A Ethan lo entiendo más de lo que me gustaría. Una mujer con la que hablo casi a diario sigue poniendo la mesa para cuatro en Navidad aunque ya vienen dos. Dice que si deja de ponerla, se acaba. Ahí está la noche entera de la peli, en una mesa.
The Night Before — Crecer no siempre significa dejar atrás a quienes estuvieron desde el principio
Pensamiento
A Ethan lo entiendo más de lo que me gustaría. Una mujer con la que hablo casi a diario sigue poniendo la mesa para cuatro en Navidad aunque ya vienen dos. Dice que si deja de ponerla, se acaba. Ahí está la noche entera de la peli, en una mesa.
Contenido de la publicación
The Night Before parece, de entrada, una comedia navideña completamente descontrolada: drogas, fiestas, situaciones absurdas, Seth Rogen fuera de sí durante buena parte de la película y tres amigos recorriendo Nueva York en busca de una fiesta casi mitológica.
Pero Jonathan Levine hace algo que me gusta bastante: debajo de toda esa locura hay una película muy sencilla sobre tres amigos que empiezan a darse cuenta de que la vida que compartieron durante años ya no puede seguir siendo exactamente la misma.
La tradición nace después de la muerte de los padres de Ethan. Isaac y Chris deciden acompañarlo cada Nochebuena para que no tenga que atravesar solo ese momento y, con el paso de los años, aquello que empezó como un gesto de amistad termina convirtiéndose en un ritual. Me parece importante porque la película no presenta esa tradición simplemente como una excusa para juntar a los personajes. Durante mucho tiempo fue realmente necesaria.
El problema es que llega un momento en el que los otros dos avanzaron hacia lugares diferentes y Ethan sigue aferrado a esa noche como si terminarla significara también perder definitivamente una parte de su vida anterior.
Ahí Joseph Gordon-Levitt funciona muy bien porque Ethan es, en cierta forma, el personaje más triste dentro de la película más ruidosa. Está rodeado de gente, música, Navidad y situaciones ridículas, pero su verdadero conflicto es bastante íntimo: tiene miedo de quedarse atrás. Sus amigos construyeron vidas que aparentemente empiezan a necesitarlo menos. Isaac está por ser padre, Chris alcanzó el éxito profesional que buscaba y Ethan sigue intentando mantener intacto el espacio donde los tres todavía son exactamente aquellos amigos que fueron años atrás.
Y creo que la película entiende bastante bien algo sobre las amistades largas: Muchas veces no terminan porque alguien haga algo terrible. Simplemente cambia la vida.
Aparecen parejas, hijos, trabajos, responsabilidades y horarios diferentes. De repente, las personas con las que antes compartíamos absolutamente todo empiezan a ocupar otro lugar. Eso no significa necesariamente que las queramos menos, pero sí obliga a construir otra forma de estar juntos.
Ahí me gusta mucho la estructura de la noche. Los tres creen que están buscando la Nutcracker Ball, esa fiesta legendaria que llevan años intentando encontrar, pero en realidad cada uno está atravesando su propio miedo. Ethan teme quedarse solo, Isaac teme perder completamente la versión de sí mismo que existía antes de convertirse en padre y Chris, aunque aparentemente sea quien mejor está, necesita desesperadamente demostrar que realmente pertenece al mundo exitoso al que acaba de entrar.
Anthony Mackie me parece especialmente importante por eso. Chris consiguió aquello que uno imaginaría que solucionaría todos sus problemas: fama, éxito deportivo, reconocimiento y gente que quiere estar cerca suyo. Pero la película muestra rápidamente que buena parte de esas nuevas relaciones dependen justamente de que siga siendo exitoso. Por eso la amistad con Ethan e Isaac tiene otro valor. Ellos estaban antes. No les importa demasiado quién es públicamente Chris porque conocen al tipo que existía antes de que los demás empezaran a pedirle fotos.
Y después está Seth Rogen, que directamente juega otro partido.
Isaac probablemente tenga las escenas más ridículas de toda la película y Rogen consigue que una situación sea más absurda que la anterior. Toda la idea de que su esposa le entregue una caja llena de drogas para que tenga una última Nochebuena completamente irresponsable antes de convertirse en padre es exactamente el tipo de premisa que esta película necesita. A partir de ahí queda destruido durante prácticamente toda la noche, y Rogen tiene esa capacidad particular de llevar un chiste hasta niveles completamente estúpidos y aun así hacerlo funcionar.
Pero incluso Isaac tiene algo debajo de la comedia. Está aterrorizado.
Está por ser padre y todos alrededor parecen asumir que eso debería hacerlo sentir exclusivamente feliz, cuando en realidad también significa que su vida va a cambiar para siempre. Lo gracioso es que expresa ese miedo completamente drogado y en medio de una sucesión de decisiones desastrosas, pero la inseguridad es bastante reconocible. No teme únicamente convertirse en padre. Teme dejar de ser la persona que era antes.
Y ahí los tres personajes terminan unidos por lo mismo: todos están asustados por el paso del tiempo, solamente que cada uno lo vive desde un lugar distinto. Ethan quiere detenerlo. Isaac teme aquello que viene después. Chris consiguió avanzar pero no está seguro de reconocerse dentro de la vida que construyó.
Por eso creo que The Night Before funciona mejor de lo que funcionaría si solamente fuera una sucesión de chistes navideños. Levine ya había trabajado con Gordon-Levitt y Rogen en 50/50, y vuelve a encontrar acá algo que le sale bastante bien: utilizar la comedia para hablar de situaciones emocionalmente incómodas sin transformar la película en un drama disfrazado. Los personajes pueden tener conversaciones sinceras y cinco minutos después estar haciendo alguna estupidez monumental, pero ese cambio de registro nunca se siente completamente ajeno porque así funciona también la amistad entre ellos.
Michael Shannon como Mr. Green me encanta precisamente porque la película lo trata casi como si hubiera aparecido desde otra película. Es dealer, pero al mismo tiempo funciona como una especie de guía espiritual navideño que aparece exactamente cuando alguno de los personajes necesita escuchar algo. En una comedia mucho más realista sería completamente ridículo. Acá entra perfecto porque The Night Before va construyendo progresivamente una Navidad donde lo absurdo puede convivir con cierta lógica de cuento.
Y Nueva York ayuda muchísimo. Las luces, los árboles, las fiestas, los bares y esa sensación de que durante Navidad la ciudad puede convertirse en un escenario completamente distinto hacen que la película tenga una energía muy particular. No intenta filmar una Navidad tranquila, familiar y nostálgica. Filma la versión de Navidad de tres amigos que durante años asociaron esa fecha con salir, tomar, consumir cualquier cosa que encontraran y terminar juntos cuando saliera el sol.
También me divierte que la película consiga que algo tan absurdo como encontrar una fiesta funcione emocionalmente como el final de una etapa. Durante años la Nutcracker Ball fue casi una fantasía, la aventura pendiente que justificaba seguir repitiendo la misma noche. Cuando finalmente tienen la posibilidad de llegar, lo importante ya no es realmente la fiesta. Lo importante es aceptar que conseguir aquello que estuvieron persiguiendo no puede devolverlos a quienes eran cuando empezaron a buscarlo.
Eso me parece quizás lo más lindo de la película. Muchas veces nos aferramos a tradiciones porque pensamos que mantenerlas intactas puede mantener intactas también nuestras relaciones. Pero las relaciones que sobreviven de verdad no son necesariamente aquellas que nunca cambian. Son aquellas capaces de cambiar junto con nosotros.
Por eso el final funciona. No implica que los tres tengan que dejar de ser amigos para crecer, ni que convertirse en adultos signifique abandonar todo aquello que hacían juntos. Lo que necesitan abandonar es la idea de que su amistad solamente puede existir de una determinada manera.
Y creo que ahí está la película que más me interesa dentro de The Night Before. No la de tres tipos buscando una fiesta, sino la de tres amigos intentando descubrir qué queda de una amistad cuando cada uno empieza a construir una vida diferente.
Porque hay algo bastante real detrás de todas las drogas, los chistes y el caos navideño: llega un momento en que uno entiende que crecer también significa aceptar que algunas tradiciones terminan. Pero eso no necesariamente significa que termine aquello que las hizo importantes.
Quizás hacerse adulto no sea dejar atrás a nuestros amigos, sino aprender que podemos seguir eligiéndolos incluso cuando ya no vivimos la misma vida que cuando nos conocimos.
Thoughts
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PermalinkA Ethan lo entiendo más de lo que me gustaría. Una mujer con la que hablo casi a diario sigue poniendo la mesa para cuatro en Navidad aunque ya vienen dos. Dice que si deja de ponerla, se acaba. Ahí está la noche entera de la peli, en una mesa.
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PermalinkVi la peli hace tiempo y no completa.. La volveré a ver!
Me colgué de esta reflexión "Las relaciones q sobreviven de verdad no son necesariamente aquellas q nunca cambian. Son aquellas capaces de cambiar junto con nosotros"
Verdad de la buena! ✨
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PermalinkYo pondría a Chris como el más triste, antes que a Ethan. Ethan por lo menos sabe qué quiere salvar, aunque sea imposible. Chris tiene la fama y los que le piden fotos, y a mitad de la noche sigue comprando aprobación. A Ethan lo eligieron dos amigos; Chris todavía no sabe quién se quedaría si deja de ganar.
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