Gobernar es poblar.
Esta magnífica frase de Juan Bautista Alberdi, nos resume gran parte del fracaso argentino.
Desde fines del siglo 19 y la primera parte del 20, la inmigración fue hacia las pampas argentinas para trabajar, para hacer una familia, un hogar, un futuro y de esa forma crecieron pueblitos colonias y luego ciudades es decir se fue poblando casi todo este enorme país sin habitantes. Luego surgieron los ferrocarriles que llevaban el fruto del trabajo a sus destinos ya sean ciudades o puertos. Es decir que, poblando el país, con quienes querían trabajar, hicieron el gran progreso que hizo grande a esta nación.
Luego algunos necesitaron amontonar gente cerca de los espacios de poder. Así nació el Gran Buenos Aires cerca de la capital de los reductos de poder sin mirar si eran o no lugares habitables, o eran humedales que se inundaban o eran tierras que durante décadas habían sido quemas o basurales infectados o infestados por toda clase de alimañas. Venían del interior profundo de no tener ni electricidad ni servicios ni mayores distracciones, Cines, Teatros y en lugar de proveer el desarrollo al interior, mejor más económico y hasta políticamente más redituable amontonarlos en la gran ciudad. Es decir, dejar de poblar para gobernar, el poder y no un país. Así surgieron las villas los asentamientos y de paso el negocio inmobiliario primero y de los punteros políticos y sociales después.
Esto es sencillamente el resumen de gran parte del fracaso argentino, por no observar lo dicho por Alberdi