El quinto planeta
Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión. Luego cruzaron otras muchas que fueron tiñendo el fuselaje de colores de tierra de siena, de verde viridian, de púrpura y de añil. La luz del sol desapareció y el ordenador conectó las luces de la carlinga. Una espesa lluvia de color cobalto oscureció las ventanillas del aparato que alabeaba entre gigantescos relámpagos. En la consola de navegación se encendieron ocho luces rojas y dos pantallas. La aeronave continuó descendiendo hacia la superficie de aquel planeta interminable.
(Relato incluido en libro Vete al infierno, Stein, de Pedro M. Martínez. ¿Quieres saber más de este libro relatos? Puedes leer una reseña del mismo en la Revista Letralia).