Una vez hechas las paces con la persona que amabas, te sientes aliviado después de varias dudas, varias incógnitas que te llevaban a sobrepensar. Por fin encontraste la respuesta indicada que tanto habías deseado escuchar: «No te odio y gracias por los buenos recuerdos». Mi respuesta fue: «Espero que sigas adelante, cumple tus sueños, ten metas y, sobre todo, sé feliz; yo te estaré apoyando desde un puesto lejano, pero sabrás que estaré siempre para ti». Porque no solo fuiste mi pareja, fuiste en un principio mi mejor amiga, conociste el lado más vulnerable de mí y te mostré mi lado más íntimo.
Pero ¿cómo puedo odiar a aquella mujer que me hizo el hombre más feliz de este mundo? Yo esperaré días, semanas, meses e incluso años. Porque una cosa es insistir en que se quede y otra muy distinta es no rendirse; la mejor opción es no insistir, dejarla que viva su vida y que sea muy feliz. Y yo haré lo mismo, me convertiré en un mejor hombre, cumpliré cada meta que me proponga, aunque sé que ese camino va a ser muy duro. En algunos momentos me vendré abajo, estaré al borde del colapso, pero sé que cuando llegue ese momento deberé acudir a ella, porque sé que no me dejará solo; me motivará de una manera sabia, pero ya no como pareja, sino como a un amigo.
El amor es lo más misterioso que puede existir; unos dicen que el amor es una emoción, pero otros dicen que el amor es un sentimiento. Sin embargo, yo diría que el amor es encontrar a alguien que vea tu lado más imperfecto y que, aun así, decida quedarse. El ser humano no es perfecto, carece de imperfecciones, y esa es la mejor esencia: la imperfección demuestra lo auténtico que uno puede llegar a ser.
Eso es el amor, y encontrar la paz con esa persona es algo muy conmovedor, porque puedes verla a los ojos sin ningún temor, sin ningún miedo. Muchos pensarán que hice algo incorrecto al ver a mi expareja, pero yo dejé mi orgullo por ella; la busqué para poder saber qué pasó, y la verdad es que me parte el corazón escuchar que ella tiene un problema, pero tendrá que librar sus propias batallas sola, porque de esa manera es como uno afronta la vida. Pero dejar el orgullo para poder aconsejarla y decirle que todavía puede confiar en mi es lo que un hombre debe hacer y no se debe alejar. Un hombre debe ser agradecido con aquel amor que fue especial para él. Y el final más doloroso fue un abrazo puro y sincero, diciéndole que puede confiar en ti, y finalmente despedirse de la manera más hermosa: besando su frente y demostrando que tú la protegerás todavía, pero desde la distancia, velando para que nada malo le pase. Eso es lo que uno como hombre debe hacer.