El silencio del lugar...¿Cómo no amarlo?; estar sentado escuchando solamente a tus pensamientos, sin nadie que interrumpa...
La puerta del confesionario se abrió y alguien se sentó del otro lado.
Adiós silencio; el tipo habló con una voz grave:
# Buenos días padre
- Buenos días; confiese cuáles son sus pecados.
# Bueno la verdad no sé por donde empezar...
Por la rendija logré apreciar a un hombre joven, estaba sudando y respiraba agitado.
- No se preocupe, no lo juzgaré.
# Esta bien; mis pecados son: Haber robado, extorsionado y herido a personas inocentes...
De pronto, se calló.
Acercó su cara a la rendija, y miró entre los huequitos, tratando de buscar mi mirada.
Al tratar de esquivarle, terminó de decir:
# Y justo ahora acabo de asesinar a tres personas mientras venía hacia aquí, escapando de la policía...
Se me secó la garganta, y, con voz grave dije:
- ¿Y bien?,¿Se arrepiente de todos sus pecados?
El tipo suspiró y dijo:
# Bueno, para eso vine ¿no?...
Ambos nos quedamos callados; estaba sudando y se me habían ido las palabras.
# ¿Padre?¿Se encuentra bien?
- ¿Ah?, ¡Ah!, sí sí, no se preocupe; bueno, de penitencia 2 aves maría y 6 padre nuestro, puede ir en paz.
# Gracias Padre.
Salió del confesionario y fue a arrodillarse cerca del altar.
Entonces, desde donde estaba, saqué mi celular, y, mientras miraba al joven, marqué al 911:
- ¿Aló? ¿Policía?, vengan a la iglesia, aquí está el delincuente.
- Apúrense, que le faltan 4 padre nuestro.
Corté y volví a disfrutar del silencio, silencio que iba a durar muy poco... otra vez...