y todo eso.
Mientras tanto corrían los Séptimos Regimientos como 2x1... Diosito con agüita, claro.
Y te escribí también para que me expliques por qué permitís que destruyan nuestro paraíso, nuestra tierra, lo que nos permite la vida...
Ustedes no toman conciencia de lo que les da vida. También les mandé a San Francisco en su momento y no le dieron bola - siguió aclarando Dios
Ah no no, a mí no me echen la culpa también de esa. Y hubieses avisado, vos Diosito, que el chango este de San Francisco venía de tu parte. Tal vez le daban más cabida- pincanteo el Diablo.
Bueno, me hinche las bolas de tanta lavada de manos... igual no esperaba otra cosa.
Mientras hacia su descarga de ofuscación, el Diablo escribió en un papelito "Cruce Y" y se lo metió en la mano entrecerrada.
Re caliente salió a caminar y bocanar. No sé había percatado que tenía el papel en la mano, se dió cuenta un par de cuadras más adelante. Leyó "Cruce Y", lo ubicó de toque y allá fue.
Se encontró con los dos portales: de un lado el Ángel Gabriel, del otro Can Cerbero.
Ahí, parado en el medio, cabeceando de un lado al otro, se tomó un momento y pregunto para sí: Si el Diablo castiga a los malos, no sería ese el camino del bien?... Y se hecho a caminar en busca de su nuevo amigo.
Le acercó el papel a los tres hocicos y, aunque estaba vivo, lo dejaron pasar.