Esta es mi historia
No sé exactamente en qué momento decidí escribir todo esto.
Quizá porque hay cosas que uno no sabe cómo decir en voz alta.
Quizá porque hay dolores que, cuando no sabes dónde ponerlos, terminan convirtiéndose en palabras.
No escribo este libro porque tenga todas las respuestas.
No las tengo.
Lo escribo porque hay cosas que entendí demasiado tarde.
Cosas que, si hubiera comprendido cuando todavía estaba a tiempo, tal vez habrían cambiado nuestra historia.
Tal vez no estaría escribiendo la historia de un loco desangrándose por amor, sino la de un loco de amor.
Lo escribo porque hubo una mujer a la que amé profundamente y porque, aunque todavía la amo, hoy puedo reconocer que muchas veces no supe cómo hacerlo.
Y aceptar eso duele.
Duele porque es mucho más fácil decir “lo hice porque la amaba” que detenerte y preguntarte si aquello que hiciste realmente la hizo sentirse amada.
Durante mucho tiempo pensé que mis intenciones eran suficientes.
Pensé que quererla, cuidarla, protegerla y estar a su lado bastaba.
Hoy entiendo que no siempre es así.
A veces puedes tener amor en el corazón y aun así equivocarte en la manera de entregarlo.
Puedes querer conservar a alguien y terminar haciéndolo sentir atrapado.
Puedes tener miedo de perderla y, precisamente por ese miedo, comenzar a hacer cosas que terminan alejándola.
Y quizá lo más difícil de todo sea reconocerlo cuando ya es demasiado tarde.
Este libro no es una historia de cómo la conquisté.
Es la historia de cómo la perdí.
Escribo para mí.
Para entender.
Para recordar.
Pero si en el camino un hombre que ama llega a estas páginas y se reconoce en alguna de ellas…
Si alguien lee una de mis historias y decide escuchar a su pareja antes de que sea demasiado tarde…
Si alguien abraza un poco más fuerte a la persona que tiene al lado…
Si alguien deja el orgullo a un lado y dice “perdóname” cuando todavía está a tiempo…
Entonces todo esto habrá servido para algo.
No tengo todas las respuestas.
Solo tengo una verdad:
yo la amaba.
Y no supe cómo amarla.