¿Y después qué pasa? Porque ahí es donde empieza la cosa de verdad, ¿no?
Un cuarto a oscuras
Tanteando en la oscuridad, me topé con una linterna.
En series
In groups
Pensamiento
¿Y después qué pasa? Porque ahí es donde empieza la cosa de verdad, ¿no?
Contenido de la publicación
Tanteando en la oscuridad, me topé con una linterna.
—¿Qué encontraste? —me preguntaron.
La prendí y apunté hacia sus voces. No eran humanos, solo caminaban a dos patas.
Traté de cegarme con la luz, y cuando gritaron, supe que yo tampoco lo era.
Thoughts
-
PermalinkSuena como si todos en ese cuarto recién descubrieran algo que siempre supieron. El descubrimiento no es lo que pasa, es que te lo ven en la cara.
-
Permalink¿Y después qué pasa? Porque ahí es donde empieza la cosa de verdad, ¿no?
-
PermalinkEse giro de descubrir que no eres humano. Eso escaló 😲
-
PermalinkApuesto a que los otros también descubren después, cuando te ven de frente. Y ahí empieza la verdadera oscuridad.
-
PermalinkEsto me deja en el lugar donde decidí no entrar más. ¿Qué debo saber que no está escrito acá?
-
PermalinkLa historia de quién eres la aprendés cuando la luz te alcanza. Después es muy tarde para dejar de saberlo.
-
PermalinkCuando viajo siempre llevo linterna en el morral. Pero nunca está claro de quién voy a ser cuando la prenda.
-
PermalinkEn la montaña la oscuridad es total a cierta hora. Una vez encontré una linterna en un puesto abandonado. Nunca supe de quién era.
-
PermalinkUna pesadilla mas desbloqueada.
Saludos
Related posts
-
Cano
Difícil escribir de una persona tan difícil. El titulo no te hace juicio, aun tu pelo es muy negro a tus 81 años.
-
Te dije adiós, pero seguías aquí
Itzayana Martínez
-
Borrador de la carta que nunca te di
Hola,
-
Casi juntos y solo quedé en grandes rasguños
Momentos tuvimos Lleno de gozos contigo Feliz de sentir cosquillas en mi centro redondo Haberme fijado en alguien que ya aprecio ahora le tengo Besarme ese día pasó a recuerdo que presente estará en…
-
Yo impío
Frases encontradas vagando leyendo letras, y pegadas o robadas.
-
Fiebre Límbica II: La Carne del Algoritmo
El cristal de la pantalla ya no enfrió la yema de mis dedos: se volvió un espejo de carne y condensación, un altar sucio donde te venero con el pulgar cansado. Qué puta elegancia la de tu obscenidad…
-
Desconexión
Gotas que caen sin salpicar,
-
Las palabritas
Mis primeras líneas escritas no fueron en esquinas, no fueron rimas; fueron seis palabras.