Lo admito,
Soy esclavo de mis adicciones,
como aquellos condenados que juzgo
y con soslayo los entreveo,
y con desmesura los trato en silencio.
Porque lo admito,
yo también tomo un buen trago de vergüenza
con un poco de pensamientos huecos,
y también fumo una calada de soledad;
invadiendo mis pulmones a profundidad.
Y lo admito, salgo de fiesta todos los días
entre las cuatro paredes de mi mente,
donde el único invitado soy yo,
y a través de la ventana observo a la gente.
Lo admito,
soy igual a ellos,
mi alcohol es el pensamiento,
mi cigarro es mi amiga Soledad,
mi droga es el letargo y ser noctámbulo,
y mis fiestas son estos versos acabados.