"Si en algo fallé, te pido perdón. Si me aparté del camino, devuélveme a tu amor. Lava mis manos, limpia mi ser; no quiero alejarme de tu protección."
Como dice la Palabra en Lucas 15:18-20:
«Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.»
"Y si mis fuerzas llegan a fallar, sé que tu gracia me vuelve a levantar. Y si lloré, mis lágrimas has de enjugar. Cuando la noche me quiera vencer, su luz me enseña a creer. Y si camino por el fuego, sé que no me quemaré."
Como prometió Jesús en Juan 14:16-18:
«Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.»