Aletargados los días pasan con un sabor a vos, varios gustos contigo, contigo.
vas y venís sin motivo, caes así no más sin ser invitada a estos recintos.
Hora tras hora... El corazón desentendido de olvidos cada vez ya ido, ido.
A merced de tus placeres y tus diáfanas miradas; Tristes ojos libertinos, incautos.
Me escucho, me hablo, te me venís encima hecha un tormento, me callas me aíslas.
Cuarenta mil soldados embistiéndome el pecho y la risa, las caricias de antes, frescas.
Le disparo a tus silencios, sin saber que hago corriendo te encuentro otra vez.
Amasando panes de ansiedad, desespero, te ofrezco el fuego de este corazón latiendo.
Para que vuelvas desde las cenizas nueva y hagan de tu triunfo una gran ausencia.
Pero... de nuevo enancada en no sé qué comparativa ya estas acá, aunque no quiero.
Queman, tus refriegos, más que cualquier hoguera, más que cualquier enero en la ciudad.
Me salgo de mi por un rato, sin perderme, para ver si al regresar hacen de ti estos espacios una nada verdadera…
En la mesa tendida y pujante, ahí me gustaría gustar de tus presencias... no antes.
En el vino, la compañía y el deseo que nunca pudimos comprender, animales sin hogar en una casa.
No, cuando la tardecita se me va de espaldas contra el suelo de todo lo palpable.
No, cuando la noche pareciera estar ensangrentada de tanto masticar las soledades.
El encierro incalculable, inalcanzable casi para domarnos y dejarnos mansos, rebosantes.
Otra vez, las puertas la inconstancia, la madurez que fue quizás, dulce y fugante
Paseándose como si nada por la vereda que da al frente de la casa.
Una pantera azul queriendo rasgarme las vestiduras de antes
para celebrar en ese ritual de los despojos, que ahora cuando te llegas hasta mi
eres tu lado más amable... celebro contigo una gran ausencia por que ahora vienes
solo quieres besarme con
todos los nombres rostros y cansancios, que le he puesto al distante ser que te habita
Si estamos unidos en esa sola alma y lo sabes, no andes con pedazos, te marchitas.
En vez de negar el candor propiciando al desamparo; Siempre finges que no te importa.
Pero cuando caes con restos lunares ensombrecida temblorosa por todos los costados
aun a sabiendas que al llamarte vendrás con todas estas cosas inciertas a ocupar las rinconeras.
vastedades de situaciones anecdotario, para el recuerdo de todo lo hermoso que tengo de algo parecido a lo tuyo... no vengas más que no quiero contar historias en donde estas recordada y puesta de nuevo en donde quisieras...