Cual mano pútrida
tu nombre marcado llevará.
Cuales cicatrices sangrientas
líquido brotará.
Cuales cuchillas caseras
la carne mía cortarán,
las mismás que tú nombre marcarán
en estás mismas manos
que han escritos bramidos desgarradores,
llantos por pasiones,
y un sutíl odio.
Este ardor que me lleva volar,
alejarme de este mundo de dolor y sufrimiento
y flotar
como un ave que se abre vuelo entre las demás,
esa misma ave, como la tuya,
que voló
y se alejó
de mi corazón
y de mi amor.
Mis triste y feo semblante
se estremece a cada éxtasis.
Larvas y gusanos saldrán de mis marcas
de dolor podridas,
podridas de amor,
de ti, de tú podredumbre de amor
cual maloliente carroña.
Muerte de pasión
en los oscuros bosques
donde se encuentran los podridos corazones,
en especial este,
que está lleno de penurias por tu amor.
Muerte al ver está sangre;
está sangre podrida.
Todo esá pútrido como tu noviazgo
que parece un podrido pastel,
de los que se han olvidado
y adormecido por el abrazador moho
que los detiene en su máximo explendor
de postre dulzón,
hoy solamente es una basura podrida,
un pútrido y agrio pastel.
Larvas y sumbantes insectos
salen de mí y de ustedes:
¡podridos cadáveres andantes!