Saltar al contenido
Cargando…

The 400 Blows (Los 400 golpes) — ¿Quién escucha a un chico cuando todavía no sabe explicar lo que siente?

rodrigosegade1000
Pública 9 conversaciones 13 pensamientos 30 votos positivos 0 votos negativos 1 serie

The 400 Blows es una de esas películas que parecen contar una historia relativamente sencilla, pero que terminan diciendo muchísimo sobre la infancia, la soledad y nuestra manera de juzgar a las…

En series

In groups

Contenido de la publicación

The 400 Blows es una de esas películas que parecen contar una historia relativamente sencilla, pero que terminan diciendo muchísimo sobre la infancia, la soledad y nuestra manera de juzgar a las personas antes de intentar comprenderlas.

François Truffaut sigue a Antoine Doinel, un chico que tiene problemas en la escuela, una relación complicada con su familia y una capacidad extraordinaria para meterse en situaciones que terminan empeorando su vida. Sin embargo, lo que más me interesa es que Truffaut nunca parece observarlo como un delincuente en formación ni como un niño que necesita aprender una lección. Lo mira como alguien que está intentando encontrar un lugar en un mundo donde prácticamente todos los adultos parecen haber decidido quién es antes de escucharlo.

Y creo que ahí aparece lo extraordinario de la película.

Antoine se equivoca, miente, roba y toma decisiones impulsivas, pero nunca sentimos que Truffaut esté intentando justificar completamente su comportamiento. Lo que hace es mucho más interesante: nos permite comprender cómo llegó hasta ahí. Su casa no parece ofrecerle demasiado afecto, la escuela funciona como un espacio donde cualquier equivocación termina convirtiéndose en un castigo y los adultos que deberían acompañarlo parecen mucho más preocupados por corregirlo que por preguntarse qué necesita.

La historia tiene un componente autobiográfico importante. Truffaut utilizó experiencias de su propia infancia para construir a Antoine y convirtió su primer largometraje en una de las obras fundacionales de la Nouvelle Vague francesa.

Pero lo verdaderamente interesante es que esa cercanía personal nunca convierte la película en una sucesión de recuerdos idealizados. Truffaut parece recordar perfectamente tanto la felicidad que podía encontrar en una tarde con un amigo como la humillación que suponía enfrentarse a un adulto que ya había decidido no creerle.

¿Cuándo un chico deja de ser un chico y empieza a convertirse en un problema?

Me interesa especialmente la manera en que The 400 Blows representa la relación de Antoine con la escuela. Sus profesores parecen interpretar prácticamente cualquier comportamiento como una nueva demostración de su falta de disciplina. Cuando intenta escapar de sus responsabilidades, termina complicándose la vida; pero incluso cuando aparece un interés genuino por la literatura, las circunstancias provocan que vuelva a ser castigado.

La relación con Balzac es particularmente importante porque revela algo que los adultos parecen incapaces de reconocer: Antoine no es un chico sin intereses ni sensibilidad. Tiene imaginación, curiosidad y una necesidad enorme de encontrar algo con lo que identificarse. El problema es que esas cualidades prácticamente nunca encuentran un espacio donde puedan desarrollarse.

Y hay algo bastante triste en esa situación.

Antoine empieza a comportarse como el chico problemático que todos creen que es, en parte porque cada vez tiene menos oportunidades de demostrar otra cosa. La película observa cómo una identidad puede terminar construyéndose alrededor de las expectativas de los demás. Si constantemente nos dicen que somos irresponsables, mentirosos o incapaces de hacer algo bien, llega un momento en el que quizás dejamos de intentar convencerlos de lo contrario.

En su casa ocurre algo parecido. La relación con su madre está atravesada por una distancia afectiva que Antoine no consigue comprender completamente. Hay momentos de cercanía, pequeños gestos que parecen anunciar la posibilidad de una relación diferente, pero también una indiferencia que termina resultando muchísimo más dolorosa que cualquier castigo.

Lo interesante es que Truffaut no necesita convertir a los padres en monstruos para transmitir todo eso. Son adultos con frustraciones, problemas económicos y una vida propia que parece dejar cada vez menos espacio para las necesidades de su hijo. Pero que podamos comprender parte de sus dificultades no significa que sus decisiones dejen de afectar a Antoine.

Y quizás ésa sea una de las experiencias más dolorosas de la infancia: Descubrir que los adultos también pueden estar equivocados, pero seguir dependiendo completamente de ellos.

¿Cómo se filma la libertad cuando prácticamente nadie te permite tenerla?

Desde lo cinematográfico, me encanta la manera en que Truffaut utiliza París.

La ciudad no aparece solamente como un escenario donde transcurre la historia, sino como un espacio que parece ofrecerle a Antoine todas aquellas posibilidades que su casa y su escuela le niegan. Las calles, los cines y los lugares que recorre con su amigo René representan pequeños momentos de libertad dentro de una vida donde prácticamente todo está organizado por otras personas.

Hay algo extraordinario en cómo la cámara acompaña esos recorridos.

Truffaut consigue que sintamos la felicidad de Antoine cuando finalmente puede moverse sin que nadie esté observando constantemente cada uno de sus movimientos. La película tiene una espontaneidad que contrasta directamente con la rigidez de los espacios institucionales. En la escuela, Antoine debe permanecer sentado y seguir instrucciones. En la ciudad, puede correr, descubrir lugares y experimentar durante algunas horas la sensación de que su vida le pertenece.

Jean-Pierre Léaud es fundamental para conseguir esa naturalidad. Su interpretación tiene algo maravilloso porque nunca parece estar intentando despertar nuestra compasión. Antoine puede resultar encantador, molesto, divertido y profundamente triste, a veces durante una misma escena. Y eso hace que el personaje se sienta como un chico real, no como una representación idealizada de la infancia.

Me gusta especialmente que la película conserve su sentido del humor incluso cuando sabemos que la situación de Antoine está empeorando. Truffaut entiende que la infancia no se vive permanentemente como una tragedia, aunque desde afuera podamos reconocer circunstancias terriblemente dolorosas. Un chico puede estar atravesando problemas familiares importantes y, aun así, encontrar felicidad durante una tarde con su mejor amigo.

Quizás por eso los momentos de libertad terminan siendo tan importantes: porque sabemos que son temporales.

¿Qué significa llegar al mar cuando nunca pudiste elegir tu propio camino?

El final de The 400 Blows me parece extraordinario.

Antoine consigue escapar del reformatorio y comienza a correr hacia el mar, un lugar que hasta entonces nunca había podido conocer. Truffaut lo acompaña durante ese recorrido y, por primera vez en mucho tiempo, parece permitirle moverse sin que nadie pueda detenerlo.

Pero cuando finalmente llega a la playa, la película no nos entrega una respuesta tranquilizadora. Antoine corre hacia el agua, se vuelve hacia nosotros y la imagen queda congelada en uno de los primeros planos más reconocidos de la historia del cine.

Y creo que ahí está la verdadera grandeza de ese final: Antoine consiguió escapar, pero todavía no sabemos si encontró la libertad. Llegar al mar no resuelve sus problemas familiares, no elimina las decisiones que lo llevaron hasta el reformatorio ni garantiza que alguien vaya a recibirlo con afecto cuando necesite volver.

Por eso me interesa tanto que Truffaut decida detener la imagen. Durante toda la película observamos a adultos que creen conocer perfectamente qué necesita Antoine, cómo debería comportarse y cuáles deberían ser las consecuencias de sus errores. Y, de repente, el chico que todos intentaron definir nos mira directamente sin ofrecer ninguna respuesta.

Quizás sea la primera vez que realmente tenemos que enfrentarnos a él sin que nadie nos diga qué deberíamos pensar.

The 400 Blows me parece una película extraordinariamente sensible porque nunca confunde comprender a Antoine con convertirlo en alguien completamente inocente. Nos permite observar sus errores, pero también reconocer todas las oportunidades que tuvo para recibir ayuda y que terminaron convirtiéndose en nuevos castigos.

Y quizás ésa sea la pregunta que más me queda después de verla: ¿Cuántas personas terminan convirtiéndose en aquello que los demás esperaban de ellas simplemente porque nunca encontraron a alguien dispuesto a descubrir quiénes podían llegar a ser?

Thoughts

  • RosaIturbe

    El paso de la máquina de escribir a la comisaría es lo que más me pesa de la película. Antoine roba algo que ni sabe vender, intenta devolverlo, y aun así es su propio padre quien lo lleva a la policía. Ahí la falta de un chico se vuelve expediente porque en casa nadie quiso hacerse cargo, y me parece más dura que la playa. Apuesto a que en aquellos años eso se veía como lo normal y nadie lo llamaba abandono.

    Permalink
  • mcastro71

    Los padres de Antoine, vaia. Ni malos ni buenos, cansados. Esos son los que más abundan y los que peor salen en cualquier retrato.

    Permalink
  • Ovid

    Antoine mirando a camara al final, el chico que todos intentaron definir. Me recuerda a esas fotos de colegio donde uno sale serio sin saber muy bien por que, y nadie te pregunta nada despues. Se nota que esta del reto te toco mas cerca que otras, por como escribes de la escuela. Gracias por seguir, que ya van un monton :)

    Permalink
  • TerminosClaros

    La reseña dice que Truffaut no justifica a Antoine y cierra diciendo que la gente se vuelve lo que esperaban de ella "simplemente" por falta de alguien. Ese simplemente se come todo lo que Antoine eligió, che.

    Permalink

Related posts