Soy un torpe, no puedo controlar mis malditos labios; mi boca solo arruina lo que quiero ser y mis emociones solo son el combustible que alimenta a tal ruina.
Dije algo que seguramente lo hirió, pero pedí perdón, ¿no? ¿Por qué sigo sintiéndome mal luego de sentir un verdadero arrepentimiento?
Soy un torpe por muchas cosas; tal vez lo sea por dejar que, en la relación que tenía con él, me diera a entender como demasiado bueno. Tal vez... no lo sé.
Es una bonita amistad, la verdad; también debería entender que a veces pueden salir cosas que no pensamos verdaderamente en un simple arrebato de enojo.
También me siento amargado porque sé que él está ahora teniendo un papel victimista en su cabeza, cuando en realidad ninguno es la víctima ni el victimario en esta historia.
Tal vez tenga que refugiarme en el silencio y en mi rincón como siempre. No quiero seguir agravando las cosas; no quiero seguir siendo un torpe...