Yo, por el poder que no poseo, pero con las ganas y el deseo de que así sea, ¡te ordeno que me ames ahora!
Tengo varios días sin escribir, y siento que la inspiración se ha ido. Tal vez solo sirvo para escribir lo mal que me siento; y ahora que Cristo está delante de mí, no puedo siquiera sentirme afligido. Por lo tanto, no tengo nada que comentar.
Pero hay un ligero deseo de que el Señor cumpla lo que anhelo: es siquiera la mirada de aquella, es siquiera su atención por no más de un segundo. Pero en cambio siento su indiferencia, y por eso me propuse seguir la voluntad de Dios. Después de sufrir a causa y consecuencia del amor, prefiero el que —aunque condicionado— siempre está, y no al que ni con condición se da.
Por eso: yo, por el poder que no poseo, pero con el deseo y las ganas de que así sea, ¡te ordeno que me ames, ahora!
— Jorge Guzmán