Cada tanto podemos volver aquí con una sola cosa pequeña del día que se nos quedó pegada. Nada importante, justo lo contrario.
Empiezo yo. Hoy una señora pagó todo en monedas y las fue contando en voz alta, sin apuro, y la fila entera esperó callada. Nadie resopló. Me fui a casa con eso.
Me dicen que me fijo en tonterías. Puede ser, pero son las que me acuerdo en la noche.
¿Cuál fue la tuya hoy? Déjala aquí abajo, y mañana otra.