Llevó un buen tiempo convencido de que Dios existe. Al menos hace un par de años en que pedí y "mágicamente" se me concedió. No tuve que esperar días, semanas o meses, ni siquiera una hora, ni siquiera un minuto. Pedí y en menos de treinta segundos esa persona, ese ser querido, dejó este mundo. No estaba sola, yo la acompañaba mientras otros familiares estaban en la habitación contigua o en el primer piso, conversando, compartiendo, contando anécdotas familiares, todos a la espera de que ocurriera lo que ocurrió.
En ese momento y al ver el sufrimiento, que se alargaba innecesariamente, le pedí a Dios que "se la llevara" , "que terminara con ese sufrimiento innecesario". Y así como pedí por esta persona, su vida terrenal terminó. Mantuve la calma y llamé a mi madre que estaba en la otra habitación y todos supieron, no se si por mi tono de voz, por la premura involuntaria que imprimí a mis palabras o el simple hecho de que era lo que todos esperaban y justamente yo era quien estaba con ella. Luego, lo normal, llanto, lamentos, palabras de consuelo y la inevitable sensación de descanso después de una lucha de años contra una enfermedad.
Me tomó unos minutos asimilar lo que había pasado y entender que pese a todo el tiempo que me había alejado de Él, de toda la blasfemia que salió de mi boca y que inundo mis pensamientos, Él nunca me abandono y no solo eso, me siguió escuchando.
Hoy me enfrento a un gran dilema, creo en Dios, se que existe por que me escuchó y atendió mi súplica en favor de otro, pero no se como adorarlo, no se como diferenciar su voluntad de mis propios pensamientos y deseos. Me encuentro en una encrucijada sin saber que camino tomar, sin saber cual religión es la correcta, cual es la verdadera, cual es la que efectivamente nos entregó Dios para seguir sus preceptos.
No se que hacer en ese sentido.