Creo que me equivoco, pero ya me han decepcionado tres veces. Ya he hablado de la última... Empecemos por la primera. Era una chica de pelo negro corto, rasgos faciales marcados, voz... (no lo recuerdo) y una personalidad... (esto sí lo recuerdo) confusa. Confusa en general, aunque sobre temas específicos como la política (progresista) tenía opiniones firmes. Sin embargo, sus rasgos más evidentes eran la timidez y el hecho de ser influenciable; de hecho, 'susceptible'. Vaya, casi se me olvida, era de baja estatura. (De hecho, se enfadaba mucho cuando mencionaba este detalle).
La había conocido hacía unos cuatro años; éramos mucho más jóvenes que ahora. Al principio, no teníamos mucho contacto entre nosotros, ya que nuestras aulas estaban separadas por un pasillo. En aquella época, en las pocas conversaciones que mantuvimos, no me di cuenta de su interés: porque yo no tenía buenas "habilidades" interpersonales. Me sorprendió darme cuenta de ello, ya que yo era descuidado y no me preocupaba por mi propia apariencia (más aún de lo que lo hago ahora). No sentía ningún interés por ella, pero me di cuenta de su insistencia en buscarme. En un encuentro casual, en uno de esos sitios abarrotados de gente de siempre, de repente me pidió mi número; se lo di sin pensarlo dos veces. Y entonces empezamos a hablar con más frecuencia, lo que, en consecuencia, nos acercó más a la reciprocidad en cuanto a lo que sentíamos. Déjame adelantarte algo: salíamos juntos; no podíamos hacerlo público, y "ni uno ni otro" estaba dispuesto a exponerse. Por desgracia, al final aquel año terminó, no nos despedimos y mucho menos seguimos hablando.
Tras un año entero, que debo decir que estuvo «repleto» de recuerdos interesantes que publicaré aquí más adelante, en la próxima entrada; al año siguiente… su mezquindad se materializó ante mis ojos. (La verdad es que me enfadé bastante). Cuando su repentina reaparición me alcanzó de verdad, ya estaba asistiendo a la primera clase de aquel año, impartida por un profesor… Un poco… (no viene al caso). Ese sí que fue un periodo turbulento, irritante y vergonzoso, de este me propongo exponer mi 'relación': ya que habíamos vuelto a la misma situación de antes, y aun teniendo una mejor aptitud interpersonal (ni siquiera un tercio de lo que tengo actualmente), no logré cumplir con sus expectativas, sobre todo en cuanto a 'lo que debería ser', según su percepción, claro. Ya es evidente que no duró más allá de agosto de aquel último año, en el que la señorita...
Ah, creo que he omitido gran parte de mis pensamientos, sobre todo por haber sido breve. (Querida, ¿podrías decidir confiar en mí?). Ella consumía alcohol, a pesar de ser muy joven, además de pasar el tiempo saliendo con sus amigas. Yo, un "hombre de casa". Todavía tengo su contacto, pero no me atrevo a enviarle nada más (porque ya lo hice, solo una vez).
Ella detesta la lluvia; además, estos años han estado marcados por intensas olas de calor. Difícilmente llovería. Ni siquiera la amada a la que me referí antes.