Estoy sorprendida por como una buena fortuna cambio completamente mis planes. Hace menos de una semana estaba en mi departamento desesperada por encontrar trabajo, con unicamente arroz blanco para comer.
Pensando como iba hacer para salir de ese agujero economico, mi hermana que hasta ese momento habia sido mi pilar economico deje de recibir su sueldo, atraso tras atraso, deuda tras deuda, todo se acumulo y la unica salida era recindir del contrato de alquiler. Con toda la angustia del mundo tuvimos que volver a la casa de mi mama, volver a vivir en una casa con reglas que ya no estabamos dispuestas a seguir. Habiamos sido mujeres “independientes” por mas de un año y volver a la caotica casa donde crecimos no es algo que se hace un martes cualquiera.
Ya no tenia casi nada para perder, ya las deudas se me habian acumulado, conseguir trabajo era mi unico objetivo pero la mayoria de los puestos eran de cajera jornadas larguisimas un sueldo de mierda. En resumen plata suficiente para seguir viviendo en la casa de mi mama, quizas darme un capricho de vez en cuando, pero sin tiempo para estudiar una mierda o no por lo menos nada mas alla de las tecnicaturas dictadas en horarios muy tardes.
Con todo eso tome la decision de irme, vender las cosas que eran solo mias y juntar plara, irme a la capital empezar de nuevo, trabajar y desde allá terminar de cubrir la salida del departamento. Y por primera vez en mucho tiempo mis planes no parecian imposibles, consegui estadia, gente que me iba ayudar a estabilizarme el primer mes. Estaba segura y confiada en mi decision, si me quedaba iba ser lo mismo que irme en ninguno de los casos habia una “salida” por asi decirlo.
Irme significaba empezar de nuevo, como cuando tienes un cuaderno viejo lleno de garabatos pero al comprarte uno nuevo tenes las posibilidades en tus manos o en la punta de un lapiz mejor dicho. Iba a trabajar estabilizarme, una persona muy importante me iba ayudar, nos ibamos a mudar juntas. Tenia la posibilidad de estar con ELLA.
Quedarse por su parte, era igual. Vivir con mi mama no es lo peor del mundo simplemente debo - en palabras de ella - “hacer caso para mantener la armonia del hogar” traducido al casteyano sacando el tono de manipulacion emocional de “si todo esta mal es tu culpa” quiere decir. Vives en mi casa con mis reglas, mi etica moral.
Nada de gays
Nada de opiniones muy controversiales del mundo porque a nadie le importa lo mal que la estan pasando los pobres
Tus cosas incomodan, asi que en silencio por la casa.
Nada de reuniones si estoy presente porque no soporto las visitas y nada de reuniones cuando no estoy en la casa porque no soporto visitas en mi casa que no puedo vigilar.
Y la lista continua, pero no es como el infierno no pago nada a menos que sea completamente necesario mi mama tiene suficiente dinero para cubrir los gastos de todo y aun que me ofreciera su orgullo no dejaria que pagara nada asi que dejar de ser lesbiana por un par de meses o años hasta estabilizarme o terminar alguna carrera que me de trabajo no suena tan malo lo estuve haciendo por 19 años anteriormente.
Asi que me encontraba entre dos decisiones, y tal como me dijo una tarotista antes de mis deudas exploten en mi cara “vas a tener que decidir entre dos caminos, solo sigue tu corazon, no hay consejos para la intuicion”. En mi ignorancia creia que iba ser entre irme y hacer mi vida sin el peso de que mi famila juzgue cada pequeña decision o quedarme hacer una cajera don nadie.
Decidi conseguir trabajo en el verano ahorrar e irme total la decison es sencilla, la capital me ofrecia libertad, una carrera gratuita, mas posisbilidades laborales y lo mas importante iba estar acompañda de ELLA.
Con eso en mente, vendi mi escritorio, mi ropero, hasta ropa. La salida del departamento ya era definitiva habiamos comenzado con la mudanza.
Pero, entonces.
Me llega el mensaje de recursos humanos de una empresa lider en tecnologia de mi provincia a la me habia postulado en tres ocasiones diferentes. Cuando me recibi de la secundaria con mi titulo tecnico, cuando abrieron convocatorias para pequeñas empresas por ese entonces tenia un emprendiemiento. Y, hace algunos meses cuando un ex compañero de la secundaria me comento que otra vez estaban buscando vacantes.
Tres años postulandome en ocasiones diferentes para diferentes puestos pero en la misma empresa.
En el mensaje me ofrecian contrato de prueba por 6 meses con posibilidad de contrato permanente, buen sueldo, suficiente para estabilizar mis deudas y despues pagarme una carrera, pero no cualquier carrera la misma carrera que iba a estudiar en la Capital. Y no solo eso iba a trabajar en una empresa que me venia rechazando varias veces.
Todo esto junto suena como el sueño de muchos pero para mi que ya tenia un plan, la posibilidad de estar con ELLA, y en el fondo quedarme me hacer sentir que hay algo que me voy a perder. Pero, no soy una completa estupida para saber que incluso en esos 6 meses si hago bien las cosas tener una sola referencia de esa empresa me abre un millon de puertas en el mundo laboral. El mundo laboral que trato entrar hace tres años. Y aun que me cueste admitirlo en el fondo la carrera que quiero estudiar solo es una demostracion de mis miedos.
En capital iba a estudiar cine. Me fascina el cine, las historias contadas a traves de él.
Pero en cierto punto es sola una pequeña representacion de mi misma, soy mas bien como una artistas con ideas locas, pero que podria explicarte sobre fisica y biotegnologia en una misma conversacion.
En resumen, porque me estoy yendo un poco de tema, mi otra yo - la “inteligente matematica” - es la que tiene miedo de fracasar si elijo una carrera como ingenieria, darme cuenta por la mitad de la carrera que es mucha presion y de que mi pasion por el cine era mi verdadera vocacion. Mi lado artista por su parte cree que no tiene la capacidad creativa de hacer algo significativo y que lo otro puede darme identidad en cuanto a mi absurda necesidad de darle algo importante y revolucionario al mundo. Y demostrarme a mi misma que si puedo ser la persona inteligente que todos dicen que soy.
Si llegaste hasta aca estaras pensando que mi dilema no es mas que una estupidez enorme y la verdad es que si. Lo mas logico seria aceptar el trabajo ver como me van los 6 meses y ver que hacer despues. Y me pareceria un plan genial si dejara que mi lado mas relajado o “hippie” - diria mi hermana - tomara la decision. Pero necesito tener un plan para el plan por si el primer plan no sale como deberia haber salido el plan incial.
Porque elegir uno mata al otro, porque quedarme me da estabilidad y una posibilidad real de quizas conseguir lo que siempre estuve buscando profesionalmente y a su vez me aleja de ELLA que tampoco quiere perder tiempo, que se encuentra en la busqueda de su propio proposito. Me aleja de mi lado creativo, me hace quedarme en un lugar donde jamas senti como mio, a ocupar un puesto de trabajo capaz de darme la plata para sentir que soy libre pero no serlo nunca.
Y entonces, por primera vez en mucho tiempo, no sé qué hacer.
Hace menos de una semana estaba desesperada por encontrar trabajo. Hoy tengo una oportunidad que podría cambiar completamente mi situación económica, profesional y personal.
Una oportunidad que llegó justo cuando estaba convencida de que tenía que irme.
Y lo más absurdo es que no puedo decir que sea una mala oportunidad. Sería una estupidez.
Podría aceptar el trabajo, estabilizarme, pagar mis deudas y estudiar la carrera que quiero. Podría tener un sueldo que me permita dejar de depender económicamente de mi hermana y empezar a construir algo propio.
Pero también podría irme.
Podría empezar una vida en Buenos Aires, estudiar cine, estar con ELLA y descubrir qué pasa cuando finalmente dejo de organizar mis decisiones alrededor de las expectativas de los demás.
Y ninguna de las dos opciones me parece una vida que quiera perder.
Aunque, si soy completamente sincera, quedarme me parece una mierda.
No porque el trabajo sea malo, ni porque no me guste la posibilidad de estudiar la carrera que quiero. Sino porque significa volver a una vida que ya estaba intentando dejar atrás.
Significa volver a la casa de mi mamá, seguir sus reglas, convivir con una familia con la que no siempre comparto las mismas ideas y aceptar que, por más que tenga un buen sueldo, hay cosas que no voy a poder hacer.
Y quizás estoy exagerando.
Quizás estoy haciendo un drama enorme por tener que quedarme unos meses en Posadas, conseguir trabajo, estudiar y ahorrar.
Después de todo, hace una semana estaba desesperada por conseguir exactamente eso.
Pero tampoco puedo ignorar que estaba haciendo planes para irme.
Había vendido mis cosas, había comenzado la mudanza y por primera vez en mucho tiempo estaba convencida de que podía construir una vida diferente.
Tenía un lugar donde quedarme, personas que me iban a ayudar y la posibilidad de estar con ELLA.
Y ahora que apareció esta oportunidad, siento que estoy volviendo al mismo lugar del que estaba intentando salir.
Aunque esta vez tenga trabajo.
Y eso es lo que me molesta.
Porque no quiero pasarme la vida esperando a tener suficiente plata para hacer lo que quiero.
No quiero terminar una carrera, conseguir un buen trabajo y descubrir que sigo viviendo una vida que nunca elegí.
Pero tampoco quiero ser una completa estúpida y rechazar una oportunidad que podría ayudarme a conseguir todo lo que necesito.
Porque sí, el trabajo es una oportunidad enorme.
Y sí, probablemente sea lo más inteligente que podría hacer en este momento.
Pero no sé si quiero que mi vida se convierta en una sucesión de decisiones inteligentes que me alejen de las cosas que realmente quiero hacer.
Y quizás ese sea el problema.
Durante mucho tiempo pensé que necesitaba encontrar una carrera que me diera estabilidad, que me permitiera ganar plata y que me demostrara que podía ser la persona inteligente que todos dicen que soy.
Pero también quería hacer películas, contar historias, escribir, crear videos y descubrir qué podía hacer con todas esas ideas absurdas que tengo en la cabeza.
En Buenos Aires imaginaba un cuaderno nuevo.
Uno donde pudiera empezar a escribir mi propia historia, sin tener que demostrar constantemente que podía ser alguien.
Y ahora estoy acá, con una oportunidad que podría cambiar mi vida, preguntándome si realmente necesito irme para empezar de nuevo.
Porque quizás puedo aceptar el trabajo, estudiar, ahorrar y seguir haciendo videos.
Quizás puedo quedarme unos meses y después irme.
Quizás puedo hacer todo eso sin tener que decidir ahora mismo qué voy a hacer durante los próximos diez años.
Y quizás estoy haciendo un drama enorme por algo que todavía ni siquiera pasó.
Pero hay algo que no puedo ignorar.
Hace una semana estaba desesperada por encontrar una salida.
Hoy tengo una.
Y aun así, sigo queriendo irme.
Supongo que eso debería decirme algo.
No sé si estoy siendo demasiado impulsiva, si estoy idealizando Buenos Aires o si simplemente estoy cansada de vivir en un lugar donde nunca terminé de sentirme cómoda.
Probablemente sea un poco de todo.
Pero tampoco quiero convencerme de que quedarme es lo mejor solamente porque es lo más seguro.
Porque si algo aprendí de todo esto es que tener plata para sobrevivir no necesariamente significa tener una vida que quieras vivir.
Y tampoco quiero volver a estar en la situación de hace una semana.
Así que supongo que tendré que encontrar alguna manera de hacer las dos cosas.
Aceptar el trabajo, aprovechar la oportunidad y no abandonar completamente mis planes.
Aunque todavía no sepa cómo.
Porque hace una semana estaba intentando descubrir cómo iba a salir de un agujero económico.
Y ahora estoy intentando descubrir cómo salir de una oportunidad que, en teoría, debería solucionar todos mis problemas.
La vida tiene un sentido del humor bastante cuestionable.
Y yo, aparentemente, tengo una capacidad extraordinaria para complicarme las cosas cuando finalmente empiezan a salir bien.
Pero bueno.
Por lo menos esta vez tengo algo más que arroz blanco para pensar.